Una llamativa forma de reclamar estrenó el arquero, Remus Danaleche, en el partido entre el Petrolul Ploiesti y Vointa Sibiu. El golero no aceptó que el juez cobrara un penal y se negó a atajarlo. La gracia no sirvió mucho ya que su equipo cayó por 3-1 en la liga rumana.

Una curiosa manera de reclamar evidenció el arquero rumano en el duelo de la décima fecha del campeonato de ese país europeo. Al cuidapalos no le gustó nada que el árbitro sancionara la pena máxima a favor del Petrolul Ploiesti.  Más enojo provocó que el juez omitiera los reclamos de sus compañeros. De ahí en más, su rebeldía creció rápidamente.  En dos ocasiones rechazó tomarse en serio el tiro desde los doce pasos. Primero se quedó de espalda, y en la repetición se quedó congelado con los brazos abiertos. El resultado de todo fue un 3-1 en contra.

Con esto, el Vointa Sibiu quedó en zona de descenso en la Liga de Rumania. Y peor aún, tras el compromiso el “pastelito” se mostró orgulloso de su acción. Insólito. “Mi gesto es único”, dijo. ¡Notable!