Las claves tras la caída de Wanderers

Roberto Sánchez

La jornada nocturna de este lunes ha dejado un montón de dudas en el aire, a las que propondré respuestas en este humilde espacio.

La jornada nocturna de este lunes ha dejado un montón de dudas en el aire, a las que propondré respuestas en este humilde espacio.

El “decano” ha caído ante Universidad Católica en un resultado que a priori no sorprende, pero que en el análisis más detallado deja muchas incógnitas pensando en el futuro del equipo. Lo que piensa este cronista a continuación:

¿Ha mejorado Wanderers desde la ida de Ivo Basay?

Han pasado dos semanas desde que el personaje abandonó el puerto siendo reemplazado por Héctor Robles. El entrenador ya ha dirigido dos partidos y si bien el primero fue justamente un día después del despido de Basay y no hubo margen para una idea nueva, el segundo partió con una diferencia en el planteo respecto al periodo anterior. El equipo intentó poner la pelota contra el piso – incluso después del primer gol en contra – y generar jugadas en lugar de apostar a los pelotazos sin sentido como antes. Esto hasta la expulsión, pues a partir de allí el costo de la reorganización fue la confusión y el retorno de los pelotazos como principal generación de ataques.

¿Planteó bien el partido Héctor Robles?

El entrenador verde apostó a hacer daño por las orillas y a jugarle a Universidad Católica en su campo, apoyando a Pol con Valencia por derecha, Sagredo por el centro y Mier por izquierda. Era una idea interesante y pensando en una defensa permeable (Álvarez, Andía, Biskupovic y Cordero), podía funcionar. Claro está que todo cambió tras el primer gol y más aún tras la expulsión de Pol.

¿Entonces la falla de José Lafrentz en el primer gol costó el triunfo?

Analizando fríamente, no. Obviamente el gol en contra condiciona el escenario desfavorablemente y obliga a salir a buscar revertir la situación, lo que deja en evidencia las fallas ofensivas. En ese sentido, el bajo partido de Leonardo Valencia y Boris Sagredo obligó al equipo a volver a insistir en los pelotazos al referente de área para provocar peligro y así facilitar el trabajo de una defensa relativamente permeable como era la de Universidad Católica con Enzo Andía y Marco Biskupovic (tras su lamentable lesión reemplazado por Jonathan Botinelli) como centrales. Esto sin contar el costo adicional de la falla que es el aumento del nerviosismo en su defensa, lo que derivó en la pérdida de varios balones (principalmente Parra, Luna y Robles).

¿Qué se puede decir del lamentable minuto 23 de partido?

En primer lugar, Marcos Sebastián Pol entró muy fuerte pero claramente sin mala intención, al punto que lo que genera la palanca sobre el tobillo de Biskupovic es que justamente Pol recoge su pierna para evitar hacer un foul, claramente sin éxito. También se puede decir que el árbitro Claudio Puga solo había cobrado la falta, pero recién al ver la magnitud de los hechos sacó la tarjeta roja para el solitario delantero verde. Finalmente, como ya se dijo, la expulsión motivó un desorden estratégico en Wanderers y a partir de allí la incipiente idea futbolística desapareció y solo se generaron ocasiones por pelotazos (la entrada de Cellerino al final del primer tiempo) o jugadas individuales (los dos remates de Valencia en el segundo tiempo). Así, el trámite pasó a ser total propiedad de Universidad Católica, que simplemente reguló las energías, desgastó a Wanderers y esperó el momento preciso para cerrar el partido.

¿Debió salir Matías Mier para permitir el ingreso de Gastón Cellerino?

Definitivamente no. La sociedad de Mier con Opazo por izquierda potencialmente daba dolores de cabeza a Cristián Álvarez, mientras en el otro costado Valencia se hundía en la mediocridad y en el centro Sagredo se perdía en su individualismo volviéndose intrascendente. Me quedaré con la idea de que Robles sacó a Mier porque su estado físico no le permite resistir a diferencia de los otros, por lo que simplemente adelantó el reemplazo.

¿Debió ingresar Nicolás Canales a jugar los últimos 15 minutos?

Esto sí que fue un error. El trámite del partido requería que Wanderers pusiera vértigo en el juego, y el indicado para ponerlo dentro de los suplentes era Roberto Saldías. Sin embargo, como ya se había vuelto a los pelotazos, para Robles fue mejor poner un segundo referente de área (de escasísimo aporte a lo largo de la campaña, por lo demás).

¿El equipo terminó reventado físicamente?

Sí, totalmente, pues con el hombre demás Universidad Católica se dedicó a mover el balón y cansar a Wanderers. Por la poca resistencia física no se puede responsabilizar al nuevo preparador físico (John Armijo, preparador físico de la selección en el último mundial) pues asumió sus funciones durante la semana que pasó y su trabajo tomará tiempo. Claramente el trabajo del preparador anterior dejó mucho que desear, lo que se nota en las constantes lesiones (cuatro jugadores llegaron justo en lo físico a este partido) y en el estado físico de algunos de ellos, como Matías Mier.

¿Qué se puede rescatar de la derrota?

La verdad, poco. Al pobre nivel físico se suma un bajo partido de gran parte del equipo. Peor aún, no hay una actitud aguerrida en el campo salvo en ciertos jugadores (los principales Luna y Prieto, en segundo orden Parra, Opazo, Ormeño y Cellerino), lo que da poca expectativa de revertir situaciones adversas como este partido.

¿Wanderers tiene material para llegar a la liguilla de Copa Sudamericana?

La derrota hace que el equipo salga del grupo de los cuatro liguilleros y baje al lugar 12 del Clausura. Materia prima hay, pero no hay que ilusionarse si el equipo es tan liviano como en los primeros minutos del último partido o tan irresoluto como tras la expulsión de Pol y el desorden provocado en la reorganización. Matemáticamente es muy factible, pues si Wanderers gana el sábado vuelve a zona de clasificación pues pasa a su rival en la tabla, pero es prudente mejor no soñar ya que primero se debe progresar futbolísticamente para pretender ganar partidos y avanzar en la tabla.

¿José Lafrentz debe seguir siendo el titular?

La semana pasada dije que con Lafrentz el equipo parte un gol abajo, y tristemente no me equivoqué tras el grotesco error del “Pepo” con que Universidad Católica abrió la cuenta, además de mostrar otros ripios como el “extraño” rechazo que hizo al final del primer tiempo, con un manotazo muy poco ortodoxo. Héctor Robles dijo el domingo que se decidía por Lafrentz en vez de Gabriel Castellón ante su mayor experiencia, lo que me obliga a hacer un recordatorio: Lafrentz jugó en inferiores y a nivel adulto solo el partido con Unión La Calera de Copa Chile y todos los minutos desde la lesión de Mauricio Viana, mientras Castellón jugó todo un año a préstamo en Colchagua participando del rigor del torneo de Tercera “A” para después ser el mejor arquero de la categoría Sub 19 del año pasado. ¿Tiene realmente menos experiencia que Lafrentz? Juzguen ustedes y respondan la pregunta.

Última pregunta por ahora, ¿Se la puede Héctor Robles en la banca del “decano”?

No le niego su gran trabajo en las inferiores, pero a nivel adulto sigue tomando decisiones erradas, sobre todo al ejecutar los cambios. De todas maneras tiene margen.

Esto es lo que nos deja la derrota ante Universidad Católica. Evidentemente, más dudas que certezas. Sin embargo, la revancha está al alcance de la mano, este sábado a las 12:30 horas en Talcahuano ante Universidad de Concepción.

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