Cuando la posesión no garantiza el éxito

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Se ha disputado la primera mitad de los octavos de final en Rusia 2018, y hay un factor común en todos los partidos: El equipo que tuvo mayor posesión no fue capaz de ganar

Hace 10 años, Josep Guardiola y su Barcelona marcaron un dominio abrumador en España basado en la posesión del balón. Un juego de equipo, con seis jugadores de buen pie que rotaban el balón entre ellos y generaban lucidas jugadas definidas más con talento que con la fuerza gracias a ese estilo de juego que fue llamado “Tiki-Tiki”.

El “sexteto” de títulos del 2009 hizo además que su equipo fuera la base de la selección española en el Mundial de Sudáfrica de 2010, ganado por ‘La Furia Roja’ en base al mismo juego que hizo que los catalanes dominaran el planeta Fútbol.

Las estadísticas eran abrumadoras… Barcelona ganaba partidos con una posesión superior al 70% fecha a fecha, la selección española ganaba todo desde la Euro 2008 y parecía que se descubría el “Santo Grial” del dinámico fútbol del nuevo milenio.

Sin embargo, hace cuatro años la dinámica del fútbol pareció volver a girar, y el ‘Tiki-Tiki’ se volvió predecible. España no pudo defender su corona mundialista (y dos años después tampoco pudo defender su bicampeonato europeo) y fue ampliamente superado por dos selecciones a las que no les interesó tener la pelota sino hacer daño cuando lo lograban: Holanda y Chile.

Desde entonces, se ha dado el fenómeno que la posesión dejó de ser arma de triunfo y pasó a ser excusa de derrotas. La frase “Perdimos pero al menos tuvimos el balón” se volvió repetitiva, y en este mundial de Rusia 2018 se ha dado el fenómeno que en los octavos de final ningún equipo de los que tuvieron mayor posesión pudo ganar en los 90 minutos (e incluso en los 120 para los partidos con alargue). ¿Esto hizo que las derrotas fueran inmerecidas? Se puede revisar caso a caso.

Partido 1: Argentina tuvo más la pelota pero Francia fue más letal

Las estadísticas finales del Francia 4-3 Argentina dicen que Argentina tuvo posesión del 59% (32 minutos) sobre el 41% de Francia (22 minutos). El detalle es el siguiente:

Si se revisa el mapa de posesión individual de Francia, apenas un 15% de sus 22 minutos (3 minutos y 18 segundos) los pasó en terreno defensivo argentino, con un total de 9 remates, de los cuales 4 fueron al arco. Ataque rápido, sin transiciones lentas y con una altísima efectividad.

Argentina, por su parte, tuvo la pelota más y concentró su posesión en el mediocampo, pero no supo traducirlo en más ocasiones que su rival. Claro ejemplo el equipo de Jorge Sampaoli de que posesión hoy no implica peligro.

Partido 2: La posesión fue para Portugal pero el triunfo fue para Uruguay

La noche del sábado en Sochi tuvo frente a frente al pragmático Uruguay y a Portugal. El campeón europeo tuvo el balón por 35 minutos y los ‘charrúas’ por apenas 22 minutos, pero el ganador fue Uruguay. Estas son las estadísticas oficiales del partido.

Como se puede ver, Portugal tuvo amplia posesión e incluso pudo traducirla en mayor número de ocasiones, pues remató 20 veces (5 de ellas dieron con el arco y una entró al hasta ese entonces invicto arco de Fernando Muslera). Esto basado en un juego de generación con salida rápida desde el fondo – es cosa de ver los altísimos porcentajes de la posesión portuguesa en terreno rival – y última etapa con combinaciones y juego asociado que fue infructuoso.

Por su parte, Uruguay tuvo más la pelota en el centro de su zaga, presionado por un Portugal que copaba el medio terreno, y su accionar pasó mayoritariamente por el costado derecho de su ataque, generado por Nathan Nández y prolongado por el movimiento de sus delanteros Luis Suárez y Edinson Cavani.

