En lo que parecía un triunfo para los azules, el destino se encargó de transformarlo en un amargo empate, incluso pudieron perder en los descuentos, si Rivero hubiese marcado ante Herrera.

Yo creo que, a lo largo de Chile, ningún azul puede darse por satisfecho con el empate de este mediodía de sábado en Ñuñoa. Estando dos veces en ventaja, la U no supo administrar la victoria y se echó atrás a esperar a los “japoneses” albos, que aprovecharon las licencias que dieron los de Hoyos para lograr un empate ingrato, que aunque no sirve mucho, los mantiene en la pelea por el título y a los azules en un segundo plano.

Lo cierto es que fue un partido bastante disputado, con ambos equipos dando la pelea en cada balón y a los azules se les daba todo tras el gol de Ubilla… Aún nadie sabe por qué salió reemplazado por Benegas, por debajo de lo esperado. Pero la U cometió dos veces el mismo error, de marcar y echarse atrás, a esperar a Colo-Colo, a aguantar. Para peor no supo como hacerlo y sobre el final del primer tiempo ya lo pagó caro con el empate de Rivero. Así y todo, no se corrigió el error y en la segunda fracción sucedió exactamente lo mismo.

Lo de Garcés fue un chiste, pero lo de Herrera uff… Quiso atrapar el balón y perfectamente pudo manotearlo, desembocando todo en el empate del equipo que Chile, América y el mundo le quedó chico, aumentando su odioso ego. Como si esto fuera poco, al filo del término, Octavo Rivero lo tuvo otra vez, elevando la opción del triunfo, lo que hubiese sido demasiado premio para el cuadro que coquetea con los chinos.

Terrible final, todos contábamos con el triunfo, se rozó, pero la historia dirá que se empató y se sigue viendo como los de blanco salen incólumes de otro partido ante los azules. ¿Puntos a destacar? Más allá de los goles, la defensa, Jara tuvo un muy buen partido, al igual que Vilches, resaltar también a Espinoza, a Ubilla, a Mora. Pizarro no encajó en el sistema y Ontivero, muy frágil para aguantar a los defensores albos, sucumbió ante éstos, cuando todos esperábamos que se comiera el partido, ante jugadores pesados, como Paredes, como Valdés, que supieron sacar las debilidades azules.

¿Qué queda ahora? Esperar… Malísimo, pero no hay nada que hacer, no depende de la U optar al título, tienen que caerse muchos para pensar en campeonar y esta tarde se dio un paso en falso. Insisto, como se daban las cosas, con la esperanza renovada, como se dio el partido, es una derrota que deja anecdóticamente un punto en la tabla, pero sin embargo, no deja nada para celebrar.

Gerardo Esteban Barrera

Proyecto de periodista

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