Heleno de Freitas: La Historia de un príncipe maldito

Sin lugar a dudas Heleno de Freitas fue un astro a nivel mundial durante la década de 1940, brillando en Botafogo y la selección brasileño pero cuya difícil personalidad sumada a un grave problema médico lo precipitaron a una prematura, y trágica, muerte en 1959. Ésta es la historia de “El príncipe maldito”.

Heleno de Freitas nació en Sao Joao Nepumuceno, el 12 de diciembre de 1920. Creció en el seno de una familia acaudalada, sin embargo al sufrir el fallecimiento de su padre, su familia tuvo que trasladarse a vivir a Río de Janeiro en donde complementó sus estudios trabajando como minero, es así como el técnico Néhem Prancha lo descubre y lo lleva a Botafogo, en donde comenzaría un romance que se extendería hasta el final de sus días.

Era un galán de tomo y lomo, doctor en leyes, gozaba de una labia y un intelecto magistrales, lo cual lo llevó a codearse con reconocidos círculos de intelectuales de la época, pero además era un mujeriego y un apostador empedernido, un conquistador de redes y corazones por excelencia, que sin embargo desconocía la irrupción de su principal, y silente, nemesis: la sífilis, una vieja y trágica compañera que lo acompañaría hasta el final de su fugaz vida.

Heleno jugaría 9 años en Botafogo (1939-1948), conquistando la friolera de 209 goles en 237 presentaciones pero jamás logrando un título con el equipo que siempre amó, incluso pudo resarcirse en su última temporada pero un penal marrado en el último partido ante Fluminense, condenaría las aspiraciones del temible artillero. Dada la crisis económica que azotaba al club, los dirigentes deciden vender a Heleno a Boca Juniors por una cifra millonaria, en el club de la ribera se le recordaría más por sus amoríos y andanzas, entre las cuales estaría nada más ni nada menos que Eva Perón, que por su rendimiento futbolístico, en donde en 17 presentaciones sólo anotaría 7 goles, muy poco para el que era considerado como el mejor artillero de América.

Casualidades más o desgracias menos, lo cierto es que apenas Heleno abandonó la tienda de Botafogo, el equipo carioca logró el torneo estadual de la mano de una joven camada liderada por Nilton Santos. A pesar de querer regresar al equipo de sus amores, ya sea por su personalidad díscola (solía pelear a menudo con sus compañeros) o su adicción al tabaco y el éter, es que Heleno vería cerradas las puertas del gigante carioca, teniendo que firmar por Vasco da Gama, dirigido en ese momento por Flavio Costa. En dicha escuadra Heleno volvería a brillar como nunca, ganando el Campeonato Carioca y siendo goleador del equipo en 1949, disputando 24 partidos y anotando 19 goles, sin lugar a dudas era, junto con Ademir, los delanteros indiscutidos para disputar el Mundial de Brasil 1950, pero un grave incidente a inicios de 1950 en donde apuntó con un revólver descargado a su entrenador, le cerraría las puertas de la selección brasileña y de su equipo, tras lo cual armaría las maletas y emprendería un nuevo rumbo: Junior de Barranquilla.

En el equipo cafetero anotaría 9 goles en 15 presentaciones, coincidiendo con un joven periodista que hacía sus primeras armas en la literatura: Gabriel García Márquez, quién consideró a Heleno como su primer y gran ídolo futbolístico. Tras éste periplo, iniciaría un tormentoso regreso a Brasil, obsesionado con la idea de disputar al menos un partido en el Estadio Maracaná, sin embargo su mente ya estaba parcialmente destruida y con un evidente sobrepeso, no pudo hacer pie ni en Santos ni en América de Río de Janeiro (ambos en 1951). Tras su retiro en 1951 (con sólo 31 años), se marchó en silencio, encendió un cigarrillo, humedeció un pañuelo en éter, para luego ser internado en un sanatorio de Barbacena para tratar una sífilis que ya había tomado una ruta sin regreso.

Fueron 8 años los que Heleno estuvo internado y muy poco lo que se supo de él a partir de ese momento, su final se produjo en condiciones miserables un 8 de Noviembre de 1959, según crónicas de la época, Heleno, el galán que enternecía el más duro corazón y cuyo intelecto rivalizaba con avezados y letrados escritores de la época, al momento de fallecer, pesaba poco más de 30 kilos, sólo le quedaba un diente y había perdido todo rastro de cordura, sólo tenía 38 años.

A nivel de selecciones, disputó 19 partidos con la selección brasileña y anotó 18 goles, disputando  las Copa América de 1945 (celebrada en nuestro país y en donde fue goleador con 6 goles, anotando un agónico gol en el partido decisivo ante nuestra selección) y 1946 formando la llamada “delantera del siglo XX” compartiendo ataque con Ademir, Leonidas da Silva y Zizinho, nunca disputó ningún campeonato mundial y sin lugar a dudas que Flavio Costa extrañó su poder goleador en aquella aciaga jornada final contra Uruguay en Maracaná.

Ésta fue la historia de un príncipe que no gozaba del fútbol ni de los goles, sino que de la lectura, los vicios y simplemente de ese barullo absurdo y caótico que permanece silente en la tensión y explota en la alegría, aquel ruido sordo y anárquico que a muchos desagrada y que hasta el final de sus días recordaría entonando su nombre una y otra vez “Heleno, Heleno”.

Next Post

Deportes Temuco hundió aún más a Iquique en Cavancha

Deportes Iquique y Deportes Temuco se enfrentaron en el Estadio Municipal de Cavancha por la décima fecha del Transición 2017.  El cuadro de Jaime Vera necesitaba con urgencia la victoria para salir de los últimos lugares de la tabla, ya que hasta este encuentro llegaba con sólo 6 unidades. Por […]

Suscribete ¡AHORA!