A 30 años de una terrible tragedia aérea y el origen de una gran amistad

La noche del 8 de Diciembre de 1987 quedaría grabada a fuego en la memoria del club Alianza Lima, en donde y tras jugar un partido contra Deportivo Pucallpa, el avión en el que viajaba el equipo se precipitó al mar, muriendo prácticamente toda la tripulación a bordo. Éste hecho aciago y las acciones llevadas a cabo por Colo Colo en ayuda del club peruano forjaron una amistad que el tiempo sólo se encargaría de fortalecer y mitificar.

Alianza Lima llevaba varias temporadas sin ser campeón, sin embargo, 1987 parecía ser el año del popular club peruano, eran punteros, desplegaban un fútbol muy atractivo, dirigidos por el gran Marcos Calderón (sino el entrenador más ganador en la historia de Perú) y comandados por el joven Luis Antonio Escobar, joya deslumbrante del fútbol incaico. Todo era alegría y jolgorio, habían batido por 1-0 a Deportivo Pucallpa y se disponían a regresar a la capital peruana, pero la noche del 8 de Diciembre todo se derrumbó.

El avión Fokker F-27 presentó severas averías y se precipitó al mar en las cercanías de Ventanilla, curiosa y misteriosamente sólo el piloto, Edilberto Villar, sobrevivió a la tragedia (para después desaparecer enigmáticamente de la vida pública), mientras que el número de fallecidos ascendía a 43 personas, entre ellas, el entrenador Calderón (cuyo cadáver apareció en una costa días después) y Escobar (cuyos restos nunca fueron recuperados), la tragedia tomaba tintes dramáticos a medida que el mar, literalmente, devolvía los cuerpos de los protagonistas del trágico episodio, que por lo demás cobró la vida del equipo titular aliancista y de todo su cuerpo técnico.

La dirigencia de Colo Colo rápidamente inició acciones en solidaridad con Alianza Lima, recordando quizás la tragedia aérea de Green Cross acaecida en 1961 y que cobró la vida de 8 jugadores del equipo (entre ellos Eliseo Mouriño, legendario jugador argentino de los años  50), es por eso que Arturo Salah, entrenador albo de aquel entonces, decidió que cuatro jugadores pasasen a integrar las filas del equipo peruano, éstos fueron: el arquero José Letelier, el defensa Parco Quiroz, el volante Francisco Huerta y al delantero René Pinto.

Para poder hacer frente a los desafíos venideros, Teófilo Cubillas, el legendario “Nene”, decide volver a la práctica deportiva con 38 años para ayudar a su equipo, sumado a él un joven Juan Reynoso hicieron el peso de una campaña en el que mantuvieron un buen tranco pero que poco pudieron hacer frente a la remontada de su acérrimo rival, Universitario Deportes, equipo que finalmente lograría el campeonato peruano relegando a los “grones” al subcampeonato, más tarde otras dos viejas glorias del fútbol peruano se integrarían para proseguir con la reconstrucción del equipo: César Cueto y José Velásquez (tras su paso por Municipal Iquique) ayudarían a Alianza Lima a recuperar su gloria de antaño.

El gran gesto de Colo Colo forjó una entrañable amistad entre ambas escuadras, la cual incluso tiene tintes de hermandad y que hasta nuestros días perdura, recordados son, los mensajes y declaraciones públicas de jugadores y dirigentes albos en simpatía al club peruano cuando éste enfrentó en Octavos de Final de la Copa Libertadores 2010 a Universidad de Chile, las cuales fueron correspondidas por la escuadra incaica, además constantemente ambos equipos disputan encuentros amistosos y organizan eventos de carácter conmemorativo. La desinteresada colaboración de los albos en el resurgir del equipo aliancista, definitivamente marcó una época, dando origen así, a una de las amistades más célebres en la historia del fútbol.

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