Católica te amo

En esta columna me quiero referir más a lo emocional que a lo futbolístico. Estamos ad portas de conseguir esa esquiva estrella número 11. Pero más que el número de estrellas, que nadie podrá discutir que engrandece nuestra historia, lo que yo quiero es sacarme espinas clavadas.

En esta columna me quiero referir más a lo emocional que a lo futbolístico. Estamos ad portas de conseguir esa esquiva estrella número 11. Pero más que el número de estrellas, que nadie podrá discutir que engrandece nuestra historia, lo que yo quiero es sacarme espinas clavadas y que llevo trayendo desde hace casi tres años.

Más de un llanto me ha provocado la UC en ese tiempo. A veces de alegría, pero mayormente de amargura y tristeza. Imposible es sacarse de la cabeza esa, y perdonen la expresión, final de mierda del 2011. Tan cerca y tan lejos. Alegría al alcance de la mano que se transforma en llanto y tristeza súbitamente. Muy parecido a lo que ocurrió el 2009 frente a Colo Colo.

El semestre pasado lo tuvimos una vez más, pero esos dos putos goles que nos faltaron determinaron nuestra (mala) suerte. Una vez más agonía y pésimos momentos.

Este semestre espero UC que me regales no sólo una copa, quiero que me regales el poder volver a tener fe y creer de nuevo en ti. Quiero dejar de pensar que simplemente somos incapaces. Quiero volver a creer que no estamos predestinados a sufrir.

Quizás muchos no lo comprendan, pero las derrotas a varios de nosotros, los hinchas, nos pueden sumir en tremendos bajones. Cuando Católica pierde, mi semana es horrible. Cuando la UC pierde una final mi semestre es peor aun. Sé que algunos no lo entienden. Por eso, como dice la canción, no trates de entenderlo. Sólo créemelo. La historia está hecha para romperla.

No me molesta que me digan segundón. Me hiere que no seamos capaces de revertir las situaciones adversas que hemos tenido y que han sido totalmente culpa nuestra el no aprovecharlas. Dejemos de lado las conspiraciones y los nefastos medios que por simpatía a O’Higgins le hacen la pega a los árbitros. Si queremos campeonar tenemos que aprender de lo ocurrido en el pasado. Esto es contra todo y todos.

Católica sólo te pido que me des felicidad. Quiero ver al Huaso levantando esa copa y volver a ser lo que merecemos. Qué lindo estaba el estadio en Quillota. Lo convertimos en una verdadera olla cruzada que quemaba al rival. Esa gente llena de ilusión que ha sufrido muchísimo, lo único que pide es alegría. Y esa misma gente te sigue acompañando pase lo que pase.

Católica, dásela. Si perdemos seguiremos contigo, tenlo claro. Pero la gente amerita mucho más que eso. Este pueblo necesita desquitarse y sacarse una amargura acumulada hace años.

Católica, estamos cerca pero esto no ha terminado. Jugadores jueguen con la vida y dejen todo en la cancha porque esta hinchada así lo merece. Denle júbilo a esta gente que los acompaña siempre, incluso teniendo el corazón desgarrado.

Sólo eso te pido UC querida. Sólo déjame llorar, pero esta vez de alegría. Te lo pide un cruzado que más allá de ser columnista, te ama.

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