Héroes Olímpicos en Atenas 2004 (Parte II)

Ya con gran parte de la tarea avanzada, tanto Nicolás Massú como Fernando González, hacían crecer la ilusión de una medalla olímpica para Chile. Al final de la competencia la cosecha sería mejor de lo que hasta el más optimista hincha del tenis nacional esperaba. Tres medallas estaban por coronar, una de las mejores presentaciones deportivas en la historia de Chile.

A pasos de la semifinal, con la clara opción de poder amarrar una medalla para Chile, Nicolás Massú debía hacer frente a un nuevo top ten que salía al camino del sueño olímpico. Carlos Moyá (4°) no pudo hacer gala de su experiencia ni de su lugar en el ránking, siendo eliminado por 6-2 y 7-5. Por su parte, González derrotaba en un dramático encuentro al francés Sebastien Grosjean (12°) por 6-2, 2-6, 6-2, asegurando de esta manera al menos la medalla de bronce para Chile. Ambos tenistas estaban clasificados a semifinales y el cuadro no los enfrentaba hasta en una hipotética definición por preseas, por ende en el peor de los casos, ambos se enfrentarían para dirimir la medalla de bronce. En el partido de dobles el desafío era mayúsculo, debiendo enfrentar a los gemelos estadounidenses Bob (3°) y Mike Bryan (3°), la mejor pareja del torneo y del orbe, pero los chilenos no defraudaron y avanzaron a semifinales (7-5 y 6-4).

Las semifinales serían ante dos estadounidenses. Massú derrotó a Taylor Dent (29°) por un marcador de  7-6 y 6-1, mientras que una lesión en el tobillo complicó la faena de González en su duelo ante Mardy Fish (22°), cediendo el partido por parciales de  6-3, 3-6 y 4-6. De esta manera la definición por el bronce enfrentaría a Fernando González y Taylor Dent, mientras que Nicolás Massú iría por la presea de oro ante Mardy Fish. En dobles, el apetito ya estaba más que abierto y no dejarían pasar la oportunidad de ir por el oro, derrotando a los croatas Mario Ancic (73°) e Ivan Ljubicic (85°) por 7-5. 4-6 y 6-4.

En la jornada de definiciones, el primer turno correspondía al partido por el tercer lugar, en donde González capturó la medalla de bronce al vencer en tres disputados set (6-4, 2-6, 16-14), en donde además tuvo que remontar dos puntos de partido en contra. La primera medalla ya era chilena. A continuación vendría la definición por el oro en dobles. No muchos esperarían a inicios de la competencia que el equipo chileno estaría definiendo tres medallas en la jornada de cierre, mucho menos lo maratónico que esto sería. En un juego de cinco sets derrotaron a la dupla alemana compuesta por Nicolas Kiefer y Rainer Schüttler por 6-2, 4-6, 3-6, 7-6(9-7) y 6-4 remontando 4 puntos de partido en el tie break  del cuarto set, para luego erigirse como invencibles en el quinto parcial. Las caras imperturbables de los alemanes se desfiguraban ante cada grito de “vamos” que emergió como respuesta ante las constantes provocaciones en la malla del equipo alemán. Con la opción del saque para cerrar el partido, González se ubicó tras la línea y ensayó uno de sus derechazos característicos, pero la bola daba en la red. Quedaba una oportunidad para cerrar todo y esta vez no se iba a desaprovechar. Vuelve a respirar, golpea la pelota y la devolución se va ancha, obteniendo así la primera medalla de oro en la historia olímpica de Chile. Feña y Nico se miran con lágrimas en los ojos y se abrazan fraternalmente en un saludo esperado desde el inicio de sus carreras, las cuales se encargaron de juntar no sólo en vida, sino en la historia más importante del deporte chileno. El partido comenzó aproximadamente a las 23:00 horas en Atenas y duró 3 horas y 43 minutos, para finalizar poco antes de las 03:00 horas del 22 de agosto.

La jornada todavía tenía un encuentro más por disputarse, quizás el más épico de los tres. Nicolás Massú entraba extenuado por la maratónica jornada a definir la medalla de oro ante Fish. De cierta manera el público ya respetaba y saludaba la performance del chileno que frente a todo pronóstico, se adelantaba en el primer set por un parcial de 6-3. Presa del cansancio del viñamarino, al norteamericano se le fueron abriendo posibilidades de remontar el encuentro, adjudicándose el segundo y tercer set por 3-6 y 2-6. Parecía que Massú debería conformarse en esta oportunidad con la plata. Pero aquí fue cuando el mundo cayó rendido a los pies de una inexplicable fuerza que se materializó en el tenista chileno. Conversando constantemente consigo mismo, Nicolás se adjudicó el cuarto set por 6-3 y dando saltos de motivación se dirigió a su banca para volver a tener una conversación personal y afrontar con todas las energías disponibles el último asalto. Las caras de pregunta en la afición estadounidense contrastaban con la admiración y fe que se apoderaba de los gestos chilenos. Punto de partido para Nicolás, falla el primer saque. Segundo saque, Fish que ensaya una pretenciosa devolución abierta y la pelota se va fuera, el marcador anuncia un definitivo 6-4 en el quinto set, cuerpo a tierra y algarabía roja. Massú lo había conseguido, era medalla de oro en singles.

En la última jornada en sus duelos por medallas, los chilenos jugaron cerca de 15 de las 24 horas destinadas a la definición, una hazaña total desde el punto de vista que se le mire.

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