César Carranza anotó un golazo en el Monumental… De Argentina. El calvo lideró a Belgrano de Córdoba en una nueva hazaña del Pirata –a domicilio- frente a River Plate.
En julio de 2009 Colo-Colo vivía una crisis profunda. Sin participar en playoffs, clasificándose décimo tercero en la tabla del torneo apertura y con la dirección técnica interina de Gualberto Jara. El paraguayo no pudo apagar el incendio tras la mediática salida de Marcelo Barticciotto del banco albo, por lo que la concesionaria Blanco y Negro optó por remecer el mercado al contratar un técnico de renombre internacional: Hugo Tocalli.
A la llegada del entrenador trasandino se sumó el arribo de los delanteros Esteban Paredes, Ezequiel Miralles y Cristian Bogado, figuras de Santiago Morning, Everton y Municipal Iquique, respectivamente. Todo parecía mejorar para Colo-Colo; el ambiente del camarín se renovó. Y aunque la salida de Lucas Barrios no pasó inadvertida, la de César Carranza casi ni se notó.
El torito de Nueva Chicago
Si algo define a César Carranza, es sencillez. Y es que el “Chiqui” tuvo una infancia llena de necesidades, todas las que se pueden presentar en una familia de siete hermanos. El oriundo de Laferrere dejó su casa a los 17 años y se fue a Chicago donde, finalmente, debutó en el fútbol profesional defendiendo los colores del club verdinegro.
Sencillez porque debió trabajar, pasar hambre y hasta disfrazarse de escolar (aprovechando la estatura) para poder pagar el bus que lo llevaba a entrenar en sus inicios futbolísticos. Tan bien le fue a Carranza, que hasta se dio el lujo de jugar en México antes de regresar a Nueva Chicago y cerrar el 2008 como delantero de Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
“A Colo-Colo volveré”
Llegó a Chile en 2009 y la prensa aprovechó de fotografiarlo al lado de una espigada incorporación y nuevo compañero del calvo argentino: Nelson Cabrera, un defensa paraguayo.
Aunque no fue un torneo productivo para el pequeño delantero (anotó seis goles entre Torneo de Apertura y Copa Libertadores), tampoco lo fue para el equipo. La hinchada colocolina reconocía a Carranza por el empuje y entrega dentro de la cancha. Un jugador de toque simple pero efectivo.
¿Qué pasó entonces? Tocalli no lo consideró. “El técnico me explicó que vio los partidos del semestre pasado por videos y no lo convencí, pero así no se ve un jugador”, explicó a los medios el “Chiqui” antes de partir. Everton de Viña del Mar se fijó en él, así que con maletas listas cerró: “Por el momento pienso en Everton, pero algún día me gustaría volver”.
Nuevo cartel en Argentina
Con otra imagen regresó a su país; ya no era el Lobo Jujeño ni Chicago los interesados en su talento, sino que Godoy Cruz, de buen pasar en la primera división trasandina. Luego de su paso por Mendoza se fue a Lanús y hasta le anotó un gol al Flamengo de Ronaldhino por la Copa Libertadores. Ya no era novedad, el chico se las traía.
Así, tras un largo periplo de once años como profesional del fútbol, Belgrano de Córdoba lo contrató para romper redes en el actual torneo argentino. ¿Jugó la primera fecha? No, no sólo jugó, sino también brilló. Pase gol y anotación: Belgrano venció a River Plate en su casa. Un 2 a 1 que tuvo de figura a Carranza, mientras su “querido” Colo-Colo, ni siquiera es capaz de convertir más de un gol en un partido.
