“Tú país (club) no tiene historia”. Una oración tan provocadora y reciclada como hinchas y derrotas se presenten.

Hoy vivimos en un mundo virtualizado, donde las opiniones suelen economizar formas y expresarse por medio de imágenes o textos breves. Esa oración cumple con el rol de ser breve y poderosa a la vez. Está en la “boca virtual” de todos quienes, ridículamente sienten amenazada una posición de supuesta grandeza perpetua, sobre todo en lo que a logros deportivos se refiere. ¿A qué suele referirse quien desenvaina esos dichos como quien se dispone a dar una estocada mortífera a su adversario? ¿Qué quiere decir en realidad alguien, intentando “ofender” a otro con eso de: “no tienes historia”?

La historia la escriben los ganadores ―según Orwell― y ese concepto enraizado en el deporte, ha resultado, a mi parecer, dantesco. Aquella frase que asumiera el propio Winston Churchill, llega a ser como el titular de un periódico cuya frase subtitular engendrada con naturalidad ha sido: “Ganar, como sea”.

¿Es así, que la historia les pertenece solo a los vencedores? Es más, ¿debemos pensar que los que ganan cuentan la historia genuina?

Para nuestra realidad, Chile ha sido blanco de esos ataques denostativos, particularmente provenientes de hinchas ―sin exceptuar a periodistas― argentinos y uruguayos, quienes han usado esa espada larga para herir el corazón futbolero de los nacidos al oeste de Los Andes. La frase aplicada por ellos se entiende como: “Chile no ha ganado nada… en comparación…”. Y entonces se podría citar la cantidad casi extrema de títulos mundiales, de América, olímpicos y sudamericanos, que ostentan como selecciones y clubes. Siendo realistas, visto solo bajo ese análisis concreto de hechos numerados y anotados, parece lógico tal argumento. Pero ¿Chile, en verdad, no tiene historia futbolística por no haber obtenido, hasta 2015, ningún título como selección? Curiosa y, penosamente diría, hasta nuestros periodistas promueven ese concepto. Con lastimeras frases como: “Chile no era más hasta…” ó “Nuestra pobre historia, cambió…” y “Son tan pocos los logros en nuestro historial”. Así es que minúsculo favor nos hacemos nosotros mismos al revisar nuestro “historia” y compararla.

Por ello me permitiré exponer hechos nuestra historia. No argüiré ser un erudito, porque para este ejercicio me basté de usar el mismo mundo virtual del que los noticieros se valen para gestionar sus editoriales y reportajes. Google y Wikipedia. Lo hice con la intención de que fueran los datos a la mano de cualquiera los que permitan hacer el análisis. ¿Qué dicen los datos de hechos concretos acerca de la selección chilena?

Palmarés

Si bien no contamos con títulos, sí se nos reconocen los siguientes logros:

Tercer lugar Mundial de fútbol de 1962. ¿Alguna otra selección, no campeona, tiene ese logro en toda América?

Sub campeonatos en América 1955, 1956, 1979, 1987

Sub campeonato Panamericano de fútbol 1952

Medalla de bronce Juegos Olímpicos Sidney 2000 (sub-23)

Tercer Lugar Mundial Sub-17 1993

Tercer Lugar Mundial Sub-20 2007

Ser tercero es perder, ser segundo no es igual…” y etcétera. Pero, dado mi rechazo a la idea de que únicamente la historia es solo escrita por los que ganan, y sin buscar competir ni compararnos en título con otros, deseo establecer que Chile, tiene una historia, porque la historia no solo se hace del triunfo. Porque jugadores, equipos y dirigentes en diferentes épocas alcanzaron logros; éxitos de real grandeza y validez, máxime, si se toma en la justa y real dimensión, el dónde está ubicado nuestro país en el mapa futbolístico.

Vecindario de campeones

Al análisis simplificado a niveles de fechas y copas, debe agregarse la más importante de las consideraciones: dónde y contra quiénes se compite. Chile está inmerso en la confederación de fútbol continental más competitiva del orbe. El nuestro, es un país rodeado de 3 campeones mundiales. Una realidad que no ha vivido jamás ninguna selección de Centro ni Norteamérica, ni Asia, ni África. En ese contexto, el que una selección de las no campeonas mundiales, llegue a disputar una semifinal del mundo, cuatro finales de américa así como semifinales en olimpiadas y mundiales juveniles, lo cual es un logro y uno importante. No existe otra selección en toda américa ni en los demás continentes (salvo Europa) que pueda mostrar estos, quizá pocos, pero concretos números. Chile es de hecho, junto a: Alemania, Argentina, Brasil, España, Francia y Uruguay (todas selecciones campeonas del mundo), una de las que ha tenido el honor de subir al podio en la “historia” de los cuatro formatos de campeonatos mundiales, a saber: Sub-17, Sub-20, Olímpico (Sub-23) y Adulto.

Podrá haber naciones que cuenten con varios trofeos, pero su valoración, a la luz de lo expuesto, debe medirse con el grado de dificultad enfrentado.

El poder de los grandes

Cabe acá señalar, que muchos de los “no triunfos” de algunos han sido, no por deficiencias propias; falta de entrenamiento, mala preparación o menos calidad que el rival, sino por mero azar, por fallos más que dudosos arbitrales o cuestiones extradeportivas. Y en esto me detengo, usando un caso de notorias repercusiones mundiales.

