Final Sub 16: Todo es aprendizaje para Everton

Everton de Viña del Mar Sub 16 cayó derrotado por 3 a 2 ante la Universidad de Chile, pese a partir ganando 2 a 0, pero en resumidas cuentas, una gran experiencia para estos jóvenes talentos.

Ayer no fue un día cualquiera para los muchachos de la Sub 16 de Everton y se hizo notar. Muchos no pudieron dormir la noche anterior. El recorrido desde el Hotel Plaza Londres, donde concentraron, hasta el Estadio Municipal de La Pintana, se les hizo eterno. Ahí llegaron al rededor de las 8:30 de la mañana. El calor amenazante y el buen marco de público, que a pesar de apoyar, también metía presión. Todos esos factores avizoraban que no iba a ser un partido cualquiera y por ende, que no iba a ser un partido fácil.

Cuando salieron a la cancha a hacer el trabajo precompetitivo, se podía notar en sus rostros la concentración, las ganas y el hambre que tenían de ganar una de sus primeras finales. Por la cabeza de estos chicos no pasaba otra cosa que no fuera levantar el trofeo de campeón.

Un partido donde Everton dominó la primera fracción; dominio que lo hizo reflejar en el marcador yéndose al descanso ganando por 2 a 0, con conquistas de Alejandro Henríquez (que posteriormente abandonaría por un lamentable esguince que sufrió en la segunda fracción) y Mitchel Wassenne, que dejaban a Everton a 45 minutos de tocar la ansiada copa de campeón.

Everton decayó en el segundo tiempo y terminó perdiendo un partido que controlaba.

Ya en la segunda mitad el infernal calor, el desgaste físico y los argumentos que tenía el rival iban a tomar protagonismo. Gol de Universidad de Chile cuando el segundo tiempo amanecía y a pesar de seguir en ventaja esto llamaba a los dirigidos de Sabat a no dormirse para no sufrir las consecuencias. Finalmente los “azules” dieron vuelta un partido increíble, donde nunca lo dieron por perdido y fueron justos campeones.

¿Qué pasó? ¿Ansiedad? ¿El desgaste pasó la cuenta? ¿El calor? ¿La poca experiencia en finales? Puede ser la sumatoria de todas estas interrogantes lo que significó que al “oro y cielo” le arrebataran el título de campeón, pero ayer se ganó algo más que esa copa que se nos escapó. Se ganó experiencia, se ganó rodaje, se ganó un nombre, se ganó un respeto que los mismos jugadores reconocen. No olvidar que esto es un proceso formativo, donde hay mucho donde equivocarse y donde hay mucho que aprender todavía. El camino es larguísimo y hay que pavimentarlo de a poco. En fin, ver a chicos entre 13, 14 y 15 años con esa hambre, con esas ganas, jugando a un gran nivel y a eso le sumamos el rodaje que desde ayer van a ir sumando. No sé si a usted, pero a mí me ilusiona demasiado de cara al futuro de Everton de Viña del Mar.

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