Universidad de Chile visitará este domingo en el Estadio Monumental a Colo Colo por la quinta fecha del Torneo Transición 2017 siendo el clásico 182 entre albos y azules.

Fue el 9 de septiembre del 2001 la última vez que la U venció al clásico rival en Macul: yo tenía apenas cinco años, no entendía nada de fútbol, sólo me preocupaba de jugar; pero lo que sí recuerdo es a mi padre festejar como si no hubiera un mañana. Han pasado 16 años desde aquel 9 de septiembre y todo ha cambiado, hoy tengo 20 años y jamás he tenido el privilegio ni la suerte de ver a mi equipo salir victorioso de Macul.

16 años de amarguras, derrotas, humillaciones, burlas que se repiten una y otra vez. Ni siquiera con la mejor Universidad de Chile de la historia el 2011 se pudo conseguir un triunfo, sólo un magro empate en el último minuto, que ha pesar de haberlo festejado como un triunfo no lo fue y sólo se rescató un punto. Recuerdo ver a Sampaoli entrar al terreno como si hubiera salido campeón, a Beccacece colgado en la reja celebrando junto a Los de Abajo, a Johnny Herrera abrazando a cuanta persona se le cruzase por delante: pero celebrando un empate, algo de no creer.

Es que era entendible: dos expulsados y todo en contra, parecía caer el invicto de ese equipo mágico que enamoró a Chile y al continente como nunca, pero no; centro a la cocina de “Carepato” y “el señor Molina”, un defensa paraguayo que poco y nada se sabía de él cabeceó para atrás, descolocando a Olivares que minutos atrás había recibido una feroz patada en el rostro por parte de Acevedo, decretando el 2-2 definitivo en el último minuto. El romántico viajero empataba en Pedrero.

Ni se imaginan mi felicidad, ya tenía asumido que perderíamos una vez más contra Colo Colo en Macul, ya me estaba preparando para las burlas que iba a recibir el lunes en el colegio por parte de mis compañeros colocolinos, pero no, ese cabezazo casi me hizo llorar. Recuerdo haber visto sólo ese partido: mi viejo estaba en el trabajo, mala suerte ya que era nuestra cábala ver los partidos del chuncho juntos. Así que me senté frente a frente a la tele a ver el partido sólo.

Esa fue la última vez que vi al equipo de mis amores sacar un punto de Pedrero, todos los partidos posteriores hasta la fecha son derrota tras derrota. ¿Será una maldición? lo dudo, si se pudo ganar ahí antes se puede volver a repetir. ¿Qué es lo que se necesita para que vuelva a ocurrir?. Difícil pregunta, muchos dicen que la U llega mejor que Colo Colo pero eso no importa, es un clásico y los clásicos son partidos aparte, va mucho más allá del rendimiento previo y del talento, es algo que muy poca gente la tiene y que este plantel parece tener: corazón y huevos.

Así es, eso son los condimentos necesarios para volver a ganar en Macul. Quizás muchos estén en contra de lo que digo, lo cual es totalmente entendible, pero yo sé lo que digo, esas son la fórmula del éxito para este domingo a las 12:00 hrs. ¿Por qué huevos y coraje? porque estos partidos son psicológicos, va mucho más allá de un buen juego. Algo que le ha pesado históricamente a la U es lo psicológico, el no saber cómo enfrentar este partido, sumado a las ocasiones que no se concretan cuando se tienen, pero principalmente los huevos.

Tiene un plantel riquísimo; seleccionados nacionales, jóvenes promesas y referentes. Pero antes también los tenía, ¿Por qué ahora es diferente?. Ángel Guillermo Hoyos es la respuesta. ¿Han visto los últimos partidos de la U? cuando sus goleadores celebran una conquista van y lo abrazan, esa es la clara respuesta que hemos estado esperando.

Es por eso que hoy como nunca tengo fe, fe de que de una vez por todas se puede triunfar en Pedrero, este partido es nuestro y que Dios escuche mis plegarias. Este domingo como nunca Universidad de Chile dará la sorpresa y derribará esa pesada mochila de 16 años de perdedores en el que quizá sea el estadio con más peso de Chile. El profe Hoyos sabe lo que hará este domingo, tengo fe que de una vez por todas Pinilla se destapará y marcará, la hinchada como siempre estará alentando se gane o se pierda. Este domingo es de ustedes muchachos, demuestren que son capaces.

Eduardo Montoya