La solidez necesaria para dar la vuelta

Universidad Católica no brilla pero es un equipo que derrocha solidez y confianza. Juegue mal o bien, generalmente termina ganando. Fundamental en aquello son Tomás Costa y Cristián Álvarez.

Universidad Católica no brilla pero es un equipo que derrocha solidez y confianza. Juegue mal o bien, generalmente termina ganando. Fundamental en aquello son Tomás Costa y Cristián Álvarez.

A lo anterior se suma que los demás han andado parejitos (en el buen sentido de la palabra). En la UC es difícil ver puntos bajos. Notable es el alza en su juego de Fernando Cordero. Un jugador que fue resistido en un comienzo. Se decía que le pesaba la camiseta, pero hace ya unos cinco partidos que ha subido su nivel y que está “metiendo” como nunca. Acostumbrarse a jugar en un equipo grande no es fácil, y el “Chiky” está superando la prueba.

Milovan Mirosevic, que si bien no es un 10 clásico, hace que su sola presencia haga que el rival te mire de una forma distinta. El “Milo” además ha subido su nivel y está siendo una carta fundamental en el equilibrio que muestra el equipo. Se acopla de maravillas con Costa y forman una especie de alianza interesantísima. Mirosevic ayuda a Costa cuando se defiende, y Costa hace lo mismo con el “Milo” cuando se ataca.

Álvarez aparte de entregarnos su juego de gran nivel (para mí en el mejor momento de su carrera), al cual nos tiene acostumbrados, pone los huevos que cualquier equipo que merece campeonar debe tener. Álvarez representa el espíritu de la UC y eso jamás, pero jamás se olvidará.

Contra Everton se vio un equipo que más que hacer “Jogo Bonito”, mostró cohesión y frialdad a la hora de definir. Solidez en todas sus líneas y concreción. No es novedad. Es lo que se ha visto generalmente a lo largo del campeonato.

Lasarte también ha sido parte importante de aquello. Se muestra más seguro. Los resultados lo avalan y eso es transmitido a los jugadores. Fundamental.

Sin embargo, más que destacar las individualidades, creo que lo mejor de este equipo es la cohesión grupal. No es sólo un grupo de jugadores, es un real equipo. Un equipo como lo define la RAE. “Grupo de personas organizado para una investigación o servicio determinado en común”. Ese común es campeonar. Se nota y es notable.

Quedan tres partidos fundamentales. Tres finales. Ninguna es fácil, pero para ser campeones hay que ganarle a todos. Para aquello hay que tomar ciertos resguardos. Cualquier ausencia en la defensa nos complica de sobremanera, ya que poseemos poco recambio. Ojo “Poncho” con meter la pierna fuerte. Fundamental es que Mirosevic no se lesione y que Castillo se enfoque en la pelota y no en el árbitro.

Este equipo quiere y merece ser campeón. Pero en el fútbol se gana por goles y no por merecimientos. Está calentito el campeonato pero ya sabemos los Cruzados que nada es fácil para nosotros. Vamos Cruzados. Más que nunca junto a ti Católica querida.

¡Vamos Católica a ganar!

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