Agustín Farías, mediocampista que pasó por Palestino, y que actualmente pertenece a los registros del APOEL FC de Chipre, vio acción en la contundente derrota de su escuadra frente al Real Madrid en el inicio de la UEFA Champions League 2017-18.

El trasandino hace un par de meses solía pasearse por las inmediaciones de La Cisterna y los fines de semana defendía con carácter y pundonor la camiseta del Tino Tino, donde también cargaba con la jineta de capitán en su brazo.

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Sus grandes actuaciones con Guede (2015), Córdova (2016-17) y Cavalieri (2017), hicieron que el APOEL pusiera la vista en él. A mediados de junio del presente año todo quedó sellado, donde evidentemente los ofrecimientos de Colo Colo, la U y Católica fueron desechados.

El apodado Jefecito armó sus maletas para desarrollar su primera aventura en Europa, con un plus que a cualquier futbolista entusiasmaría: Disputar la Liga de Campeones.

Lamentablemente, el sorteo previo al certamen fue poco favorable para los chipriotas. Real Madrid, Tottenham Hotspur y Borussia Dortmund pasaron a integrar el grupo H junto al elenco de Nicosia. A priori, los merengues son fijos en la siguiente ronda, y entre ingleses y alemanes se pelearán el segundo cupo de la zona.

¿Y qué sucede con los dirigidos por Giorgis Donis? Cenicienta, dirá usted. Sí, puede ser. Sin embargo, la experiencia que acumularán Agus y compañía será inigualable. No todos los días puedes enfrentar a tipos de la talla de Cristiano Ronaldo, Harry Kane o Pierre Emerick Aubameyang, por nombrar algunos.

Y así fue como llegó un ansiado día para el argentino. Debut en Champions y de visita en el Bernabeú con un público cercano a los 70.000 espectadores, ante ya saben quien. La poderosa plantilla de Zinedine Zidane. ¿Alguien lo imaginaría? Sinceramente, yo no.

Farías arrancó desde el banco, hasta que a los 60 minutos le tocó ingresar en reemplazo del novel húngaro Roland Sallai. De dulce y agraz, ya que con un sólido 3-0 en contra es poca la tarea que se puede hacer. Lo que sí, se pudo dar el lujo de guapearle a una serie de monstruos del balompié mundial. En un futuro, los nietos de Agustín de seguro escucharán este impensado e imborrable momento.

Su traspaso puede ser aceptado como también cuestionado. La competencia en Chipre no es de las mejores en el viejo continente, pero nuestro torneo está a años luz de ser brillante. El APOEL es el cuadro más grande del mencionado país, tomando como base la cantidad de títulos (26) que posee. De no tener inconvenientes, la actual liga nuevamente podrían ajudicársela caminando.

Para concluir, no tengo mayores dudas que este nuevo desafío será positivo para Agustín Farías, tanto en lo deportivo como en lo económico. Un roce superior al acostumbrado marcará este salto cargado de potencia del ex volante tricolor.

Felipe Silva García

Estudiante de Periodismo, Universidad Austral de Chile.
@FSilvaGar en Twitter.