Argentina se despidió mostrando todas sus variantes

Roberto Sánchez

Los pupilos de Sabella vencieron a Eslovenia por 2-0 en La Plata, en un partido marcado por el once argentino con mayoría de suplentes y por la violencia de su rival.

Los pupilos de Sabella vencieron a Eslovenia por 2-0 en La Plata, en un partido marcado por el once argentino con mayoría de suplentes y por la violencia de su rival.

La selección argentina escogió despedirse de su gente enfrentando a Eslovenia en el Estadio Único de La Plata, y Alejandro Sabella aprovechó la ocasión para dar minutos a jugadores que habitualmente no están considerados en el once inicial, además de permitirse probar con un esquema distinto, específicamente un 5-4-1, ante un rival que ya había mostrado en Uruguay su juego fuerte como arma principal.

En defensa, la jornada fue tranquila y permitió flexibilidad

Los escogidos en el once inicial para defender fueron: en el arco, Sergio Romero; como lateral derecho, Enzo Pérez; como centrales, Federico Fernández, Javier Mascherano y José María Basanta; y como lateral izquierdo, Marcos Rojo.

De “Chiquito” Romero es poco lo que se puede decir pues el portero del Mónaco tuvo una jornada casi sin acción ante el escaso poder ofensivo de Eslovenia. De los laterales, dos estilos opuestos los escogidos por Sabella, pues Pérez se limitó más a contener a Kirm y a apoyar a los centrales mientras Rojo aportó en ofensiva como salida por su costado e incluso pudo anotar en el minuto 32, cuando recibió un pase en profundidad de Mascherano pero remató a las manos del meta Belec. Los centrales, por su parte, supieron controlar a Ilicic y a Novakovic con frialdad y aportaron la salida cuando Eslovenia se encerraba en su campo, sobre todo a través del buen pie mostrado por Mascherano.

Cabe mencionar que la tempranera lesión de Biglia hizo que ingresara Hugo Campagnaro y desde el minuto 13 los centrales fueran el propio Campagnaro, Fernández y Basanta, pasando Mascherano al mediocampo a ocupar el lugar del que salía por lesión.

Posteriormente, el ingreso y debut en la selección de Emanuel Mammana (juvenil que viajará como parte del equipo de sparrings) en lugar de Mascherano motivó una última reorganización dejando como lateral derecho a Campagnaro y a Mammana en su lugar al centro de la zaga, para permitir a Pérez sumarse en el mediocampo.

El mediocampo aportó el trajín y el primer gol

En el mediocampo Sabella apostó por un cuadrado, con dos jugadores más centrados en defender y dos en atacar: Para contener fueron escogidos Augusto Fernández y Lucas Biglia, mientras que para la salida los titulares fueron Ricardo Álvarez y Maximiliano Rodríguez. Los volantes de corte sufrieron la rudeza eslovena, al punto que Biglia debió salir lesionado en el minuto 13 por un fuerte golpe de Kurtic que el mismo Biglia calificó como “una paralítica no más”, y Mascherano – quien ocupó el lugar del lesionado – también debió salir en el minuto 76 como consecuencia de un golpe en la zona costal. Además, a los 57 minutos ingresó Fernando Gago por Fernández y tras la salida de Mascherano, como ya se dijo, fue Enzo Pérez quien pasó de la defensa al mediocampo para apoyar en contención.

Los volantes de salida se encargaron de llevar el peligro al área eslovena y cada uno tuvo ocasión de registrarse en el marcador: Álvarez aprovechó la que tuvo en el minuto 11 con un zurdazo bajo y cruzado a la entrada del área que venció a Belec, mientras Maxi no supo concretar un pase profundo de Mascherano a los 25’ y después (34’) sacó un derechazo que obligó a Belec a su mejor intervención para con la punta de los dedos desviar el balón, el cual pegó después en el horizontal. Ambos fueron reemplazados en el minuto 57 para permitir el ingreso de Ángel Di María y Sergio Agüero, quienes tuvieron poca participación pero significativa, incluyendo la jugada llena de talento que ambos generaron tras pase de Messi y que terminó en gol del propio Messi para cerrar el partido a los 75’.

Arriba, el “Pocho” sintió el jugar en solitario

El propio Sabella reconoció al final del partido que la tarea de Ezequiel Lavezzi como único punta era complicada pues era difícil moverse, ante la fuerza y rudeza en el juego de los defensas Cesar y Jokic, y el volante de corte Kurtic. Por lo mismo su tarea fue más en el aspecto táctico de arrastrar marcas y generar los espacios para que tanto Álvarez como Maxi hicieran daño como ya se describió en el párrafo anterior. Lavezzi se mantuvo en cancha hasta el minuto 57, en el que Lionel Messi lo reemplazó. Del trabajo de Messi no es necesario profundizar. El capitán argentino es el eje de las esperanzas de la selección y así lo hizo sentir la gente, que pidió su ingreso desde el inicio y le ovacionó en cada una de sus intervenciones. Tuvo un tiro libre a los 59 que lanzó a las manos de Belec y después fue el encargado de iniciar y finalizar la jugada del segundo gol argentino a los 75’: avance de Messi por izquierda, pase a Agüero, este con Di María quien la levanta al área para que nuevamente Agüero se eleve y pivotee hacia el centro, donde esperaba Messi para dar el puntazo final de la jugada y del partido.

Fue la despedida de Argentina ante su gente, con la eterna ilusión de luchar por la tercera estrella y soñar con un Lionel Messi alzando la copa en Maracaná. El debut será el próximo domingo ante Bosnia & Herzegovina (18:00 horas de Chile), en el grupo F que componen ambas selecciones junto a Nigeria e Irán. ¿Llegará al partido del Domingo 13 de Julio? El planeta fútbol toma palco para ver si se cumple su sueño mundial.

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