Partido 3: Rusia renunció a la posesión, pero logró el objetivo

El mejor ejemplo de pragmatismo se presentó este domingo en Moscú, con Rusia cediendo el protagonismo total del juego a España e incluso asumiendo el alargue y los penales como la vía de triunfo. Un 74% fue la posesión de los pupilos de Fernando Hierro, pero pese a tan abismante diferencia, los resultados se dieron para los dueños de casa.

Estas son las estadísticas oficiales del partido:

Los números no mienten. España tuvo 25 remates, 9 de ellos al arco, dentro de 60 minutos netos de dominio de balón. Una vez más, el centro del campo es el foco de dicha posesión, con un 64% de dichos 60 minutos sosteniendo el balón en el centro del campo.

No es casual que Sergio Ramos (176 pases acertados de 185), Koke Resurrección (152 pases acertados de 160) y Jordi Alba (140 pases acertados de 149) hayan sido los que más pases dieron en el juego, muchas veces en intrascendentes toques esperando perforar la cerrada defensa rusa.

¿Exageración? En Rusia, el que más pases dio fue Mario Fernandes con 35 pases correctos de 44, es decir que su total de pases correctos fue 1/4 del total de pases correctos de Jordi Alba, el tercero con más pases acertados en España.

Lo de Rusia rozó la perfección en ese sentido. Todo el equipo ruso, los 15 jugadores utilizados este domingo por Stanislav Cherchesov, dieron en total 204 pases correctos. Exacto, apenas 28 pases menos que los que dio solo Sergio Ramos en España. Aún así se las arreglaron para rematar en 6 ocasiones y dar con la portería de De Gea en una ocasión: el penal de Artem Dzyuba, que significó la igualdad definitiva.

Lo sucedido en el partido es historia conocida. Llegaron a los penales y en la definición los antecedentes no juegan, al punto que Rusia está en cuartos de final y España ya piensa en el regreso a casa.

Partido 4: Croacia tuvo la pelota pero no supo vencer en los 120′ a Dinamarca

En la ‘raya para la suma’, se puede decir que Croacia clasificó a cuartos de final y venció a Dinamarca. Cierto, muy cierto. Sin embargo, en los 120 minutos el partido finalizó igualado y – es más – fue Dinamarca el que tomó la ventaja inicial y Croacia el que debió igualar.

Estos fueron los números del partido disputado en la noche de Nizhny Novogorod.

Es cierto, de los cuatro partidos ha sido el más disputado en la posesión, pero eso es un fiel reflejo de la paridad generalizada del duelo. Si bien Croacia tuvo más la pelota y generó más remates (22, de los cuales 7 fueron al arco), Dinamarca no se quedó atrás y remató en 15 veces de las cuales 3 fueron a portería.

El mapa de calor de ambos equipos tiene cierta similitud. Salida desde atrás por el centro, concentración en mediocampo y en el costado izquierdo croata (y derecho danés), donde se concentraron los duelos tácticos entre Ivan Strinic e Ivan Perisic por Croacia ante Andreas Christensen y Jonas Knudsen por Dinamarca.

Tanta lucha pareja derivó en un partido táctico, desarrollado en medio terreno y con pocas emociones como la veloz contra del minuto 115, en que Ante Rebic entró en solitario y no anotó por la infracción penal de Mathias Jörgensen, pero que Luka Modric no supo cambiar por gol en ese minuto por la contención de Kasper Schmeichel.

La paridad no pudo romperse hasta los penales, en que al menos esta vez pasó el que propuso un poco más, incluyendo la revancha para Modric en la definición.

¿Qué sucederá entre lunes y martes? ¿Volverán a triunfar los pragmáticos o esta vez tener la pelota llevará al triunfo? Habrá que verlo.



Ingeniero Civil Industrial y Magister en Ingeniería Industrial Mención Gestión (ambos en PUCV) que respira fútbol. 100% wanderino y playanchino. Ingeniero de Gestión en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Soy @robsanvar en Twitter. Con Andrea aprendemos a ser padres de Daniel desde Abril de 2013 y de Antonia desde Mayo de 2015.