Si no es sufriendo no vale, esa es la consigna de Universidad de Chile. Los azules se consagraron por tercera vez consecutiva campeón del torneo chileno, la U venció en la tanda de penales a un duro rival como O’higgins de Rancagua quien estuvo a sólo dos minutos de arrebatarle el título al conjunto laico.
La misión era dar vuelta el marcador adverso, Es por eso que Jorge Sampaoli dispuso de su mejor gente, algunos lesionados que apelaban al amor propio para darle la decimosexta estrella a los azules, por su parte el “Capo de Provincia” apostaba a la contra de Enzo Gutiérrez con u na defensa muy al filo y apostando al mano a mano.
La primera opción de riesgo la tuvo el equipo de la sexta región cuando Boris Sagredo enfrentó solo a Jhonny Herrera, quien contuvo de forma notable el disparo del delantero. Por su parte la U no lograba llegar con peligro al arco custodiado por Luis Marín. A los 31’ una mano de Marcelo Díaz en el área sería sancionada como penal por Enrique Osses, el encargado de cobrar fue Ramón Fernández obligando a los azules a convertir al menos 2 goles para forzar los penales.
En el complemento los universitarios estaban obligados a volcarse en el arco de O’higgins para lograr revertir el marcador, a los 52’ todo se complicaría con la expulsión de José Rojas, tras un incidente con Julio Barroso que también vio la tarjeta roja. Cuando se jugaban los 66’ una dudosa jugada fue cobrada como penal por el juez del encuentro al ver que Marino caía en el área, Charles Aranguiz empataría el partido.
Con el golpe anímico los azules se fueron con todo en busca del segundo, mientras que los pupilos de Eduardo Berizzo cometieron el error de retrasar sus líneas, esto era aprovechado por Universidad de Chile pero sin la claridad suficiente para marcar el segundo gol. Cuando la parcialidad celebraba su primer título, aparecería la gran figura de la serie a los 92’, un centro de Cereceda fue capturada por Guillermo Marino que batió a Marín con una volea perfecta.
El golpe afectó claramente a O’higgins y esto quedaría demostrado en la tanda de penales que definieron al campeón, mientras que la U estuvo casi perfecto desde los 12 pasos (sólo fallaría Díaz), los celestes fallaron todos sus penales, gran mérito de Jhonny Herrera que tapó tres de esos lanzamientos para alzarse como ídolo máximo del club y entrar en la historia con el primer tri-campeonato de Universidad de Chile.