Hace ya más de doce años estalló en Italia El Calciopoli; escándalo deportivo que desenmascaró una serie de fraudes masivos que afectaron el desarrollo de varios torneos en la península. Tras las investigaciones, se determinaron diversas medidas y castigos para los involucrados. Quizá el caso más connotado y resonante fue el de Juventus, entre cuyas consecuencias para el club bianco nero, estuvo el retiro de dos de sus scudetos e, incluso, la pérdida de categoría.

¿Por qué traigo este ejemplo? Porque en este barrio en el que está conviviendo Chile, los rumores más que documentados de arreglos de partidos, árbitros pagados, dirigentes coludidos y hasta intervencionismo político, existen desde hace décadas y han afectado casi todo torneo realizado, fuere con soporte de FIFA o de Conmebol. ¿Qué pasaría si estos organismos también hicieran investigación, al estilo de la Serie A Italiana? ¿Cuántos equipos campeones de Copa Libertadores o selecciones ganadores de Copa América podrían verse conminados a transparentar sus “historias”, en los períodos de administraciones asquerosamente corruptas como las de Havelange, Léoz y Grondona? De seguro, muchos orgullosos campeones perderían varias de las estrellas que lucen en sus banderas.

Nuestro fútbol se vio varias veces afectado por la mano oculta. Malas prácticas que en una época, la más oscura del balompié sudamericano, se vio influenciada sin vergüenzas por el gobierno dictatorial de turno, el efectismo económico o la popularidad del club involucrado. Al menos puedo citar tres ejemplos en que clubes chilenos fueron perjudicados, sin dejar razón a dudas, en beneficio de clubes y países del eje oscuro mencionados.

  • Final de Copa Libertadores 1973: Colo Colo versus Independiente de Avellaneda. Gol viciado sin lugar a duda posible.
  • Final de Copa Libertadores 1981 y 1982:, Cobreloa versus Flamengo y Peñarol respectivamente. El equipo chileno fue obligado a salir de su localía.
  • Semifinal del mismo torneo versión 1996: Universidad de Chile versus River Plate. No es acá el lugar para describir todo lo sucedido en ambos partidos de la serie, pero está archidocumentado, reporteado y la información muy disponible. Solo apunto que, el árbitro del partido de vuelta en Buenos Aires, “recibió” una propiedad en Punta del Este al tiempo después del encuentro.

Tierra de campeones con historia

Chile ha sido tierra natal de grandes jugadores a nivel mundial, aún mucho antes de la explosión de jugadores que hoy aglomera a la generación de Sánchez, Vidal, Vargas, Aránguiz, Isla, Medel, Bravo, Díaz y todos lo que nos han dado reconocimiento en esta era moderna. Cito algunos:

Jorge Robledo, recordado hasta hoy por su gran y exitoso paso por la Premier League en los años ’50 del siglo XX, como campeón. Elías Figueroa, ídolo mundial. Elegido 3 veces el mejor de América en época del  Rey Pelé. Es junto a Beckenbauer la pareja de centrales en el equipo ideal de la historia del fútbol. Carlos Reinoso, triunfador en México mucho antes que las mercantiles del país azteca comenzaran a poblarse de jugadores foráneos. Y ¿qué decir del letal Iván Zamorano en España e Italia? ¿O del talentoso Matador, Marcelo Salas en Argentina y la península romana? Todos éstos son reconocidos miembros de la HISTORIA del fútbol mundial. Pero, además, podría mencionarse a cientos de futbolistas chilenos que han engalado, en diversas décadas, el fútbol de todo el mundo: Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú, Uruguay, algunos de América y España, Francia, Grecia, Inglaterra, Portugal, Suiza, de Europa, son algunos países donde nuestros futbolistas han llegado a jugar, siendo aporte, ganando cosas o haciendo… historia.

Conclusiones

Considerar que la historia la escriben solo los triunfadores es una realidad para los pragmáticos y convencidos que todos somos números en una estadística. La frase calza bien si se aplica al espectro militar y bélico o aún, como se engendró en sus orígenes, en el circo romano. En ambas realidades, evidentemente solo contaba lo sucedido el que ganaba.

Sin embargo, en mi opinión modesta pero segura, no es aplicable al deporte. Son tantos, cientos o miles los no ganadores que pueden contar historias fascinantes. Y, no me refiero solo a sus particulares historias, sino a contar la historia real, la que ha de quedar plasmada en un libro o en los bytes de una biblioteca virtual. Jamás debe olvidarse que esas partes de la historia que cuentan los que llegaron después, o no alcanzaron la cima, o perdieron el penal, son esos ángulos necesarios con los cuales se logra montar el cuadro completo de lo sucedido: Eso es la historia real.

Si la escriben solo los vencedores, bien podemos pensar que la historia está escrita con un prisma sesgado y subjetivo. ¿Y si, como sucedió con la Juve, el triunfo no fue legítimo ni merecido dentro de las reglas? ¿Quién termina contando “la historia”?

Debemos valorar más nuestro querido y maltratado balompié. Atesorar la buena historia que hay de décadas pasadas. Apreciar a los que hicieron algo; organizando, jugando o contando la historia que tenemos.

Para mí, Chile si tiene historia futbolística y para nada es una común. Afortunadamente la nueva generación, nos ha permitido obtener copas y victorias. Pero no están creando historia, más bien ellos aportan a la ya existente; la adornan más y bellamente con sus triunfos y copas.

Nosotros tenemos, y somos parte, de la historia global, la genuina. Por eso, prefiero esta frase, que aunque no me pertenece, siendo anónima, representa mejor mi pensar:

Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia”.

Vicente Camus