En la siguiente columna para el Recreo Deportivo de SF, abordamos el desarrollo del principal evento tenístico nacional de este primer semestre, que tomó notoriedad en relación a años anteriores por el gran rendimiento del joven tenista nacional Nicolás Jarry, quien hizo finales tanto en singles como en dobles, jugando a alto nivel como hace tiempo no se veía por parte de un compatriota en este torneo.

Es normal que los jugadores nacionales tengan siempre incorporada su participación en el Challenger de Santiago, el principal torneo nacional luego de la extinción del ATP de Viña del Mar y organizado desde hace años por Benjamín Benzaquén, ya que tradicionalmente se realiza luego de la primera fecha de Copa Davis y además por ser una importante oportunidad para sumar una buena cantidad de puntos para el ranking mundial de la ATP, considerando que en Sudamérica y particularmente en Chile, los torneos de esta envergadura son una excepción más que la regla.

Ahora bien, la misma vitrina que ha significado para los tenistas nacionales participar de esta instancia, lo ha sido para quienes participan regularmente del circuito Challenger a nivel internacional, quienes han dominado este torneo y de paso han obstaculizado deportivamente la visibilización de la nueva camada del tenis chileno, que siempre ha debido enfrentar como desafío casi infranqueable a tenistas argentinos como Facundo Bagnis o Leonardo Mayer, o a constantes animadores brasileños de este certamen como Rogerio Dutra Silva o Joao Souza. Sin embargo, en estos últimos años las cosas paulatinamente han variado en favor de Chile.

En 2014 Nicolás Jarry y Christian Garín se hicieron del Challenger de Santiago en dobles. Ninguno de ellos cumplía aún los 20 años de edad, habían debutado en el ATP de Viña la temporada anterior, pero ya daban luces de su innato talento. Por otro lado, a fines de ese año volvió con todo Julio Peralta al circuito ATP, que luego tendría un ascenso increíble en el ranking de dobles, por lo que no extrañó que junto a Hans Podlipnik se hicieran del título de dobles en 2016. Sin embargo, la consolidación de nuestros tenistas en singles en el circuito internacional, que aún está en proceso, tuvo su correlato en este torneo, ya que hasta el año pasado ningún tenista nacional de la actual generación había logrado alcanzar instancias decisivas del certamen. El que estuvo más cerca: Gonzalo Lama, quien llegó a semifinales en 2016.

Sin embargo, la versión 2017 de este torneo fue la posibilidad para que un joven tenista chileno lograra destacarse con luces propias en los singles. Nicolás Jarry venía de un mal año 2016, marcado por la recuperación a la lesión a su muñeca derecha que le impidió retomar por meses su gran nivel alcanzado en 2015 y que lo tuvo como número 1 de Chile y top 200 por varias semanas. Sin embargo, su perseverancia lo llevaron a paulatinamente ir alcanzando confianza y consistencia en sus golpes. Su saque comenzó a ser más dañino que antes, cometer menos errores forzados con su derecha, aguantar por más tiempo los rallies de cada punto, y cobrar más tiros ganadores tanto con su drive como de revés. Producto de todo esto fue la gran racha que lo acompaña hasta hoy: 26 de 28 partidos ganados desde que comenzó a disputar los torneos Futuros de Chile de diciembre pasado, desagregándose en tres torneos consecutivos obtenidos, dos duelos de Copa Davis ganados sólidamente en la confrontación ante República Dominicana, una final de Challenger en la pista dura de Morelos en México que incluyó el mejor triunfo de su carrera ante un top 70 del mundo, y finalmente la segunda final consecutiva de Challenger en Santiago, derrotando a rivales de alto nivel de este circuito como Máximo Gónzalez y Joao Souza.

Si bien es cierto Jarry no ganó la final del Challenger disputado en la capital nacional por no manejar los puntos clave ante el experimentado brasileño Rogerio Dutra Silva, sí lo hizo en la misma tarde en la final de dobles junto al prometedor Tomás Barrios, pero junto con ello, lo rescatable es que pudo demostrar ante su gente su talento y trabajo a lo largo de toda la semana pasada, ilusionando de cara a lo que viene en las próximas semanas. Un ascenso de casi 100 puestos en el ranking mundial de la ATP en solamente tres semanas, un juego cada vez más consistente y una mentalidad fría y estable, son señales que invitan a seguir con atención el progreso del nieto de Jaime Fillol durante las siguiente semanas en el circuito Challenger, para que de esta manera lidere con Christian Garín el ansiado retorno de nuestro país a la elite del deporte blanco.

Dangelo Luna

Profesor de Historia formado en la PUCV y postgraduado en Educación mención Evaluación de Aprendizajes en la PUC, Con varios años dedicados a la educación, pero toda una vida consagrada al seguimiento del deporte, especialmente el tenis. En su tiempo libre. es amante de la música, de su familia y de sus sueños de ser cada día mejor.

Facebook