OPINIÓN | El anti fútbol está de vuelta

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Suecia derrotó por la cuenta mínima a su rival, Suiza, en los octavos de final del Mundial, dejando mucho que desear de ambos equipos. El trámite del compromiso fue lento, trabado, sin muchas ideas de un juego lúdico. Pero lamentablemente en un partido así, se puede ganar de varias formas, y una de ellas, es la que el elenco amarillo ha aplicado en todos los compromisos que ha disputado en esta Copa del Mundo. El juego rudimentario.

¿Cómo es que logran ganar con un esquema tan básico? Sencillo: De partida, tener jugadores que apliquen al concepto defensivo y tosco de juego; centrales altos y que no se acomplejen por despejar el balón. Luego, un medio campo aguerrido, que eleva la pelota cada vez que puede y que trata de ir al piso a trabar lo más posible. Finalmente, uno o dos delanteros corpulentos, robustos, que sean capaces de aguantar un pelotazo aéreo, que a través de la potencia física logren generar espacios y que ganen un pivoteo de vez en cuando. Con todo esto y un poco de suerte, Suecia ha ingresado a cuartos de final.

Los rivales que le han tocado tampoco han sido de la categoría mundial, excepto por la irreconocible Alemania de Löw. Ganaron contra un México casi clasificado, también vencieron a una Corea que dependía exclusivamente de su figura, y fueron superados por los alemanes con a costa de individualidades ( y algo de suerte).

En el partido de éste martes, derrotaron a Suiza que propuso poco, y que no entendió como hacerle daño a los ordenados y corpulentos suecos. Centros iban y venían, laterales que encaraban pero se encontraban con una muralla al desbordar y tratar de sacar el centro atrás. La especialidad de la casa para los Berg y compañía, es despejar la pelota cuando pasa por el medio. Shaqiri y Xhaca intentaron generar juego, pero sin mucho apoyo de sus compañeros que solo observaban como los gigantes les anticipaban el cabezazo una y otra vez.

¿Y cómo hace el gol Suecia? Si uno ve los partidos, le produce hasta rabia la forma que tienen para “salir a buscar el resultado”. Atacan un par de veces y a través del forcejeo salen a esperar un milagro en el arco rival: Un forcejeo que produzca un penal, un error del rival que genera un rebote y la pelota ingrese al arco (como ocurrió hoy), o simplemente un disparo de fuera del área que cruzando los dedos se cuele o salga bien ajustado a un palo. Lamento por los que piensan que esto se le llama “orden, disciplina y esfuerzo”, para algunos es el retorno del anti fútbol y la poca clase con la esférica.