Olimpia ha redondeado un primer semestre brillante a nivel de basket paraguayo con la consagración como campeón a nivel masculino y femenino en mayores, como hace 50 años atrás. La entidad presidida por Marco Trovatto ha apostado fuerte a la difusión del deporte, motivo por el cual el público se ha volcado masivamente a los distintos juegos y los medios periodísticos han brindado una cobertura como nunca antes se vio en el país.

El elenco masculino – dirigido técnicamente por el argentino Juan Pablo Feliu – logró la estrella número 31 en su palmarés tras vencer 2 juegos a 1, en una disputada serie final, al representativo del Club Libertad. En el primer duelo de esta serie el ganador fue el conjunto de Olimpia tras imponerse claramente por 105 a 78. Durante el segundo juego Libertad empardó la serie venciendo con justicia 99 a 90. Finalmente, para el tercer y definitorio encuentro disputado en el estadio León Condou, el conjunto olimpista conquistó la serie y la corona al vencer por 98 a 79 demostrando el porqué de su brillante campaña.

Para esta campaña Olimpia retuvo a jugadores clave, como lo son Guillermo Araujo (foto arriba), Alejandro Peralta y Lucho Ljubetic entre otros. A ellos se sumó el experimentado Javier Martínez (foto debajo), quien para los entendidos en el deporte es el mejor basquetbolista paraguayo de la historia.

En materia de refuerzos extranjeros, se contrató a los americanos Rodney Alexander y O`Louis McCullogh (foto debajo), quienes le brindaron a Olimpia el dinamismo y juego característico de los jugadores provenientes de Estados Unidos.

Cabe acotar que, por una reglamentación vigente de la CPB (Confederación Paraguaya de Basketball), el plantel olimpista debió realizar una rotación de sus jugadores debido a que se considera “jugadores top” a basquetbolistas de la talla de Javier Martínez y Guillermo Araujo, motivo por el cual se los cataloga – para que el lector se ilustre – como fichas extranjeras en su propio país. Cada institución tiene permitido disponer de tres extranjeros en cancha, motivo por el cual se debe rotar entre los refuerzos extranjeros y los anteriormente nombrados: Martínez y Araujo.

Es importante recalcar que la entidad franjeada tiene en el horizonte no sólo el segundo semestre a nivel local sino, por primera vez en muchos años, el volver a disputar una liga sudamericana ante los mejores exponentes del basket a nivel continental. El Club Olimpia es el único representante paraguayo que ha conquistado un título a nivel sudamericano, con la obtención en 1953 del Campeonato Sudamericano de baloncesto a nivel masculino.

En la rama femenina, el representativo de Olimpia conquistó el campeonato número 16 para su historial tras imponerse en dos juegos ante el combinado de Sol de América.

Para el primer juego el ganador resultó Olimpia en cifras de 85-73 en lance disputado en el Polideportivo Luis Alfonso Giagni, de Sol de América. En la revancha disputada en feudo Olimpista (Polideportivo ODD) el vencedor fue nuevamente el elenco franjeado, pero esta vez en cifras de 96-62, lo que le vale coronarse como campeonas absolutas a nivel femenino.

Entre las jugadoras de renombre podemos destacar a la actual mejor exponente de baloncesto femenino en Paraguay, Paola Ferrari (foto debajo, quien durante su receso de la actividad en España jugará por Olimpia), a la americana con participación en la WNBA Jacinta Monroe, y finalmente la española Gaby Ocete. Ellas llegaron a la entidad de Para Uno con el fin de dotar de experiencia y solidez al plantel olimpista, que luego de seis años sin conquistar el campeonato lograron el tan esperado primer puesto de la mano de Francisco Yugovich.

El basket en el Olimpia se permite soñar en grande no solo a nivel local, sino también eleva su mirada a lo continental a fin de poder brindarle al Paraguay una buena figuración como ya la rama masculina del club lo ha sabido hacer. Lo importante para el basket nacional es la promoción de nuevos valores a nivel de mayores y juveniles, además de acercar a profesionales extranjeros y paraguayos que puedan aportar su conocimiento en pos de mejorar técnica, deportiva y humanamente a los jugadores de las distintas plantillas. También es necesario ampliar la base de equipos que intervienen en los certámenes organizados por la CPB, y llevar al interior los juegos oficiales del campeonato local, más concretamente a ciudades con gran tradición basquetbolística en el país como son Encarnación y Concepción.

Rodrigo Domínguez