El sanbernardino de 24 años conversó con SolamenteFútbol sobre su carrera futbolística, su salto al lejano fútbol de Tahití y su actual presente en uno de los clubes más grandes de la isla, el A.S Central Sport.


Diego Cifuentes dio sus primeros pasos futbolísticos en las inferiores de Palestino, con un leve paso en Magallanes. Sin embargo, el destino lo llevó de vuelta al club de La Cisterna, lugar donde en el 2011, parecía truncarse el sueño futbolero.

LA CHANCE

Diego Cifuentes defendiendo al club “Microbusero”.

Ingeniería Comercial, una carrera lejos del fútbol, pero que tendría deparada una gran sorpresa para el actual central del A.S Central Sport. Corría el año 2012, y Diego comenzó a jugar fútbol por la selección de la Universidad Central. Hugo Monardes, técnico de cadetes de Santiago Morning en ese entonces, haría que Diego se volviera a encantar con el fútbol. “Ahí me volví a encantar del fútbol, anduve muy bien gracias a Dios y permanentemente estaba entrenando en el primer equipo, donde estaba considerado por el profesor “Flaco” Ibarra”. Él siempre me decía que tenía condiciones y que siguiera”. Ya titulado de ingeniero comercial, Diego cumplía el sueño de su padre: tener un título profesional. Por si fuera poco, también iba por el suyo: ser futbolista profesional.

EL GRAN DÍA

Debut de Diego Cifuentes por S. Morning.

Y así fue, tal como lo decía el “Flaco” Ibarra. Finalmente llegó el día. Corría noviembre del 2012, mientras Diego aún jugaba por la sub-19 del “Chagito” siendo pilar fundamental. Se jugaba la Copa Chile, nada más ni nada menos que frente a la Universidad Católica, el actual campeón de aquel certamen. Fue empate 1 a 1, que le permitía a los precordilleranos acceder a cuartos de final producto de la victoria por 3 a 0 que habían conseguido en la ida.

“En el año 2013 hubo muchas cosas raras en el Morning y no me dieron más oportunidad de jugar, así que solo me mantuve entrenando. Tampoco me dejaron ir cuando supieron que podía partir a San Luis con el “Chueco” Ponce…”. Nuevamente, el fútbol chileno le jugaba una mala pasada a Diego, quien debía emigrar para buscar nuevos aires y reinventarse una vez más en el fútbol.

DESTINO BUIN

Fines del año 2014 y nuevamente las dificultades del fútbol cambiaban el rumbo de Cifuentes. ¿El destino? Lautaro de Buin, de la Tercera División nacional. Fue difícil porque eran otras condiciones, se notaba el cambio. Estuve casi 3 años en Buin, donde me llevó Jorge Guzmán”. De rendimiento parejo en 2014; un 2015 vendría accidentado: una fuerte lesión en su rodilla era diagnosticada con rotura de ligamento cruzado anterior. Una inactividad de alrededor de 6 meses no frenaron el sueño de Diego, quien tendría un 2016 espléndido, incluso estando en el equipo ideal de la categoría en ese año.

Plantel primer equipo Lautaro de Buin (2016).

EL GRAN SALTO

Debut de Diego Cifuentes por el A.S Central Sport

Fines del año 2016, plena lucha por el ascenso en la Tercera División; Lautaro, Recoleta y Osorno –los tres primeros de la tabla- definirían el campeonato. “Justo nos tocaba con Recoleta, fue por el 15 de diciembre si no me equivoco y yo sin saber que habían veedores de aquí de Tahití (presidente y ayudante técnico), tuve uno de mis mejores partidos del campeonato, estaba en muy buena forma física y me sentía bien. Como a los 3-5 días de ese partido (perdimos 2-0), me llama el ayudante técnico que es chileno (Efrain Araneda, vive hace 20 años en Tahití) y me dice que le gustó mi juego y negociamos”. Poco más de una semana de aquel fatídico partido para las aspiraciones de Lautaro, el 24 de diciembre, el A.S Central Sport de Tahití ya había mandado los pasajes para que Diego se sumara a sus filas.

“En Chile me costó mucho y a veces en otros países te valoran mucho más, en Chile es complicado. Existen bastantes factores que no incentivan a seguir jugando, por eso hay tanto jugador sin club  u otros que simplemente se retiran. Pero aun así, tomo todo como un aprendizaje y como enseñanza de que al final todo esfuerzo siempre tiene sus frutos”, comenta Diego ante las dificultades en el fútbol chileno y su salto al fútbol tahitiano.

