Gabriel Jesús Castellón Velázque y nadie más juega…

Roberto Sánchez

Suena a juego de niños, hasta medio caprichoso, pero es la triste realidad de Santiago Wanderers en su duelo ante Colo Colo. En el arco estaba el único que quiso pelear.

Suena a juego de niños, hasta medio caprichoso, pero es la triste realidad de Santiago Wanderers en su duelo ante Colo Colo. En el arco estaba el único que quiso pelear.

Durante la semana, Héctor Robles preparó el partido pensando en sumar los primeros puntos como visita y si con eso evitar el título de Colo Colo mejor aún, total “no tenemos mayor presión”. Querido Héctor (solo te trato así por ser parte del plantel campeón 2001),  por una parte seguimos sin sumar de visita. Por otra parte, ¿te invito a echar un vistazo a la tabla de posiciones? Esta dice que por un lado somos COLISTAS del Clausura y por el otro que el descenso se encuentra a CUATRO puntos a falta de seis por jugar. ¿No tenemos mayor presión?

Cuando te confirmaron en el cargo se te pidió en esta columna que ojala aprovecharas la oportunidad. Lamentablemente lo has hecho para demostrar lo que hace que solo seas interino, pues el equipo no te cree y en la cancha es desastre tras desastre excepto esa goleada al equipo B de Unión Española, un oasis en una campaña patética como expresión futbolística y cada vez más negativa en resultados. Más encima, hoy el equipo fue “la guinda de la torta” del título 30 de Colo Colo (felicitaciones a jugadores e hinchas de ese equipo, fueron los mejores del Clausura y son justos campeones) en una derrota que pudo ser goleada de no ser por el protagonista del título de la columna, el único que merece unas palabras de los que estuvieron en el Monumental con la S y la W en el pecho. El único que dejó todo en la cancha por la sufrida gente de Valparaíso, incluyendo a los dos utileros que son parte de las víctimas del incendio pero cuyo deber estaba en Santiago con el equipo.

Basta de palabras al pseudo-entrenador que tenemos, es tiempo de darle el protagonismo justamente ganado al arquero titular de Wanderers en este momento.

Para la gente que ha seguido el crecimiento de la generación que alzó la copa del Clausura Sub 19 no es un misterio el nivel mostrado por Gabriel Castellón en la tarde de ayer. No solo fue el mejor de la categoría en 2013, coronando su tremenda temporada sin recibir un solo gol en los playoffs que terminaron con Wanderers venciendo a Unión Española por un doble 1 – 0 para lograr su primer título de Fútbol Joven ANFP. También fue unos de los mejores arqueros de Tercera División en el año anterior jugando a préstamo en Colchagua, llamando la atención del seleccionador Sub 20 Mario Salas, quien lo convocó para el proceso que terminó en el sudamericano de la categoría en Mendoza y en el mundial en Turquía, siendo desafectado antes de los campeonatos por el entrenador.

En todo este tiempo se le ha reconocido por su sobriedad, por su buena ubicación, buen juego de pies y reflejos que ayudan a neutralizar hasta los remates más peligrosos. Por lo mismo, cuando vino el préstamo de David Reyes se pensó en él como alternativa de Mauricio Viana, pero el nefasto Ivo Basay optó por sentar en el banco al hijo del presidente, José Lafrentz, otro de buen paso por la serie Sub 19 un par de años antes pero sin sobresalir naturalmente como lo haría posteriormente Castellón. Llegó la lesión de Mauricio Viana y en el banco estaba José Lafrentz, quien partió con mucho nervio en esa media hora ante Unión La Calera, soltando un par de pelotas fáciles y complicando un duelo ante un equipo que simplemente no hacía daño.

El primer partido post lesión de Viana era nada menos que el Clásico Porteño y el debate se instaló: ¿Lafrentz o Castellón? La gente dijo en forma casi unánime Castellón, pero Basay optó por Lafrentz debido a su mayor experiencia profesional (el obtuso no consideró el año en Tercera División de Castellón) y los resultados no resistieron análisis, al punto que la derrota con el gol que “se comió” Lafrentz le costó el puesto a Basay.

Asumió Robles y se pensaba que llegaría la hora de Castellón, más si lo dirigió el año pasado. Sin embargo, ante Ñublense vuelve a ser titular Lafrentz y vuelve a recibir un gol totalmente de su responsabilidad que costó dos puntos (1 – 1), para después ante Universidad Católica volver a ver caer al decano con un primer gol totalmente de responsabilidad de Lafrentz (0 – 2). Castellón esperaba su oportunidad en silencio mientras los hinchas presionaban más porque así fuera, hasta que por fin tras la derrota ante Católica llegó la chance esperada para él.

Lamentablemente para él, fue un amargo debut. Derrota en Concepción por dos goles a uno, pero con dos tantos en que poco pudo hacer pues uno tuvo un rebote que lo descolocó y el otro fue un remate violento lejos de su alcance. El resto, intervenciones sobrias que dieron a pensar que podía haber aparecido el arquero que hacía falta.

Su siguiente partido, en Playa Ancha ante el equipo B de Unión Española. La primera aparición en grande de Castellón, con dos tapadas fundamentales en el trámite del juego (un mano a mano a Patricio Vidal y un cabezazo bajo de Gustavo Canales) y que motivaron que los primeros ojos del mundo futbolero nacional se posaran sobre él.

Luego la derrota en Talca, similar a lo de Concepción, quizás el primer gol en que algo puede decirse, pues su reacción en el remate de Pineda no fue lo veloz que se esperaba.

Finalmente, la consagración: a los 14’ un remate de Luis Pavez, a los 26’ un cabezazo bajo de Emiliano Vecchio, a los 36’ un remate de Juan Delgado, a los 44’ otro remate de Delgado (que en el rebote lo anotó Felipe Flores), a los 48’ un remate de Flores, a los 67’ un derechazo rasante de Esteban Pavez, a los 91’ un tiro libre muy centrado de Mauro Olivi. Siete remates al arco con clara intención de gol y que perfectamente pudieron ser goles con otro arquero, siete intentos albos que chocaron con los reflejos y las condiciones de Gabriel Castellón. En el día de la 30 de Colo Colo, el premiado y reconocido en todo el medio nacional fue Castellón. Sobran palabras después de eso.

Gabriel Jesús Castellón Velázque, de 20 años (8 de Septiembre de 1993). Prohibido olvidar desde hoy este nombre.

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