Everton debe ser más que solo 90 minutos a la semana, es una institución social que debemos hacer crecer

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“No hay fútbol de Primera y la vida del hincha se detiene. ¿Por qué, si dentro de lo que es una institución hay bastantes cosas que hacer y mirar? ¿O es solamente para buscarse en las fotos de todos los domingos?”

Bastó que terminara el encuentro donde Everton derrotó inapelablemente a Colo Colo y llegara una laguna mental o un lapsus en la gente, esperando que suene el silbato hasta que ruede nuevamente la pelotita frente a Unión La Calera.

Lo concreto es que la actividad oro y cielo no para cuando hay fecha FIFA y todos los amantes de Everton pueden hacerse partícipes de diversas actividades deportivas y sociales, parte importante de toda institución; más allá de quien administre o sea el dueño mayoritario. Lamentablemente y con el paso de los años, este ritual que existía en tiempos de antaño, al día de hoy sólo se ve como un hermoso recuerdo de la participación de la gente con el azul y amarillo fuera del estadio.

El fútbol femenino, infantil y juvenil siguen semana a semana dando espectáculos y buenos encuentros deportivos, con categorías que pelean palmo a palmo campeonatos y que con el apoyo de la gente podrían crear un vínculo estrecho entre quienes defienden la camiseta “más hermosa del universo” y la hinchada. La semana recién pasada fue especial, fue “semana de clásicos”donde una vez más, y como de costumbre; Everton sacó a pasear a su hijo del Sur de Viña” y debería haber tenido todos los condimentos y preparativos que conlleva un clásico. Los partidos podrían ser una verdadera fiesta deportiva dentro y fuera de la cancha; pero nada de esto ocurre, porque la gente lamentablemente no se informa o no busca nutrirse con el acontecer de su club. Para que hablar del patinaje o del básquetbol, ramas sobrevivientes de una corporación que casi se maneja como una secta.

Si se fija bien, hay banderines del archirrival en el perímetro de la cancha. Ni una sola de Everton. Los hinchas también deberían apoyar el futbol joven y femenino.

La famosa Ley de SADP, que está siendo discutida en el congreso en la actualidad, fue la lápida para que la gente, socios, simpatizantes e hinchas tuvieran el control de su propio Club. Los mismos directivos elegidos en asambleas serían los encargados de tomar las riendas de una institución corrompida por la ambición de pocos y la despreocupación de otros y la vendieron al mejor postor, creando la Sociedad Anónima.

Entonces, habiendo tanta red social, medios de comunicaciones y formas de enviar un mensaje a la gente; ¿Por qué no hay participación de los forofos en las actividades que son para la comunidad Evertoniana y comunal? La respuesta es compleja, pero desde el punto de vista que entregamos esta opinión; es sencilla: Desinterés de hacer crecer a Everton.

Existe un quiebre casi irreparable entre las actividades que realiza la Sociedad Anónima, la Corporación y los hinchas, un distanciamiento donde cada uno utiliza los medios y los espacios que estiman convenientes y todos usan el nombre de Everton para congregar adeptos para sus actividades. Lo cierto que las partes por separado hacen que se debiliten cada vez más las relaciones y la representación de la gente con el escudo y la camiseta guata amarilla.

El sábado recién pasado se realizó la cuarta ENCOFUT en la ciudad jardín, la cual tuvo un representante connotado entre sus filas: Miguel Arellano fue con todo su arsenal de recuerdos, trozos de nuestra historia espartana y representó con hidalguía y pundonor el glorioso escudo de Everton. Está de más decir que no recibió colaboración institucional de la SADP o de la corporación y es aquí donde se pierde una excelente posibilidad de realizar actividades conjuntas en favor de nuestro club. Hubo mucha participación de hinchas y amigos Evertonianos deseosos de vivir un viaje en el tiempo apreciando el paso de la historia, pero esta muestra que se realizó de manera esporádica en un recinto privado debería tener sede propia y de trescientos sesenta y cinco días del año para nosotros en un propio museo.

Miguel Arellano y su colección de indumentaria y reliquias de Everton. Una responsabilidad que tomó personalmente y se presentó en el 4t0 ENCOFUT realizado en Viña del Mar

Hay cosas que debemos valorar y rescatar de la organización autónoma de los hinchas Evertonianos como por ejemplo las festividades de Navidad, Día del Niño, campeonatos de fútbol, beneficencias, rifas pro-instrumentos y algunas más. Extrema autogestión a base del esfuerzo de gente comprometida con las causas mencionadas. Sin embargo, estas actividades que congregan a la parcialidad oro y cielo deberían ser bajo el alero de la Corporación Deportiva Everton al igual que en décadas anteriores, donde el punto de partida para todo este tipo de eventos era “Por Everton”, algo que hoy por hoy es realizado contra una SADP que poco interactúa con la gente y una corporación sumida en un secuestro bajo las órdenes de Carlos Salazar.

En distintas ocasiones hemos también alzado la voz por la recuperación de Everton, por el camino correcto y el único posible mientras la legislación avale el comportamiento y manejo de las SADP, pero la Agrupación de Acción Evertoniana lleva la batuta al momento de reconquistar nuestra corporación usurpada por una cofradía de socios y cerrada a la comunidad.

Es imperioso que la Corporación actual secuestrada por Salazar sea abierta a la gente Evertoniana y la comunidad actual, pero a pesar de los acuerdos de palabra (la palabra es lo más valioso para algunos), siguen con artimañas y poca claridad para conseguir dicho propósito.

La Agrupación de Acción Evertoniana ha emplazado públicamente a través de medios de comunicación regional a que la corporación sea abierta para la gente, muestra de lo anterior, en el link adjunto (aquí), reconocen que el Señor Salazar no ha cumplido con la palabra de generar una mesa de diálogo, compromiso que el mismo asumió con el fin de transparentar lo que ha sido su cofradía.

Agrupación de Acción Evertonina A.D.A.E. Nace de la necesidad de recuperar lo que un día fue nuestro: LA Corporación Deportiva Everton y librarla de vicios y manipulaciones que hoy la tienen secuestrada a manos de Carlos Salazar (Foto gentileza Miguel Arellano).

La vida de un club deportivo como fue la de Everton de Viña del Mar, estaba basada netamente en las ganas de participación de la gente y el orgullo de representación que quiera dar cada uno de sus participantes, dicho en otras palabras, competir y enorgullecer al club de nuestros amores.

Es misión nuestra recuperar esta historia y enaltecer social y deportivamente a Everton, dentro de sus actividades ya existentes y las que podrían volver a crecer. Hemos pasado mucho tiempo en silencio y sin organizarnos como corresponde y con las de la ley, pero no debemos olvidar que Everton no es sólo noventa minutos cada fin de semana y es nuestra obligación hacer de Everton “la institución más grande del mundo”. No a tamaño estructural, no a nivel económico, no a nivel de triunfos; debe ser a nivel de participación social y de pasión por el club. No es excusa actual que la Sociedad Anónima dirigida por Pachuca y por Bloise no haga partícipe a la gente, existiendo una forma real y autónoma de obtener representación, voz y voto a través de una corporación sólida y libre de vicios, representativa para la gente y los socios y que no solo estén pendiente de los noventa minutos del plantel de honor. No es excusa no saber que hay clásico frente al archirrival hasta en las bochas, porque un clásico como tal está en juego el resultado y el honor, la dicha de sonreír frente al derrotado vecino y la supremacía deportiva.

#VamosEverton



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