El equipo chileno de Copa Davis finalizó su participación en este año en la Copa Mundial de Tenis, luego de caer en una serie dramática ante su similar de Colombia, quien ofició de local y además pudo cobrarse revancha luego de la derrota propinada el año pasado por el equipo de Nicolás Massú y sus pupilos en Iquique. A continuación, un breve pero necesario balance de lo ocurrido en Medellín.

Luego de un inicio de año prometedor para el tenis nacional y particularmente para los integrantes del equipo chileno de Copa Davis –el regreso de Marcelo Rios como ayudante técnico, la victoria sin apelación alcanzada ante República Dominicana por la primera ronda de la Zona Americana I, y el gran rendimiento de singlistas como Nicolás Jarry, quien alcanzó dos semifinales de Challenger en torneos consecutivos-, se albergaba la esperanza que se podía repetir la historia del año pasado en Iquique, donde el combinado nacional había derrotado a Colombia en un polémico duelo que clasificó a Chile al repechaje del Grupo Mundial. Había que viajar al norte nuevamente, pero esta vez a Medellín, la ciudad en altura del país cafetalero que albergaría esta nueva serie.

Los tenistas chilenos llegaron bien físicamente a la zona, y especialmente en lo mental. Christian Garín y el mencionado Jarry llegaron como 1 y 2 de Chile, pero dentro del top 200 de la ATP y separados únicamente por un punto de diferencia. Una linda disputa que podría dar dividendos frente a un cuadro que ya se sabía era difícil, pero que esta vez era local y por ende elegirían todas las condiciones para poner cuesta arriba la serie. Pablo González asumió como nuevo capitán de Colombia, y su primer desafío fue elegir al singlista que debía acompañar a Santiago Giraldo, la carta de triunfo de los cafetaleros. Finalmente, se optó por Eduardo Struvay, quien en esta serie fue meramente un espectador de una serie donde los protagonistas centrales fueron sus compatriotas Giraldo y los consolidados doblistas Robert Farah y Juan Sebastian Cabal.

Además de elegir a Struvay, González y el resto del equipo colombiano buscarían complicar el desempeño de Chile, con una cancha de arcilla pero ubicada en una ciudad en altura como lo es Medellín, y además el uso de pelotas sin presión, coloquialmente conocidas como “bolas pinchadas” en la jerga tenística, dado su menor bote al golpear el piso. Había que resolver los puntos con rapidez, evitando que los chilenos entraran en ritmo de competencia y particularmente la extensión de los intercambios de golpes o “rallyes”.

Frente a un público no numeroso aunque sí entusiasta, se puede afirmar que el desarrollo de la serie estuvo marcado por la imposición de la experiencia, diferencias marcadas en la consistencia de los saques y golpes ganadores, y finalmente la ratificación de los rankings de entrada de los jugadores, aun cuando se sabe que esto es relativo en este tipo de competencia, pero aquí se dio una clara excepción…

La afirmación anterior se ratifica si observamos lo que ocurrió en cada una de las jornadas de la serie. El primer día, el de los singles, estuvo marcado por los triunfos de los mejores singlistas de cada país. A pesar que Nicolás Jarry ganó el primer set y luego forzó el tie break en el cuarto parcial, sucumbió ante la estrategia de Santiago Giraldo, quien supo ganar los puntos claves y arriesgar golpes solo cuando era posible hacerlo, usando el revés paralelo como su mejor arma, logrando quedarse con el primer punto. Por su parte, Garin apeló a su mayor experiencia en el circuito Challenger respecto a Eduardo Struvay, y jugando de manera tranquila, pero eficiente, ganó el segundo punto en disputa, que a la postre sería el único que obtendría Chile. Posteriormente, la disputa del segundo single estuvo marcada por la permanente superioridad de la dupla colombiana frente al equipo de Nicolás Jarry y Hans Podlipnik. Se apelaba a repetir la hazaña del año pasado, en que los campeones panamericanos de dobles sorprenderían a los cafetaleros, pero lamentablemente no ocurrió. El tercer punto era para Colombia, y la presión se colocaba en las mentes de Giraldo y Garin para el tercer día. Uno, para cerrar la serie y darle por vez primera el triunfo de Colombia sobre Chile en Copa Davis. El otro, para mantener vivo a Chile en la serie.

De esta manera, se jugó el cuarto punto, que sería el último de la serie por cómo se dieron las circunstancias. Un partido que se alargó por más de 4 horas, más un par de horas adicionales por lluvias que cayeron sobre Medellín, que en realidad fue el correlato de la totalidad de la serie. Un Giraldo que se equivocaba poco al jugar con sus mejores tiros y en los puntos claves, y un Garin que no se entregaba y aprovechaba varias de las oportunidades que el local le daba, pero con constantes equivocaciones, no solo de ejecución de los tiros, sino además tácticas. Subidas a la red tardías e imprecisas, apelar siempre al revés del colombiano que era su mejor arma, y tratando de acortar los puntos de manera apresurada cuando lo que convenía era desgastar a un local que se cansó en el tercer set en adelante, fueron elementos que lenta pero progresivamente hicieron trasladar el peso del partido en los errores de Garin más que los aciertos de Giraldo, para darle a éste último (y de paso, a Colombia) el triunfo en la serie. Una victoria que los clasifica al repechaje del Grupo Mundial a disputarse en septiembre próximo, y a Chile terminar su participación de este año, pero sin moverse dentro de la Zona Americana I, de la cual han demostrado que merecen estar, no sólo porque sus tenistas tienen más capacidades que todos los rivales de zonas inferiores, sino además porque aún les faltan habilidades técnicas y tácticas por desarrollar para pensar en pertenecer, esperemos más pronto que tarde, a la división del honor del tenis mundial.

Dangelo Luna

Profesor de Historia formado en la PUCV y postgraduado en Educación mención Evaluación de Aprendizajes en la PUC, Con varios años dedicados a la educación, pero toda una vida consagrada al seguimiento del deporte, especialmente el tenis. En su tiempo libre. es amante de la música, de su familia y de sus sueños de ser cada día mejor.

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