Un romántico final para 25 años de viaje

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Difícilmente la tarde del 18 de Diciembre de 1994 sea olvidada por algún hincha del “Romántico Viajero”. Lejano era el recuerdo de la década en que el “Ballet Azul” llenó de alegrías al pueblo azul y pasaban los años sin poder coronarse campeones, siendo la última vez en 1969, incluyendo además un paso por la primera B. Por eso, es que 1994 emerge como un año importante para la tienda laica, pues tras 25 años sin éxitos deportivos en primera, volvían a levantar una copa.

El camino a la octava estrella conseguida por Universidad de Chile en 1994 no comenzó fácil. El entrenador era Arturo Salah, traído por el doctor René Orozco, a quién a principios de ese año le habían pedido la renuncia, lo que en palabras del técnico también significaría su partida del equipo. Finalmente, el problema dirigencial se resolvería de buena manera y ambos conservarían sus puestos. A pocas fechas de iniciado el torneo algunos empiezan a comparar al cuadro azul, con el mítico Ballet, pese a que Salah, había recibido un par de críticas por su estilo de juego, donde se defendía aludiendo a que los equipos rivales se le metían atrás y no permitían profundizar el juego teniendo que jugar constantemente hacia los costados. En Agosto, el técnico parte a México para dirigir al Monterrey. Su último partido dirigiendo a los “chunchos” fue una derrota ante O’Higgins que los dejó eliminados de Copa Chile en semifinales. Jorge “Lulo” Socías asume la dirección tras pasar de ayudante a director técnico, aun cuando desde la regencia azul, se demoró en confirmar esta sucesión, molestando levemente al plantel. En este contexto, se centra la exitosa campaña de la U en 1994.

Ahora pasando al plano netamente futbolístico, el equipo azul sumó 49 puntos totales en 30 fechas, lo que en detalle representa 21 partidos ganados, 7 empatados y 2 perdidos. En cuanto a los goles, sumó 71 a favor y 28 en contra. Esta gran capacidad de concreción se debió en parte a que “el romántico viajero” contó en su equipo con el segundo goleador del torneo, un nobel Marcelo Salas, quién anotó en 27 ocasiones, la cual sería su carta de presentación en el profesionalismo.

Los dirigidos por Salah y Socías pelearon el campeonato palmo a palmo ante la UC hasta la última fecha. En los duelos que se enfrentaron ambos, en la primera rueda, el conjunto azul cayó por 1-0, en el recordado puñetazo de Acosta a Musrri. El gol para los cruzados fue obra de Sergio Vásquez. Los de la franja se impusieron jugando con nueve jugadores tras expulsiones de Parraguéz y Acosta. Mientras que en la segunda rueda el marcador sería a favor de la U, por la mínima diferencia tras gol de Marcelo Salas. Frente al otro clásico rival, Colo-Colo, Universidad de Chile lo venció por 3 a 1 en la segunda fecha con goles de Ibáñez y dos de Salas jugando en el Nacional. En la segunda rueda y en el Monumental empatarían sin goles.

Así se llegaba al final de la temporada, donde los azules debían tratar de llevarse el título ante Cobresal, donde se definía todo, pues si Católica ganaba, debía esperar un tropiezo del cuadro laico, ya que con un empate Universidad de Chile se coronaba campeón. La U jugó mal y comenzó abajo en el marcador. Uno a cero tras anotación de Adolfo Ovalle, Patricio Mardones empató el marcador mediante lanzamiento penal tras discutida falta cobrada por Salvador Imperatore contra Marcelo Salas. Corrían 77’ de partido, resultado que se mantuvo hasta el final del encuentro y que le permitía a los azules coronarse campeones.

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El once ideal conformado por Arturo Salah, fue asimilado prácticamente en su totalidad por Jorge Socías, adhiriendo algunos cambios, pero manteniendo siempre la estructura. De esta manera, la alineación ideal azul era más o menos la siguiente: Sergio Vargas en el arco; Cristián Castañeda, Ronald Fuentes (Luis Abarca), Rogelio Delgado, Fabián Guevara en defensa; Esteban Valencia, Juan Carlos Ibáñez, Raúl Aredes (Víctor Hugo Castañeda), Luis Musrri en el mediocampo, dejando a Marcelo Salas y Patricio Mardones en delantera.



Licenciado de Sociología, 24 años, Osornino. Apasionado desde siempre por el deporte rey gracias a mi abuelo. Hincha de Cobreloa. Bielsista.