Los partidos duran 90 minutos

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Siguiendo con las frases hechas para el fútbol, una verdad muy cierta, pero no muchas veces considerada, es aquella que dice que los partidos duran 90 minutos. En varias ocasiones hemos visto equipos tirando la toalla cuando resta un gran porcentaje de partido por disputarse, generando la desilusión en su hinchada. Frente a O’Higgins, Cobreloa aplicó un libreto totalmente distinto, cuando el partido se puso cuesta arriba, por garra y corazón logró conseguir los tres puntos que en la primera etapa se veían como seguros. Un gol en el último segundo de partido hizo estallar las gargantas naranjas.

Lo que demostró Cobreloa en “La Madriguera” de Calama fue bastante irregular. Un primer tiempo bastante vistoso futbolísticamente hablando, daba tranquilidad tempraneramente con un autogol de Vidal, propiciado por el incesante ataque loíno. De ahí en más, los naranjas dominaban las acciones pero carecían de claridad para finiquitar las opciones de riesgo elaboradas. Una vez más, hubo grandes rendimientos individuales, algo que ha sido una tónica en las últimas fechas, pero se siguen pasando zozobras por no poder amarrar los partidos de forma tempranera. Vuelve a mostrarse como una actitud rescatable del plantel la idea futbolística, la convicción y adhesión con esta. Cuando el partido se fue poniendo adverso debido a la buena lectura de Berizzo al momento de los cambios iniciada la segunda etapa, los Zorros del Desierto nunca se desesperaron y si bien costó volver a jugar bien y por momentos se mostraron pasajes similares a los peores momentos futbolísticos del conjunto del Loa en el último tiempo, nunca se dejó de buscar el arco rival y eso tuvo grandes resultados.

Quizás si tenemos que hablar del planteamiento, hay que prestar atención al hecho de que Cobreloa cumple un libreto al pie de la letra mientras es capaz de imponer su juego, pero, ¿qué pasará cuando un rival nos tome la mano y nos complique más de la cuenta? Hay que ir trabajando también las alternativas que permitan un desahogo para el andamiaje del equipo, mostrar ciertas dinámicas que permitan descomprimir un partido apretado. Hoy finalmente lo que dio resultado, fue mantener la intensidad de juego y descolocar al rival al no rendirse nunca y aprovechar el resto físico para terminar dando el golpe de gracia. Trobbiani continúa por el momento dándole vida a un equipo que hace cuatro fechas estaba muerto, pero que a medida que han avanzado los partidos, ha ido demostrando que tiene agregados más allá del fútbol, pues hoy el equipo “puso huevos” cuando era necesario tenerlos.

Si se trata de rendimientos individuales, el equipo está más bien parejo. Sebastián Contreras sigue sin ser una prenda de garantía bajo los tres palos, sus salidas fuera de tiempo ya son características y hoy tuvo la mala suerte de ser cómplice directo del gol visitante. La línea defensiva es cada vez más destacable, generalmente cubren bien las posiciones defensivas y cortan mucho juego rival, mostrando además una vocación ofensiva más que generosa, sobre todo los laterales. El medio campo, sin duda ha sabido de figuras. Lima retomando el nivel, Gaitán siempre mostrando mucho temple físico y entrega en cada pelota, un buen desahogo para la línea media. Cristaldo es quizás el más irregular del mediocampo, pero siempre muestra cosas interesantes, inclusive cuando intento hacer el giro en 360 grados patentado por Zidane, pero que finalmente resultó en nada. Se agradece ese ímpetu por “creernos buenos”. Méndez siempre es un peligro y demuestra habilidad y control de los tiempos, quizás un poco más errático de lo que se espera por momentos, sabe sacar la tarea de generador de juego y cabeza pensante adelante. Se incluyó a Jiménez en la formación, quién además de desbordar un par de veces, fue incapaz de gravitar mayoritariamente en el partido, pues se evidenció su falta de futbol. Herrera mostró nuevamente mucha entrega, velocidad y actitud para encarar, pero sigue sin finiquitar de buena manera las jugadas, de todas formas se transformó ya en un peligro debido al hecho que el resto del equipo se está acostumbrando a su labor dentro de la cancha.

Desde la banca una vez más los cambios dieron resultado, el juvenil González se afirma como una buena alternativa cuando se necesita un refresco, López sigue siendo un delantero incisivo, pero hay que trabajar aspecto técnicos todavía, lo hemos dicho en más de una oportunidad, que un delantero profesional no puede no tener dos pies para golpear el balón, hoy malogró una ocasión clara de gol, por el simple hecho de no tener zurda. Chaves hoy mostró algo de lo que jugaba cuando llegó y con su velocidad pudo complicar a la defensa celeste. Los cambios sirvieron para dar ese impulso más al equipo, ese segundo aire que permitió que se buscase el arco rival hasta el último minuto, jugada que enaltece a dos hombres de la parte defensiva del gigante del norte. Suárez se juega la vida por recuperar el balón en la segunda jugada después del tiro libre ejecutado por el 10 naranja, la gana, levanta la cabeza y centra con precisión para un Sanhueza que atropella con todo, encontrando resistencia en los guantes del meta Garcés, pero que no conforme con haber realizado un buen cabezazo, busca la pelota suelta y la introduce con fulminante zapatazo en el arco para sellar el triunfo loíno.

Cobreloa no se dio por vencido nunca, entendió que para ganar hay que tener una actitud ganadora y no rendirse cuando las cosas no resultan, sino que seguir en la misma tónica hasta que los resultados lleguen. Cobreloa simplemente se dedicó a jugar, entendiendo que los partidos duran 90 minutos y que mientras no suene el pitazo final, la victoria siempre se va a poder encontrar.

 



Licenciado de Sociología, 24 años, Osornino. Apasionado desde siempre por el deporte rey gracias a mi abuelo. Hincha de Cobreloa. Bielsista.