VEREDICTO: CULPABLES

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“Estamos a tres partidos de terminar la primera rueda y seguimos críticos al fondo de la tabla. Vencidos por un equipo que ni se esforzó en cancha, sumamos la novena derrota del año y tenemos la misión de conseguir los últimos puntos a cualquier costo”

Siete puntos; últimos junto a Temuco y Audax, plantel dividido, cuerpo técnico nublado, dirigencia e hinchada enfrascados en una discusión de largo plazo. ¿Cómo es posible que el juego que nos llevó a ser animadores de otros campeonatos se haya perdido en el limbo?

A la gente ya le está molestando el mismo discurso, el reiterado “jugamos bien pero no nos salen las cosas”, “hay rendimientos bajísimos” y el “queremos sacar esto adelante todos juntos”. ¿Cómo? Nos preguntamos cómo sería la forma para poder conseguir los puntos necesarios que nos separen de los equipos con quienes compartimos la corona de flores y el ataúd de la B.

Acá todos tenemos responsabilidad de la situación; todos somos culpables del magro nivel futbolístico y deportivo de Everton. Digo y recalco “Todos” porque los “Tres Poderes del Fútbol” (Dirigentes, Jugadores más cuerpo técnico e hinchas) no han logrado nunca encontrar la paz y todos disparan contra todos, sin hacerse cargo de sus propios errores.

El delito que cometió la dirigencia comandada por Grupo Pachuca según la gente es la de no tener un plantel con variantes necesarias para enfrentar el campeonato. Si lo llevamos a administraciones anteriores; la verdad es que había muchísima variedad, pero muy poca calidad. Entonces, ¿Será la calidad o la cantidad de jugadores que conforman el plantel? ¿Por qué siguen confiando en gente que lleva años en el club y no han sido aporte en la captación de jóvenes, al momento de negociar contratos o al momento de pensar en las promociones o en los abonos? Alguien les contó un cuento muy bonito y que en Chile sería la papa conseguir triunfos y hacer cundir el dinero.

Culpables son por confiados; por tener una mirada simplista de nuestro medio; lo que la selección nacional demostraba con grandes triunfos y proezas, acá se ocultaba lo precario y poco profesional de nuestro campeonato y ahora estamos rondando las puertas del infierno. Hay una lección que aprender, no estamos en contra de un proyecto que profesionalice a Everton a nivel sudamericano, pero tuvo que primar la cautela antes de darle rodaje a esta apuesta.

Si hay rendimientos bajísimos y si están jugando igual, es sólo por una terquedad de Vitamina y sus asistentes. Si nos vamos al Everton de MAF (Marco Antonio Figueroa), el que no corre no juega; así de simple. Fuimos últimos en la B y estuvimos a minutos de lograr un ascenso casi increíble; pero la fatiga de los jugadores no dio tregua y Everton no sabía defenderse de otra forma que atacando. Pero acá notamos jugadores que no muestran preocupación por la situación que estamos sumidos; y no se cuadran con el discurso del DT para luego hacer lo que se les plazca en cancha. Vitamina es culpable de no poner la voz de mando dentro de los “Once Espartanos” y aceptar la imposición de jugadores que solo tienen la pinta de buenos para la pelota.

Pero Vitamina no es sólo el culpable en esto; porque un equipo se define como el grupo que busca un objetivo en común en base a un trabajo y procedimientos. Les planteamos el siguiente ejemplo: Marco Bueno no rindió; indudable. Pero fíjense si le tocan el balón para buscar el arco, o si recibe un pase en profundidad para generar peligro. Nada. Jugamos con uno menos porque los propios jugadores deciden con quien jugar o que orden cumplir. Un equipo debe hacer sinergia positiva y jugar en pro del equipo al cual le deben lealtad. No pedimos que se hagan hinchas o simpatizantes, pero en vez y preocuparse de cuanto gana uno o quien es el que manda dentro de la cancha, preocúpense de ser profesionales y correr en la cancha, porque en el Monumental nos ganó un equipo que lo único que hizo fue esperar a un Everton desganado y sin alma.

Culpables son el cuerpo técnico y los jugadores por no ser uno sólo; ser los que nos representan en la cancha con orgullo y pasión, pero están más preocupados de discusiones internas y de no hacer los que les piden: Jugar con corazón y amor al fútbol. No por Everton; porque el futbolista debe amar estar en el campo de juego. Si no están dispuestos a eso; mejor den pasada a quienes si quieren equivocarse y crecer deportivamente.

¿Y los hinchas? Claro que somos culpables. Cuando más necesitamos que el equipo sintiera el apoyo; no estuvimos 100% presentes. Los motivos pueden ser sumamente válidos o no, pero la consecuencia que quizás no mostró la dirigencia en algunos pasajes de este año debió haberse mostrado por los hinchas y haber torcido con el mismo respeto y pasión que se mostró en la excelente marcha que pretende recuperar Everton, pero al Everton no se le abandona menos en estos momentos tan delicados en lo deportivo. Todos tenemos el derecho a la protesta, pero si queremos cambios debemos presentar propuestas sólidas sin atentar en contra el principal objetivo: Everton.

Estamos a punto de recibir la condena; todo depende de como se den las investigaciones en los futuros encuentros y sea una pena menos costosa que la del descenso mismo. Está ahí la cosa; el jurado serán estas tres últimas fechas y justo con rivales directos. Lo que resulte de ahí, será determinante para la segunda mitad del año. Pero acá la responsabilidad es compartida. Todos somos culpables de que Everton esté a los tumbos este año y somos nosotros mismos que debemos estar juntos para encontrar la justicia que queremos: “Quedarnos en primera”.



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