Aún es posible salir del fondo

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La derrota versus Universidad Católica en el gélido sector de San Carlos de Apoquindo en la ciudad de Santiago caló hondo en las huestes viñamarinas. El margen de error, si es que lo había, se había terminado. Después de eso ganar o ganar. Y parecía que la senda del triunfo volvería luego de la inyectante victoria frente a la Universidad Concepción en Sausalito.

Algo se movió en esa semana, hinchas en el CDE, compromiso de los jugadores, cuerpo técnico y dirigencia. Volvieron los llamados “inadaptados”, como reza un canto de la Barra de Los Del Cerro. Se bajaron las entradas a precios populares, como coloquialmente se dice. Aunque de populares poco, si vivimos en un país donde ni el sueldo mínimo, ni la jubilación alcanzan para ir a apoyar a tu equipo como muchos y muchas quisieran.

La hinchada respondió al llamado y por dos semanas seguidas se ha promediado 7 mil personas controladas en las tribunas de Sausalito de Viña del Mar. Un inicio de primavera, al parecer, para la hinchada y la dirigencia y que, si aporta al equipo, bien recibido esta.

Con este panorama saltó Everton a jugar un partido vital, que suena repetitivo, pero de aquí a final del campeonato, todos los partidos serán de vida o muerte. Un once que prometía, no por lo espectacular de sus jugadores, sino que porque parecía recoger lo mejor de lo que actualmente tiene el plantel. Algo que con el anterior entrenador no se dio, sobre todo en los últimos meses. Desaparecieron de citación los jugadores más cuestionados. Se veía algo de claridad entre tanta y espesa neblina en el presente de los oro y cielo.

Un Everton que tuvo pasajes de un esperanzador juego, generándose varias y claras llegadas de gol, que fueron frustradas por un inspirado Carlos Lampe y por la falta de finiquito de nuestros jugadores. Una hinchada que alentaba incesante, un grito de gol que estaba en mitad de la garganta de todos/as los/as asistentes a esa helada tarde-noche de sábado.

Lamentablemente, la pelota “no quiso entrar” o más cierto, no supieron hacerla entrar al arco de Huachipato. Y pese a que el elenco acerero se quedó con un hombre menos casi todo el segundo tiempo, Everton no logró mover el marcador y casi sufre una derrota, en un gol no cobrado a los de la octava región del país.

Un empate, que, sumado a la derrota de San Luis de Quillota, deja a Everton, por diferencia de goles, como penúltimo del campeonato y aún descendiendo, si el campeonato se terminara hoy. Un Deportes Iquique que en el último minuto pudo anotar lo que a los oro y cielo se nos negó y se alejó. Pareciera que la pelea es contra Curicó Unido y Deportes Temuco. Este último el próximo rival de Everton, el sábado en el Estadio German Becker en la Región de la Araucanía.

Ya muchos y muchas están mirando de reojo a otros estadios y cotizando calculadoras. La verdad es que hasta ahora dependemos de nosotros mismos, Everton debe solucionar sus problemas internos, alimentarse del apoyo incondicional de su hinchada y de creer que aún es posible salir del fondo.



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