Las novelas

Ya se hace común ver en cada periodo de traspasos de futbolistas ciertas historias de que si un jugador va para un lado, o va para otro club. Las negociaciones se traducen en tiras y aflojas, dimes y diretes en la prensa e incluso seguimiento de inteligencia por parte de los medios. Por ejemplo, el diario As de España le dio importancia que el delantero colombiano Radamel Falcao García siguiera en la red Instagram a colegas del Real Madrid.

Como no recordar la novela de Juan Román Riquelme en Boca Juniors, que hoy lo tiene militando en el club Argentinos Juniors. Es conocida la disputa casi permanente que ha tenido Román con dirigentes y entrenadores donde ha jugado. El conocido “Roman-ce” incluso tiene videos que grafican la relación entre el temperamental volante y el club que lo hizo conocido a nivel mundial, entre ellos una propaganda de TyC Sports denominada “Corazón hecho pelota”, que muestra en tono emotivo todo esto.

En Chile también hemos tenido novelas. Recientemente vimos como Milován Mirósevic, hoy en Unión Española, “vengó” su resistida salida de la Universidad Católica con un gol en el minuto 93 ante su ex equipo, además de recibir el reconocimiento de hinchas propios y adversarios. La ingratitud que algunos acusan de los dirigentes de la UC ha debido ser enfrentada por estos antes, durante y después de la salida del jugador y tuvo un capítulo notable en redes sociales y presencialmente luego de la victoria hispana del 26 de julio.

Las tensiones monetarias hacen que ciertos futbolistas sean maltratados por sus hinchas, cuando eligen destinos en los que reciben mucho más dinero que en el club de origen. A veces vuelven y los “mercenarios” son de nuevo tratados de “cracks” y celebrados por los aficionados. El caso más renombrado últimamente es el de Gustavo Canales en Universidad de Chile. Ciertamente no el único.

Es importante destacar que en el fútbol, como show remunerado y pasión de multitudes, existe la pugna permanente entre el sentimiento y la realidad. Aunque los deportistas están comprometidos, por contrato, a desempeñarse apropiadamente, sin duda que la ligazón de piel y el aliento de la hinchada agregan presiones que pueden ser canalizadas positivamente por los protagonistas en el campo de juego. Los dirigentes, que saben que su permanencia o legitimidad real en la posición de liderazgo depende parcialmente de los votos y la actitud de esos hinchas, son equilibristas en las aguas de una actividad que mueve pasiones y que puede llevarlos al reconocimiento general o al ostracismo. Ellos no quieren las novelas.

Y a usted, ¿le gustan las novelas?

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