Con el torneo terminado, muchos sacan cuentas de lo bueno y lo malo que dejó el campeonato chileno 2016-2017. Entre los puntos que cabe analizar es importante saber acerca de la regla del sub-20.

La ANFP en conjunto con los clubes de Primera División de nuestro fútbol, ya llevan un par de años implementando la regla del sub-20 que tiene como propósito dar rodaje a las series menores y que estos jugadores comiencen a tener roce en Primera División.

Otro objetivo dentro de esta regla es que estos jugadores jóvenes lleguen preparados para disputar un sudamericano de la categoría, para así llegar a clasificar a mundiales sub-20, que son tan escasos para nuestra realidad.

Existe en nuestro medio personas que defienden esta regla dando como respaldo a esto que los jugadores se “foguean” permitiéndoles a ellos ser una vitrina para partir al extranjero y ser la generación del recambio que tanto se espera para la generación “dorada” de nuestro fútbol comandada por los sub-20 de Canadá 2007.

Los detractores o los que no concuerdan con la efectividad de la regla, dan el ejemplo del último sudamericano disputado en Ecuador donde la escuadra nacional solo logró alcanzar dos puntos, quedando afuera del hexagonal final, que daban pasajes para el mundial de Corea.

Debemos tener en cuenta también los resultados de los equipos chilenos en competencias internacionales, que no logran avanzar a siguientes instancias, dejando un pobre desempeño como país y dejando en claro que el nivel de la competencia local no alcanza para estar a la par con los países vecinos como Argentina, y con Brasil que son los que cuentan con equipos más competitivos que nosotros.

Se debe realizar un análisis más profundo y saber bien en qué se está fallando. Será la poca inversión de las sociedades anónimas en el fútbol formativo, o el nivel del campeonato local que muchos critican, o que simplemente no ha aparecido un director de una selección juvenil que les dé una identidad a estos jóvenes que quieren ganar pero no tienen las herramientas para poder guiarlos.

Javier Andres Mena Bahamondes