EQUIPO NUEVO, PAÍS NUEVO, VIDA NUEVA

El Central Sport es el equipo más popular de Tahití junto al Tefana, pero no logra conseguir un título local desde 1995. De hecho, este año recién logró volver a disputar un campeonato internacional: La Champions League de Oceanía disputada en febrero en Nueva Caledonia, donde el club de Diego fue eliminado en fase de grupos, quedando segundos. Debido al formato de la competición, sólo clasifica el primero de cada conjunto de equipos.

“Actualmente estamos en plays offs del campeonato, donde juegan los 4 equipos con más puntos acumulados durante el año, así que existe mucha expectación frente a eso, estamos dentro de los 4 mejores del campeonato y está la oportunidad de salir campeones, cosa que no se logra hace muchos años. Además, los dos primeros del campeonato (finalistas), van a la Champions League de Oceanía del próximo año, así que existe mucha ilusión de lograr cosas importantes”.

Celebración de gol frente a Madang F.C. Victoria 7 a 3 del A.S Central Sport.

Por si fuera poco, el Central Sport se encuentra en cuartos de final de la Copa Tahití, competición en la cual el campeón tiene un cupo para disputar la Copa Francia a fin de año. El club está en busca de volver a obtener campeonatos, y esperamos que así sea”, afirma el joven central.

EL FÚTBOL TAHITIANO

“Aquí es distinto a Chile, aquí los partidos son muy intensos, los hinchas gritan muchas cosas, pero aún no existe la maldad que se ve en Chile o en otros países. Existe más roce en el fútbol tahitiano, se corre los 90 minutos pero el fair play se imparte por la mayoría de los equipos. Es más, finalizado cada partido, independiente del resultado y las jugadas que pudieron haber, los dos equipos se saludan, todos con todos”.

Diego Cifuentes (Izq) en labores defensivas.

Las características físicas de los tahitianos son muy distintas a la de los chilenos. Así también la educación en las hinchadas. “El fútbol tahitiano es muy físico, muy intenso, se corre los 90 minutos. En general todos los equipos son físicos, pero también hay equipos muy técnicos como Tefana… pero en general, lo definiría como más físico”. Además agrega: “El hincha en sí, critica, pero desde su rol como hincha y fuera de la cancha, aún no existe la maldad que existe en otros países. También se debe a que cada vez se está profesionalizando más el fútbol tahitiano”.

La contextura física tahitiana se caracteriza por su altura y su alto nivel de masa muscular, trabajo no fácil para un central. “La verdad, es que físicamente son muy buenos los tahitianos; corren demasiado y a la vez son muy rápidos… y como es un fútbol intenso, se ve mucho el pelotazo a las espaldas y debo estar muy alerta a las coberturas defensivas, y a la vez ser fuerte por qué los jugadores son fuertes”.

“Hay jugadores muy potentes y rápidos y se hace difícil marcarlos y debo estar muy alerta en los anticipos, que consideró una habilidad mía, por qué si un defensa anticipa mal, es difícil pillarlos con lo rápido que son”.

“En la marca soy un jugador fuerte y mi ubicación en la cancha me ha ayudado a tener un buen rendimiento en el fútbol tahitiano”, Confiesa Diego.

CLÁSICO ISLEÑO

Históricamente el Central Sport y el Tefana han sido rivales directos. Los dos equipos más ganadores y populares del fútbol tahitiano sacan chispas en cada enfrentamiento. Algo así como Colo-Colo frente a la Universidad de Chile. “Existe ese fervor en el camarín, de hecho en play offs existe la posibilidad de toparnos con ellos en semifinales y ya existe el comentario de contra quien nos puede tocar, cómo están ellos y se vive como un partido distinto, existe esa rivalidad”.

A.S Tefana

La preparación, motivación y ansias son distintas. “A cualquier jugador le motiva jugar un clásico. Los primeros días de abril jugamos el clásico por el campeonato local y ganamos 2-1, y ahora que luego se vienen los play offs, ya hay una motivación extra”. “El día que no sienta nervios de jugar un partido de fútbol, yo creo que preferiría retirarme, porque yo vivo y respiro esto y un clásico es una motivación extra jugarlo, más en instancias tan importantes, ya que si jugamos contra ellos en semifinales y ganamos, aseguramos la participación en la Champions del otro año y además se afronta la final con la motivación extra de haber ganado el clásico”.

