No han sido fáciles estos últimos días para Pablo Guede y el camarín albo, ya que a pesar de volver al triunfo se agudizan los problemas entre la directiva de la institución, con la figura de Aníbal Mosa como protagonista, y Octavio Rivero, delantero del “Cacique”.

Las aguas no están quietas en Colo-Colo. Luego de un extraño comienzo de temporada, con una notoria irregularidad, en el plano netamente futbolístico las cosas están mejorando. Después de la gran victoria en Rancagua contra O’Higgins, los albos se situaron en la tercera posición del campeonato, solo dos puntos por debajo de los líderes Everton de Viña del Mar y Universidad de Chile. El torneo recién está comenzando, está claro, pero en un campeonato tan corto como es el nacional desde la primera fecha hay que jugarse todas las cartas para lograr los tres puntos en cada partido.

Hasta el momento los refuerzos han respondido. Oscar Opazo, ex Santiago Wanderers, ha sido el que menos continuidad ha tenido, pero cada vez que salta al campo de juego demuestra que ganas tiene. El resto de refuerzos, Maturana, Orión y Valdivia han sido los que más minutos han sumado en el cacique. Para muchos, el “mago” ha sido la mejor contratación de esta temporada y para sorpresa de la hinchada ha disputado casi todos los partidos en su totalidad, uno de los factores por los que caían las críticas antes de su llegada, el estado físico. Otro de los refuerzos que han rendido de buena manera es el experimentado meta argentino Agustín Orión, el cual ha demostrado ser un “arquero de equipo grande”, puesto que responde de buena forma, pese a que no le disparen tanto al arco.

Los problemas en los albos están pasando en otro ámbito. Hace unas semanas corría el rumor de una posible transferencia del delantero uruguayo Octavio Rivero a Peñarol, operación que no llegó a buen puerto. En estos últimos días Belgrano de Córdoba mostró gran interés en el charrúa, ofreciendo 1,5 millones de dólares por la mitad del pase (el cual pertenece a Colo-Colo). Por su parte, el Vancouver Whitecaps, (dueño de la otra mitad del pase) había dado el visto bueno a la transferencia. Todo quedó en nada, ya que la institución se negó a recibir el pago en cuotas, condición que propuso la directiva del “pirata cordobés”. En los medios circuló que Rivero se negó a viajar a Rancagua para disputar el partido válido por la segunda fecha del campeonato. Finalmente, el delantero había conversado con Guede y le comentó que prefería no ser partícipe de la nómina, ya que su cabeza estaba en otro lado. Una decisión aplaudida por algunos y criticada por otros. Lo importante es que, luego de lo ocurrido, hoy la institución emitió un comunicado donde señalan que “se le hizo llegar a Rivero una amonestación por escrito”, añadiendo que “al faltar el respeto a nuestra institución, el señor Federico Pamparatto, representante de Rivero, ha quedado inhabilitado de sostener cualquier tipo de relación profesional con Colo Colo”, esto luego de las duras declaraciones de Pamparatto contra la directiva encabezada por Aníbal Mosa.

Es de esperarse por los hinchas y por el bien de, no solo Colo-Colo, sino que del fútbol chileno, que este tema quede totalmente aclarado y que no sigan ocurriendo situaciones extra futbolísticas que terminan afectando en lo psicológico al camarín. Si un jugador no se siente a gusto en un club, tiene todo el derecho de poder partir y, junto con esto, los dirigentes de clubes no pueden obligar a un futbolista a seguir ligados a la institución y menos prohibir a que se expresen cuando lo deseen. Al final se pierde la libertad de expresión que cada persona tiene como derecho.

Lo que respecta al balón, los albos vuelven a los entrenamientos este miércoles para preparar el duelo válido por la tercera fecha del campeonato contra Palestino, el día martes 15 de agosto a las 16:00 horas en el estadio Bicentenario de La Florida.

Rubén Godoy García