Una igualdad que dejó más dudas que certezas

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Chile y Bolivia igualaron a dos tantos en Coquimbo, en una jornada caracterizada por el bajo nivel de los pupilos de Jorge Luis Sampaoli.

En el papel, la promesa de goles y de espectáculo rondaba en el ambiente. Sin embargo, la realidad trajo un duelo estrecho y en el cual se salvó la igualdad y el invicto en casa de la “era Sampaoli” con un inexistente penal en el minuto 90. ¿A qué se debió tanto contraste entre expectativa y realidad? Hay que tomarse el tiempo de analizar los factores de la mejor manera posible.

Partiendo por el equipo titular, las novedades respecto al equipo que habitualmente juega no eran demasiadas. El arco pertenecía a Johnny Herrera ante la liberación de Claudio Bravo. Los tres defensas eran Gonzalo Jara, Gary Medel y Enzo Roco, en un cambio totalmente esperable a partir del pobre desempeño de José Rojas ante Perú y que le brindaba al defensa del Elche español una oportunidad de partir como titular como stopper por izquierda. Los carrileros volvían a ser Mauricio Isla por derecha y Jean Beausejour por izquierda. La dupla de corte y el volante de salida también se repetían: siguiendo el orden, Marcelo Díaz, Charles Aránguiz y Arturo Vidal. Finalmente, la dupla de ataque de Alexis Sánchez y Eduardo Vargas también es habitual en el esquema del casildense. Raya para la suma, solo dos cambios respecto al once que jugó ante Perú en Valparaíso y un cambio adicional respecto a la oncena titular en la pasada Copa del Mundo de Brasil (Beausejour por Eugenio Mena, más allá de que en el mundial no jugó Rojas sino Francisco Silva).

No es esta la instancia para analizar individualmente al equipo, puesto que ya existe un “uno a uno” realizado, pero el funcionamiento colectivo de un equipo que debiera jugar de memoria ya a esta altura sí es motivo de reflexión. Es más, lo primero que queda en la retina tras el duelo de ayer es lo permeable de la defensa, al punto que una selección que no sabía de victorias hace más de un año no solo estuvo a dos minutos de romper esa mala racha incluso jugando sin su centrodelantero titular (Marcelo Moreno Martins, del Cruzeiro), sino además le anotó dos goles gracias a descoordinaciones defensivas. El primer gol escapa a toda lógica con Medel anticipando brillantemente en primera instancia pero apresurando su salida y en lugar de jugar hacia adelante retroceder de mala manera, entregando el balón en los pies al ariete boliviano Carlos Saucedo, quien no tuvo dificultad para batir a Herrera. Mientras tanto, el segundo gol visitante surge de una transición veloz encabezada por el jugador de O’Higgins Damián Lizio, quien aprovecha que Roco quedó en ofensiva para encarar por su sector y centrar hacia Saucedo, quien recibe el balón aprovechando el resbalón de Isla, controla y con un amague simple engaña y hace pasar de largo al propio Isla y a Jara para definir con serenidad ante un Herrera que poco podía hacer en esa circunstancia. Fallas groseras cometidas por los mismos defensas que custodiaron la tarea de Claudio Bravo en Brasil.

¿Y de mediocampo hacia adelante? Con los mismos nombres del Mundial excepto el de Beausejour por Mena, lo esperable era la dinámica que mostró el equipo en Brasil, y algo de eso se vio, con un Isla muy activo por derecha pero con graves fallas en la puntada final, con Aránguiz aportando la claridad y una definición de goleador para el empate parcial (foto) y con Sánchez siendo tan generoso que prefería retroceder unos metros para llevar juego a sus compañeros y así generar peligro, aunque así se perdiera el daño que aporta el tocopillano en el área rival. Pero del resto, muy poco se vio. Díaz sin la visión de juego de otras jornadas, Vidal complicado con las molestias físicas y sin sentir la posición de creador, Beausejour con proyecciones pobres por izquierda y a la vez mal ayudando al stopper de su costado (Roco), y Vargas absorbido por la marca forastera.

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Se supone que estos partidos son para probar alternativas, pero el casildense esperó hasta el minuto 55 para empezar con los cambios, con Chile abajo por 1-2. Primero hizo ingresar a Mena por Roco y a Juan Delgado por Beausejour, pensando en posicionarse mejor en campo boliviano con Vargas y Delgado arriba apoyados desde atrás por Sánchez y Vidal, y también en defender con tres fijos (Jara, Medel y Mena) más la colaboración de un Isla al cual se le pedía un ida y vuelta constante. Sin éxito, ocho minutos después fue el turno para ingresar de Rodrigo Millar en lugar de un Aránguiz que hasta ahí era de lo más destacado, lo que obligaba a que el “Chino” entrara conectado si se quería marcar diferencias, lo que no sucedió pues el hombre del Atlante entró poco en juego. Nuevamente ocho minutos transcurrieron antes de la siguiente apuesta, cambiando hombres en ofensiva con el ingreso de Ángelo Henríquez por Vargas, dando 20 minutos al del Dinamo Zagreb para cambiar la historia y aportar su presencia en el área rival, mientras el técnico visitante (Mauricio Soria) empezaba a replegarse, hacer cambios defensivos y así dificultar aún más las llegadas al arco del buen portero Romel Quiñonez. En medio de la desesperación, a tres minutos del cumplimiento del tiempo reglamentario se jugó la última apuesta Sampaoli con la entrada de Pablo Hernández por Díaz, la cual terminaría resultando con el penal que dos minutos después se inventó el volante del Celta de Vigo – pues, hay que decirlo, jamás fue penal – y que Arturo Vidal cambió por gol para la igualdad definitiva.

En resumen, ¿qué dejó el partido? Dejó bajas presentaciones del once habitual, ausencia de variantes acordes a lo que propone o pretende proponer el equipo titular, fallas defensivas graves por segundo partido consecutivo (recordar a José Rojas en Valparaíso), jugadores que no están en su posición habitual y cuyo aporte no es el deseado (Vidal y ayer Medel), y también dejó un resultado pobre, obtenido con muy poco sobre el césped de Coquimbo. En lo positivo dejó la madurez y frialdad de Aránguiz, la entrega de Alexis y el correcto partido de Roco en defensa, quizás el único jugador que surge de estos partidos como alternativa al once inicial, más allá de lo poco que se vio en cancha a Henríquez o a Hernández por ejemplo. De todas maneras, es parte de un proceso natural de preparación pensando en el objetivo real, que es la Copa América 2015. Lo bueno es que quedan amistosos en los que idealmente el cuerpo técnico se debiera concentrar en la búsqueda de alternativas, pero eso ya es resorte del entrenador. Habrá que estar atentos en los próximos partidos amistosos, a ver si surgen nuevas variantes y se mejora el plantel.


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Ingeniero Civil Industrial y Magister en Ingeniería Industrial Mención Gestión (ambos en PUCV) que respira fútbol. 100% wanderino y playanchino. Ingeniero de Gestión en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Soy @robsanvar en Twitter. Con Andrea aprendemos a ser padres de Daniel desde Abril de 2013 y de Antonia desde Mayo de 2015.