Quiero empezar esta columna agradeciendo todo lo que Mario Salas le dio a la Universidad Católica. Gracias por los tres títulos en un año, gracias por lograr el primer bicampeonato en la historia del club. Por todo, muchas gracias Mario Salas, pero ya basta, no ensucie más la imagen que tienen los hinchas de usted.

El partido frente al Audax fue un bálsamo, se mejoro en ciertos momentos, hubo una mejor propuesta ofensiva pero no es suficiente para enmendar el rumbo. El 18 de Diciembre del 2014 se oficializaba el arribo del Comandante Salas al banco cruzado.

Debo señalar que la llegada de Salas a la banca cruzada me lleno de felicidad, de esperanza, y mucha expectativa. Llegaba un técnico que cumplía todo lo que yo esperaba, un motivador, con un esquema que me parecía el más indicado. Llegaba un técnico que venía a pelear cada partido, para mí, era el técnico que necesitaba la Universidad Católica de acuerdo al momento que se vivía.

Su primer semestre no tuvo un final feliz, se perdió un campeonato increíble frente a Cobresal, al siguiente torneo también se terminaría perdiendo en la última fecha en manos de Colo Colo. Llegaría la primera alegría, ganando de forma dramática el torneo. Muchos dicen que fue suerte, que no hay merito del equipo, ¿pero por que restarnos meritos y especial nuestros propios hinchas?

Tras aquel titulo vinieron más alegrías, la Supercopa frente a la U y el tan ansiado Bicampeonato, un torneo en el que recién en la quinta fecha se logró el primer triunfo. Un torneo que tuvo un Nicolás Castillo y un Diego Buonanotte de gran nivel en el cierre del certamen. Además tuvo un lúcido Mario Salas que prefirió guardar jugadores para el partido frente a Iquique y le terminó resultando.

El 2017 se fue un jugador, llegó otro futbolista, y se noto la diferencia. El nivel del equipo bajó considerablemente, se regaló el campeonato y no se pudo avanzar en la Libertadores. Ahora en Septiembre ya dejamos de pelear por algo, eliminado de la Copa Chile a manos de Huachipato, y a nueve puntos del líder del torneo, todo parece cuesta arriba.

Bajos niveles de jugadores que antes eran aportes, una idea estancada y malas elecciones de refuerzos. La culpa es compartida entre cuerpo técnico, jugadores y dirigencia. Pero hay algo claro, Salas se encuentra nublado, cambios insólitos tanto del jugador que entra como el que sale. Que un jugador como José Luis Muñoz sea opción después de todo, resume lo nublado que está Mario Salas.

Gracias Mario Salas, por lo menos yo no olvidare todo lo que hizo por la UC pero ya es hora de dar un paso al costado.

Cristobal Sepúlveda

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