Universidad de Chile debutó con un triunfo ante Ñublense por la Copa Chile. Francisco Arancibia y Luciano Fabián Monzón anotaron para los azules, dejando el marcador favorable de cara al partido de vuelta en el Estadio Nacional. Algunas caras nuevas se vieron en el equipo de Ángel Guillermo Hoyos, otras se extrañaron, mientras que el funcionamiento colectivo cambió un poco respecto al semestre pasado, condicionado por lo anterior y el regreso de la pretemporada.

Los desafíos para la ‘U’ son varios. Los mismos jugadores de la institución han recalcado que la intención es pelear por la Copa Chile y el bicampeonato. Sin embargo, más allá de los objetivos relacionados con la consecución de títulos para la vitrina universitaria, el equipo de Hoyos, y en especial el director técnico, tiene una serie de tareas importantes para este semestre y el próximo año. La partida de algunos jugadores fundamentales para el esquema del trasandino han sido suplidas por algunos refuerzos que le pueden entregar nuevas variantes al juego colectivo de la Universidad de Chile, pero ciertamente no llegan para dar exactamente lo mismo que Gonzalo Espinoza y Felipe Mora, por ejemplo.

Hoyos tiene la misión de acoplar estas incorporaciones al once titular de una forma tal que no implique un desarmado completo del funcionamiento colectivo. Las características individuales de los refuerzos difieren en algunos aspectos respecto a quienes llegan a reemplazar. La dinámica del mediocampo de la ‘U’ no será la misma sin Espinoza o Schultz, que muchas veces lo sustituyó a lo largo del semestre. Leiva era otro de los jugadores que sumaba minutos en la zona de volantes, pero tendrá que pelear la camiseta de titular ante el mar de contrataciones que llegaron en este sector. Caroca, Seymour y Echeverría (quien también puede actuar de defensor central) aparecen entre las opciones del técnico de los azules para que acompañen a Lorenzetti y Reyes, quien tampoco pudo estar ayer, debido a que se está recuperando de una lesión. La incógnita también está relacionada con la posible ausencia del formado en Huachipato, que ante Ñublense pesó de sobremanera por la falta de una salida clara desde el mediocampo y la poca recuperación en la zona, lo que Rafael Caroca no hizo a plenitud. David Pizarro también es una opción, pero su condición física es una interrogante.

En la delantera también hay nuevas opciones para Hoyos. Francisco Arancibia, Martín Arenas, Isaac Díaz y la casi segura llegada de Mauricio Pinilla, además de la recuperación de Jonathan Zacaría le entrega al técnico argentino una gran cantidad de combinaciones posibles para formar delante de la línea de volantes. Pese a ello, la ida de Felipe Mora genera un problema para el funcionamiento del “romántico viajero”. El actual delantero de Cruz Azul solía retroceder para apoyar en la generación de juego, apareciendo por izquierda para combinar con Benegas y Beausejour, haciendo lo mismo por el otro costado con la subida de Matías Rodríguez. Mora tenía un despliegue físico y una capacidad técnica que aportaba mucho al juego de la ‘U’, características que no tiene Pinilla, Díaz o Benegas.

Por otro lado, resulta preocupante las pocas variantes con las que cuenta Hoyos en la línea defensiva, en especial en la zaga central y por derecha. Rodríguez es el único lateral derecho del plantel (a menos que aparezca un juvenil), mientras que los únicos centrales son Vilches, Jara y Contreras, sumado a Echeverría, quien puede jugar en esta posición, pero no es lo que ha hecho en sus últimos clubes.

El técnico universitario tendrá la labor de resolver estos presuntos problemas que se presentan en el armado del equipo, que termina siendo lo principal antes de pensar en ganar la Copa Chile y el Torneo de Transición, para que así el equipo llegue de la mejor manera posible a la Copa Libertadores 2018. De pronto, el desafío inmediato es pasar a octavos de final de la copa, para lo que deberá superar a Ñublense este sábado.

José Ojeda