Las bondades del Hermetismo

Una amarga sorpresa se llevaron los españoles que veían como un rival accesible como el anfitrión, los superaba siendo que parecía ser uno de los más débiles de todas las llaves. Los rusos lograron aguantar a una España sin muchas ideas, que finalmente terminó perdiendo por falta de empuje. El marcador terminó 1-1 en los 90′ del partido, y 3-4 en los penales, donde De Gea fue la gran decepción.

Los octavos de final están más vivos que nunca en Rusia 2018, con una característica principal en dos equipos distintos, pero que prácticamente juegan a lo mismo: Rusia y Uruguay. Ambos elencos parecía ser que saben a lo que se enfrentan, por lo que nunca dudan de sí mismos ni de sus compañeros, ya que la misión está más que clara: Esperar, cerrarse, defender y pedir a gritos un error del defensa rival para ganarle con potencia física, y conseguir un resultado que les baste para avanzar. Nada aquí de Joga bonito ni del toque y toque del Barcelona. Pareciera ser que hacerle honores a la Grecia del 2004 y a la Italia del 2006, es lo único dentro de su mente.

Basta con ver los primeros 15′ minutos del compromiso de los locales para darse cuenta que la propuesta era sencilla: Regalarle el protagonismo del juego a los españoles, sin ninguna clase de asco. Defender en el último cuarto de cancha propia y sentarse como espectadores los centrales, esperando los centros que iban a sus cabezas sin mucha lucha. Los que más tuvieron que luchar fueron los laterales, ya que la estrategia de “La roja” es muy evidente. Ya perdieron cualquier clase de sorpresa que alguna vez tuvieron; Pared y centro atrás del lateral que juega con el volante que se carga a la banda, centro retrasado y gol. Eso sencillamente ya no funciona. Jordi Alba y Nacho fueron interceptados cada vez que intentaron pronunciarse por las bandas.

Lo único que le quedó a España para lograr inquietar al portero Akinfeev fueron las maniobras individuales de Isco, que poco daño hicieron. ¿Que le pasa al cuadro de Hierro? La respuesta no la tiene el actual entrenador, si no que el antiguo. Lopetegui no citó a los que debía citar. Marcos Alonzo, Azpilicueta, Pedro, Sergi Roberto y Callejón figuras que estaban por sobre muchos de los 23 actuales, quedaron fuera por que eran más “desordenados” que el resto. Tanto esquema le pasó la cuenta, ya que lo que extrañamos de España fue su sorpresa, el remate de afuera y los goles de cabeza.

En tanto, hay que valorar a los rusos, ya que venían muy mal de los amistosos. Desde octubre del 2017 que no ganaban y ahora están en cuartos de final. ¿Que cambió? El entrenador se percató de lo que debía hacer y citó a los jugadores que entendieran su idea y que a costa de lucha sacaran resultados adelante. Esquema defensivo, contra ataque de uno o dos toques, pivoteos ganados a costa de fuerza y arremetidas físicas contra los centrales oponentes, y la que más le gusta a los uruguayos: Esperar las desconcentraciones defensivas y sacarles provecho.

Es aquí donde el VAR se ha tomado todas las miradas; Equipos como Suecia, Portugal, Uruguay, Australia y Rusia ahora último, han sabido aprovechar. Quizás se vuelva una moda abusiva, pero el defender los minutos que sean necesarios, y esperar a que un corner, tiro libre o una simple contra que genere el error del rival, sea en una mano, un tropiezo o un rebote, pareciera bastarle a estos elencos que con sus jugadores comprometidos con la causa, logran conseguir resultados frente a la adversidad. El hermetismo y la confianza en el orden, son los factores que los llevaron a estar en cuartos.

¿Los penales? Un mero trámite para los locales, que con la figura de Ígor Akinfeev, se sintieron invencibles y lograron superar a un De Gea que probablemente, tuvo el peor mes de su vida.

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