La copa rota y por favor, un alto al fuego

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Mozo, sírvame, la copa rota. Sírvame que me destroza, esta fiebre de obsesión.
Mozo, sírvame, la copa rota
Quiero sangrar gota a gota, el veneno de su amor…

“Después de caer en casa, la misión era ganar por más de dos goles. Prueba no superada”.

No hay mejor canción que describa el sentimiento del hincha Evertoniano y quizás también al amante del fútbol en general. Lo real y concreto es que Everton una vez más decepciona -por segundo año consecutivo- en torneos internacionales y nos deja ahogando nuestras penas en un bar, entre tragos y cenizas; buscando la respuesta a lo ocurrido.

Con un poco de alcohol ya en el cuerpo; el primer comentario racional que se viene a la mente y gritamos a viva voz es: “Lobos CTM”. Sí; no hay dudas que el portero que le privó a Everton conseguir objetivos importantes en temporadas pasadas es, en gran e importante parte; el Villano o malo de la película y al que todos queremos ver arder en la hoguera. Eduardo llegó a Viña del Mar tapado por Héctor Tapia quien es otra de las mentiras de la prensa capitalina; y desde ese momento ya se sentía en el aire este desagradable aroma a confrontación entre hinchas y jugador. En fin; más allá del partido de ayer en Venezuela; la única imagen que me queda aun dando vueltas hasta en mis pesadillas es esa lapidaria jugada del empate en Sausalito. Lo que viene después es solo relleno. Everton viajaría con una ilusión, con la confianza y el optimismo de lograr la clasificación, y todos rezábamos o hacíamos pactos con el “Cola de Flecha” para dar vuelta la llave.

“Eliminados nuevamente en primera ronda de Copa Sudamericana, Everton no fue capaz de doblegar a un rival sinceramente malo. Decepción”.

No había espacios para comida; con los nervios de que comenzara el partido y entre Shop y Shop se hacía innecesaria. Al final fue la mejor decisión; con tanta amargura y dolor por el resultado global de la serie, había que seguir poniéndole néctar y seguir buscando culpables. Aquí se comienza a hilar más fino y se comienza a desarticular el “Cartel de la Eliminación”.

Pablo Sánchez la cagó. Siempre hemos destacado que gracias al “Profe Vitamina” Everton jugó su mejor fútbol en décadas, sólo comparable al Everton de Leonardo “Pollo” Veliz. No es un secreto que su magia y talento en cancha lo hizo heredable al momento de sentarse en el banquillo; pero bancar a Eduardo Lobos pese a los groseros errores, aceptar el plantel escueto que tiene esta temporada y la imposición de jugadores del Grupo Pachuca que terminan siendo “a la suerte de la olla” son sus pecados. Pero ya estamos acá, eliminados; sentados siempre con el mejor de los amigos, el mismo que te dice que ya está bueno de licor. Todos frente a frente en la misma mesa donde llegamos con la esperanza y la confianza de que ayer ganábamos. Lo hicimos; pero fue la victoria más amarga y que necesariamente había que olvidar rápidamente.

Se nota un desgaste en jugadores puntales; así mismo en las ideas que empiezan a aparecer en altas horas de la madrugada, borrosas en el humo del tabaco y remojadas en el más fuerte de los destilados para comenzar a cerrar las heridas. El plan de trabajo que quieren implantar los mexicanos es un proyecto de plantel corto más jóvenes que provengan de nuestra cantera. Buena iniciativa para torneos semestrales. ¿Pero para torneos largos? El escueto plantel conformado para esta temporada tiene el primer objetivo fallado. Quedan dos aún y en el campeonato nacional ya estamos algo rezagados por el mal comienzo en el maldito mes de febrero.

“No importa cuantas veces pierdas, Everton; tu gente tiene un compromiso de por vida”.

¿Qué sentido tiene la vida futbolística del hincha? ¿Será racional que aguantemos esta nueva infidelidad de nuestro gran amor?, Hoy sufrimos por el amor ingrato que se fue con otro: “uno peor y más malo que nosotros”. La pregunta es ¿Cómo pasó esto? ¿Qué hice mal para que me engañaras Everton? Pero acá estaremos siempre junto a ti. Hoy nos tocó mostrar nuestra peor faceta y sufrimos por la ingrata posibilidad que se fue. Pero así como hoy me tengo que levantar a punta de aspirinas para ir a trabajar y dar lo mejor de mí en el trabajo; tengo la confianza que Ustedes harán lo mismo y se levantarán de esta caída. Porque esto es Everton señores. Nunca fue fácil y nunca lo será. Porque soñamos despiertos cada vez que estamos frente a ustedes en las tribunas y a pesar de todos los errores cometidos en el pasado, más reafirmamos nuestra lealtad por esta camiseta.

En resumen y para dejar de sufrir por esta derrota hasta estar junto a Everton una vez más contra Universidad de Chile, lo puedo resumir con la primera canción que escuché camino al trabajo esta mañana:

…Acabas con mi corazón
Cuando me haces al olvido
Cuando no puedo decir que no
Cuando te necesito más
Acabas con mi libertad
Cuando me hace falta abrigo
Cuando no puedo alcanzar tu voz
Cuando te necesito más
Más y más…
Te pido con el corazón
Un alto al fuego…



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