Las mujeres que luchan por ver futbol

82

Cinco mujeres entran a un estadio disfrazadas y es revuelo en redes sociales. No es primera vez que lo hacen ni la última.

La República Islámica de Irán le hace honor a su nombre y no solo a eso, debido a que es la bandera más repetitiva del mundo. ¿Sabía usted que en la bandera iraní se repite 22 veces la frase “Alá es grande”? Usted probablemente debe creer que lo estoy troleando pero no. Resulta que las lineas que se divisan en los colores del trapo nacional son letras del caligrafía cútica mientras que el símbolo es una combinación de geometría pero que hace referencia a “Alá” y una frase que dice “No existe más Dios que Alá”. Si, 24 veces y es muy probable que todos hayan pensado que los diseños se ven bonitos.

Desde la Revolución (22 de febrero de 1979, fecha que TAMBIEN aparece en la bandera)  se impuso la Sharia y ésta aun sigue siendo una ley en un país donde la mayoría chií desafía a casi todo un Medio Oriente sumido en la otra corriente islámica denominada sunismo, las cuales se odian a muerte. El deporte es otro de los afectados, en donde las mujeres tienen prohibido asistir a este tipo de eventos debido a que pueden representar lo más bajo de las vanalidades.

De todos modos es de conocimiento público que siguen tratando de ingresar a los partidos desde 1981, muchos son los casos en las que son pilladas y enjuiciadas aunque ninguna ha llegado más allá de alguna pena aflectiva, en un país donde la pena de muerte es legal, quizás es algo importante. Muchas han fracasado pero en vez de bajar los índices de “romper la ley” ésta aumenta considerablemente.

Y parece que ahora llegaron más lejos, porque no solo les basta con asistir como hombres sino que lo publican en diversas redes sociales como Reddit (el foro más amplio de Internet) y éstas son difundidas a los medios del mundo. Cinco de ellas se fotografiaron viendo el último partido del campeón Persépolis ante Sepidrood por tres goles a cero y causaron un revuelo a nivel mundial que es muy probable que haya sido oidos del gobierno tanto político como religióso de la nación persa. Sin embargo no espero mucho de una prensa que fue capaz de censurar el escudo de la Roma porque aparecía la loba amantando a Rómulo y Remo.

En 1998 con motivo de la clasificación persa al mundial de Francia las mujeres protestaron pidiendo recibir al equipo nacional pero el ayatolá Jatemí nada hizo. Veinte años después es complicado luchar contra la modernidad y las redes sociales. Las iraníes van a seguir llenando los estadios, mantendrán el espíritu de rebeldía que han tenido desde la revolución porque no solo el amor por el futbol las lleva a cometer este tipo de cosas sino que el ansia de crear consciencia; porque sueñan con un Irán donde sus hijas y nietas puedan entrar sin disfraces ni evasiones a un recinto deportivo donde juegan hombres; ya no quieren promesas de Alí Jamnei o de Hasan Rouhani. Quieren hechos.



25 años, reportero de tiempo libre. Informático en vias de titulación. Huaso penquista