La aclamada película de Juan José Campanella representa, probablemente, el pináculo del cine trasandino, con una trama extraordinaria y grandes actuaciones, la cinta en cuestión se posicionó como una de las grandes revelaciones cinematográficas del último tiempo, pero una escena suya, alusiva a Racing de Avellaneda guarda una interesante relación con el fútbol chileno que quizás el espectador común pasó por alto, pero el agudo observador notó en detalle.

En una de las escenas más memorables, el entrañable Sandoval (interpretado magistralmente por Guillermo Francella) busca exhaustivamente al asesino de Liliana Colotto, entre su ineptitud y su alcoholismo, logró dar con una prueba fehaciente: La pasión del asesino por Racing de Avellaneda, en conjunto con un amigo escribano comienzan a enunciar uno por uno los jugadores de Racing a los cuales el criminal hacía referencia en unas cartas escritas a su madre pero ante los cuales los protagonistas no mostraron mayor conocimiento, es así como nombran a Norberto Anido, Juan Carlos Mesías y a los dos jugadores que nos convocan en la presente nota: Juan Carlos Oleniak y Pedro Manfredini, grandes jugadores que dejaron su huella en el fútbol chileno.

Por una parte Oleniak, figura en Racing, disputó los Juegos Olímpicos de 1960 (siendo goleador del equipo con 4 tantos, en compañía de otro que brillaría en suelo chileno, Mario Desiderio) y disputando con su selección la Copa Mundial celebrada en nuestro país en 1962. Jugó en Racing de Avellaneda y Argentinos Juniors, siendo figura en la obtención del título de 1961 del cuadro de la Academia, en 1965 arriba a Universidad de Chile, en donde permanece hasta 1967, con el club laico tuvo que disputar camiseta con Carlos Campos, para finalmente terminar jugando de puntero, anotando 16 goles en 56 presentaciones y ganando los títulos de 1965 y 1967. En 1968 arriba a Santiago Wanderers, permaneciendo en el club caturro hasta 1970, alcanzando a integrar el plantel campeón conocido como “Los Panzers” que logró la hazaña en 1968, luego jugaría en Huracán de Buceo de Uruguay, Tiburones Rojos de Veracruz y San Martín de Mendoza, para retirarse del fútbol a los 31 años en 1973.

Por otra parte, Pedro Manfredini fue un delantero letal de Racing a finales de la década de 1950, logrando el título de Primera División en 1958, sumando la increíble friolera de 39 partidos disputados y 28 goles anotados, su gran actuación en la Copa América de 1959 (en donde le anota dos goles a Chile en la goleada albiceleste por 6-1) lo catapulta al estrellato y firma un contrato con la Roma, en donde permaneció por 6 años (1959-1965) anotando 76 goles en 130 partidos y clasificándose como goleador del torneo en la temporada 1962-63, en la escuadra capitalina ganaría la Copa Italia 1963-64, para luego pasar al Brescia (1965) en donde en 8 presentaciones anotó sólo 1 gol y en el Venezia en donde en 23 partidos anotó 4 goles. Es aquí en donde el registro histórico cesa e incluso algunos sindican el retiro definitivo del goleador argentino en tierras itálicas, pero no fue así, Manfredini se embarcó en una última aventura y en 1969, con 34 años, jugó en Deportes La Serena. Su paso fue sencillamente extraordinario, siendo titular en la buena campaña del club granate y anotando 17 goles, consolidándose como uno de los goleadores del torneo chileno y poniendo fin a una brillante carrera con un más que merecido broche de oro.