No pudo ser. El Barça del chileno Alexis Sánchez no podrá seguir engrandeciendo su leyenda ni cubriendo de gloria su ciclo triunfal, el que le ha permitido ganar 13 títulos (incluidas dos Champions y dos campeonatos del mundo) en los últimos cuatro años.
Un ultradefensivo Chelsea puso fin ayer a las aventuras de los catalanes por la máxima competición del fútbol mundial. Los ingleses defendieron el 1-0 logrado en Londres la semana pasada e impidieron las arremetidas culés con el 2-1 hasta que, en el tiempo de prolongación, con los 10 jugadores de campo culés volcados en el área rival, el Chelsea logró el definitivo 2-2. El fútbol, definitivamente, no fue justo con el Barça.
Tras este tropezón, sumado al del sábado pasado ante el Madrid, Chile ve cómo el capitán de su selección (primer chileno en la historia que juega unas semifinales de la Champions) no podrá sumar a su currículum el título de mayor prestigio de la competición de clubs. No podrá hacerlo, matizo, esta temporada.
Porque el idilio de Alexis, y con él de la afición chilena, con el Barça acaba de empezar. Con sólo cuatro partidos de Liga y una final de la Copa del Rey por jugar, el balance que deja el chileno en su primer año como culé es más que aceptable. Ayer, tras haber sido considerado el mejor jugador del Barça en el partido de Liga contra el Madrid del sábado (salió como suplente y marcó un gol prácticamente en la primera pelota que tocó), el Niño Maravilla fue uno de los mejores. Luchó todas las pelotas, fijó a los centrales, mantuvo bolas imposibles, combinó con Messi, provocó la inexplicable expulsión del capitán John Terry y hasta marcó un gol que el árbitro anuló por fuera de juego en el pase de Dani Alves.
Alexis se lleva, de su primer año en la Liga española, una Supercopa de España, una de Europa, un Mundial de Clubs y quizás una Copa del Rey. Se deja, además, el orgullo herido. Como el de Messi. Como el de Xavi. Como el de Iniesta. La gloria debe esperar. Los cracks le deben una a una afición que ayer dio una nueva lección de saber perder, de unidad en la derrota, de comunión con sus jugadores. La gloria deberá esperar. El fútbol continúa.
No hay reproches posibles.
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He desarrollado toda mi carrera profesional en medios de comunicación españoles, primero como redactora y después como directora, lo que me ha permitido escribir sobre mil y una cosas, entrevistar y conocer a gente de lo más variopinta. Nunca, sin embargo, había escrito sobre una de mis grandes pasiones, este Barça que maravilla al mundo, desde Chile a Japón pasando, claro, por nuestro Camp Nou.
Hoy me adentro por primera vez en el periodismo deportivo de la mano de SF, tarea que compaginaré con la escritura de mis dos blogs, uno de periodismo y otro sobre el Barça. Puedes seguirme en @CristinaVives3

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