El fútbol y la vida

Nico Apraiz

Muchas veces el deporte rey se encarga de deleitarnos con goles hermosos, partidos infartantes y jugadas mágicas, sin embargo, también se encarga de sorprendernos con situaciones extrafutbolísticas, vinculadas directamente con la vida.

Muchas veces el deporte rey se encarga de deleitarnos con goles hermosos, partidos infartantes y jugadas mágicas, sin embargo, también se encarga de sorprendernos con situaciones extrafutbolísticas, vinculadas directamente con la vida.

Wayne Thorne, entrenador del Larkhall Athletic de Inglaterra, equipo que milita en la Western Football League (novena categoría del fútbol inglés), sufrió un accidente de tráfico que le provocó múltiples heridas: una arteria rota, 17 costillas afectadas, un pulmón perforado, dislocación de la cadera, entre otras afecciones.

El panorama no era para nada positivo. Los médicos encargados de la salud de Thorne, le solicitaron a la familia que no dejaran de hablarle a pesar de encontrarse en coma. Cuando llevaba una semana en estado crítico, la esposa del DT le comentó que su equipo había ganado su primer partido del año, lo que provocó la reacción inmediata del estratega, quien despertó del coma repentinamente.

Actualmente, Wayne Thorne se recupera en el mismo hospital al cual ingresó tras haber sufrido el grave accidente de tráfico. ¿Un milagro del fútbol? Juzguen ustedes.

Otro ejemplo que vincula, directamente, al fútbol con la vida, es la situación que sorteó el togolés Emmanuel Adebayor, jugador del Tottenham Hotspur, cuando tenía cuatro años de edad y no podía caminar.

 

Alice Emiola, madre del delantero, recorrió distintos lugares de África en busca de una solución para el problema que afectaba a su pequeño hijo, sin embargo, la búsqueda no tuvo resultados positivos.

 

Un día, desesperada, acudió a una iglesia donde le garantizaron que rezarían durante una semana por Emmanuel, y que si en ese tiempo no se curaba, lamentablemente no podría caminar más.

 

Los rezos comenzaron un domingo a medianoche y al séptimo día, cuando Adebayor aún continuaba en su silla de ruedas, y la familia del futbolista se encontraba en la iglesia orando y unos niños jugando fútbol fuera de ella.

 

El silencio y las oraciones se vieron interrumpidas cuando el balón ingresó a la iglesia después de ser pateado por uno de los niños que jugaban afuera. Nadie de los que estaban dentro se inmutó y fue a recoger el esférico, nadie, excepto uno: Emmanuel Adebayor, quien se levantó y salió corriendo hacia él.

 

Tras la insólita situación, todos los presentes comenzaron a abrazar y besar al niño. “Tu hijo está caminando gracias al fútbol. Eso debe ser porque tiene el fútbol en sus venas”, recuerda Alice.

El fútbol y la vida unidos de manera sorprendente, especial y sobrecogedora. El fútbol dando lecciones de vida. El fútbol demostrando que es un sentimiento hermoso, capaz de despertar a una persona en coma y de sacar de su silla de ruedas a un pequeño que no podía caminar. Fútbol, simplemente fútbol.

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