DE ADAPTACIÓN Y OTROS DEMONIOS

Diego Cifuentes abandonando el campo de juego junto al equipo.

En Tahití se habla en francés. Para ser central, un hombre clave en el ordenamiento del equipo, se requiere comunicación y claridad. Sin embargo, el español es un lenguaje muy distinto al hablado en Tahití; lengua en la cual se comunican los compañeros y cuerpo técnico de Diego, quienes tampoco acostumbran a recibir jugadores de otros países y continentes.

“El idioma es bastante complicado, es nuevo para mí el francés, pero he estado obligado a ir aprendiendo, aunque aún no podría hilar una frase, pero por lo menos ya voy entendiendo lo que el entrenador habla. Dentro de la cancha intento ocupar palabras claves para mantener ordenado al equipo. Igualmente, Efrain nos ayuda mucho con las traducciones así que eso facilita todo. El DT siempre que se comunica conmigo, lo hace en inglés y ahí entiendo mucho más, ya que entiendo el inglés a nivel básico y me permite entenderlo a él y poder darle mi opinión también, pero de a poco me voy familiarizando con el francés”.

Es precisamente Efraín Araneda, el ayudante técnico del equipo, quien ayuda a Diego y a sus 4 compatriotas chilenos a desenvolverse y adaptarse cada vez más a la isla. Efraín, chileno naturalizado tahitiano con pasos de cadetes en Colo-Colo, Cobreloa y Universidad Católica, quien además ha vestido la camiseta de la selección de Tahití, convirtiéndose en un conocedor del país.

LEJOS DEL PAÍS

Diego, quien comparte camarín y hogar con más compatriotas como Sergio Sandoval, César Castillo, Miguel Estay, todos en el A.S Central Sport. Además, el ya mencionado Efraín Araneda -quien los ayuda- Diego recalca la importancia de tener a otros chilenos junto a él, a casi 8 mil kilómetros de distancia con su país natal: “Estar con más chilenos es importante ya que prácticamente son la familia que uno tiene aquí… y lo mejor es que aparte de buenos jugadores, son todos buenas personas. Es difícil estar lejos de la familia, pero por el fútbol soy capaz de cualquier cosa”.

“Es difícil estar lejos de la familia, mi pareja y más cuando mi familia se caracteriza por ser bastante unida, pero ellos saben todo lo que he luchado y me apoyan en todo y eso lo hace todo mucho más fácil. Además saben que yo soy feliz cumpliendo este sueño y cuando uno hace lo que le apasiona, lo demás se hace llevadero. En marzo viajé a Chile por un tema de la visa y para defender mi tesis de ingeniería comercial, estuve dos semanas. Ahora vuelvo en junio por qué se acaba el campeonato y si Dios quiere vuelvo a mediados de julio y ahí sería el año completo y tendría que negociar un viaje a Chile cuando y si es que se puede”, añade Diego, quien reconoce extrañar a su familia y pareja, pero recalca su pasión por el deporte rey, siendo capaz de hacer cualquier cosa.

Diego junto a sus tres compañeros de hogar: Sergio, César y Miguel.

NO TODO ES FÚTBOL

El relajo también es importante en la demandante vida de un futbolista profesional. Ante esto, conocidas son las paradisíacas playas de Tahití, lugar de relajo para cientos de personas día a día.

“La verdad es que el paisaje es precioso, lleno de áreas verdes y paisajes extraordinarios. Tenemos tiempo de relajo. Personalmente, siempre entreno dos veces al día, en la mañana voy al gimnasio y en la tarde entrenamos con el plantel, entonces en las tardes tenemos un par de horas que a veces las ocupamos para ir a la playa. Además Efraín tiene muchos conocidos y tenemos la posibilidad de ir a partes lindas a ver kayak o andar en paddle. La verdad es que Efraín se ha portado excelente con nosotros y solo existen palabras de agradecimiento para él… nos lleva a distintas partes siempre y eso se agradece”. 

Así ha sido la historia de Diego, un futbolista chileno que ha logrado cumplir su sueño futbolístico lejos de su país, lejos de su gente, y lejos del fútbol que intentó cortarle las alas. El sanbernardino le dobló la mano al destino, al fútbol y a la vida, haciendo patria a casi 7.927 kilómetros de distancia, con apenas 24 años y un futuro enorme en lo profesional y humano.

Javier Figueroa

Periodista en formación, UAH.
San Carlos, Ñuble/ Santiago.