Universidad Católica acumula tres empates en cuatro partidos del presente campeonato. Sin embargo, eso no es lo que más le preocupa a Los Cruzados, sino que estamos en presencia de un equipo sin ideas.

Equipo largo, equipo que no gana. Una frase que cada vez nos hace más sentido. No podemos ganar y nuestro juego es realmente espantoso, tal como se demostró en el partido frente a Santiago Wanderers que resultó siendo más una “pichanga” que un encuentro de fútbol profesional.

Con la partida del Nico Castillo se generó un cambio de táctica incomprensible en la UC. El creador (generalmente Buonannotte) no cumple su función primordial que es bajar a recibir la pelota y distribuirla por la cancha, sino que hace todo lo contrario, se mete entre los centrales (con su físico tiene todo para perder ahí) y el equipo se transforma en un conjunto tan largo que no hay quien acorte espacios entre mediocampistas y delanteros.

Sin duda que otra partida que influyó mucho fue la de Enzo Kalinski ya que él era el que se recogía y distribuía para que el equipo jugara. El tema está en que hoy el único que se podría equiparar a ese estilo de juego es el del tan injustamente criticado Carlos Espinosa, pero aún así el equipo no logra conectarse.

Tema aparte es el bajísimo rendimiento de Fuenzalida. Un jugador que hoy solo funciona en las corridas largas ya que si juega parado no sabe qué hacer con la pelota en sus pies. El problema es que no hay nadie para apurarlo en esa posición por lo que tenemos que seguir aguantando sus errores.

En fin, hay muchos temas para resolver en este equipo, sobretodo en la táctica de Mario Salas al que cada vez se le acaba más el crédito en el club. Volvamos a lo clásico, a ese equipo que nos deleitó el 2016, volvamos a ser un equipo que le tiene la pelota al rival. Volvamos atrás.

Sebastián Garcés