Lejos de Valparaíso no se puede

Roberto Sánchez

Como ha sido una constante durante este torneo de Clausura, Wanderers sumó una nueva derrota como visitante tras perder en Talca por la cuenta mínima.

Como ha sido una constante durante este torneo de Clausura, Wanderers sumó una nueva derrota como visitante tras perder en Talca por la cuenta mínima.

Hace nueve días Wanderers tuvo su actuación más maciza del campeonato tras golear con claridad y contundencia a Unión Española por cuatro goles a cero en Playa Ancha. Sin embargo, en estas líneas se llamó una vez más a la calma pues la irregularidad ha envuelto a este equipo y además los antecedentes como forasteros eran brutales pues en cinco partidos jugados solo se habían sumado derrotas (es más, en los últimos ocho partidos como forastero había sumado apenas un punto).

Los hechos han hablado y en Talca se ha sumado una nueva derrota ante el colista de la tabla acumulada, a lo cual se suma una bajísima presentación en todas las líneas, coronada con dos expulsiones a falta de cinco minutos para el final del partido.

Se sabía de la necesidad imperiosa de sumar por parte de los dirigidos por Jorge Garcés, pensando en dar la pelea hasta el final por mantener la categoría. En ese sentido, no sorprendió que el hombre del bigote planteara el partido con tres hombres rápidos en ofensiva, en una clara intención de aprovechar lo mermado de la defensa wanderina con las lesiones de Agustín Parra y Óscar Opazo, y la suspensión de Ezequiel Luna, reemplazados por el debutante Kevin Valenzuela, Mauricio Prieto y Juan Abarca.

Ahora bien, además de los tres hombres en ofensiva, Wanderers se encontró con un equipo que lo presionó desde su salida, con marcaciones a los hombres fundamentales en la generación de peligro en ataque. Fue así como una vez más la jornada de Leonardo Valencia y Boris Sagredo estuvo lejos de ser desequilibrante pues ambos fueron absorbidos por la férrea marca local, lo que mantuvo huérfanos en la delantera al voluntarioso Marcos Sebastián Pol (que volvía de cumplir el castigo por la expulsión ante Universidad Católica) y a Gastón Cellerino.

Con todo esto, a nadie le sorprendió que la actuación de Wanderers en los primeros 45 minutos fuera tan pobre y del equipo que siete días antes trituró a Unión Española quedara tan poco. El equipo “caturro” cayó en el pressing local y estuvo lejos de encontrar el camino que lo llevara al arquero local y mundialista argentino hace cuatro años Diego Pozo, siendo superado en todas las líneas por el vértigo que ponían los hombres de ofensiva locales. Así, bastó una jugada en que no se anticipó al creador local Gervasio Núñez para que éste lanzara un pase entre un Ormeño que reaccionó tarde y un Valenzuela que no marcó a Jean Paul Pineda permitiendo su ingreso en solitario y su remate justo antes del cruce de Andrés Robles para vencer la estática respuesta de Gabriel Castellón, cuando el reloj marcaba 25 minutos del primer tiempo.

Habiendo recibido el primer impacto, se pensaba que el equipo verde saldría a intentar revertir rápidamente la situación, sin embargo eso estuvo lejos de ocurrir y fue el local el que tuvo por lo menos un par de ocasiones para aumentar la diferencia pero que además de su ineficacia se topó con la correcta respuesta de Castellón.

No fue hasta el segundo tiempo cuando Wanderers encontró los espacios para intentar hacer daño, con un Rangers que se replegó habiendo logrado marcar la diferencia. Pese a ello, el equipo de Héctor Robles estuvo lejano de ser una tromba y apenas le alcanzó para generar un par de ocasiones claras (cabezazo en solitario de Prieto que salió alto y entrada rompiendo la línea del off-side de tres hombres, siendo Méndez quien remató defectuosamente facilitando la tarea de Pozo). Así vinieron los cambios: De la Fuente por Ormeño (el capitán había sido amonestado recién y estaba “en la mira” del árbitro Rumiano), Mier por Méndez y Canales por Valenzuela. Con el segundo cambio, la idea era jugar con tres atrás (Prieto, Robles, Abarca), dos carrileros (Valenzuela, Mier), uno de corte (de la Fuente), dos para la salida (Valencia, Sagredo) y dos arriba (Cellerino, Pol). El tercer cambio ya fue una opción desesperada de Héctor Robles para buscar el empate y una nueva decisión errónea. Con Cellerino y Pol, ¿para qué poner otro hombre de área teniendo en la banca el despliegue y la exquisita pegada de Roberto Saldias?

El resultado de los cambios fue una… sí, UNA ocasión más (tiro libre de Mier en el palo un par de minutos después de su entrada), y la desesperación que se apoderó del equipo al punto que cuando faltaban dos minutos vino el quiebre mental que marcó no solo este partido sino el de la próxima fecha. Pelotazo para Cellerino, se sanciona off-side y el argentino le aplaude el cobro al guardalíneas. El mediocre Carlos Rumiano no duda y velozmente expulsa al piloto de ataque verde, lo que genera un reclamo airado de Valencia y un nuevo disparo de Rumiano cual John Wayne para terminar en una nueva expulsión. Wanderers queda con nueve jugadores y pierde a los autores de 11 de los 19 goles que el equipo ha anotado en el Clausura, justo en la víspera del duelo ante Colo Colo en Santiago. Independiente de que el equipo albo llegue a este partido con la primera opción de ganar su estrella 30, recibe una ayuda extra que era totalmente evitable pues se sabe que Rumiano es un vaquero que dispara tarjetas y más cuando se trata de Wanderers (históricamente, las estadísticas de este árbitro con el equipo son negativas tanto en resultados como en tarjetas). Una vez más la falta de jerarquía de este plantel juega en contra y nos mantiene en ascuas con el tema del descenso, cuando tres puntos habrían significado prácticamente la salvación definitiva y la permanencia asegurada en Primera “A”.

Como se acaba de mencionar, el próximo domingo Wanderers es el invitado a presenciar el título 30 de Colo Colo. Sería lindo aguar la fiesta, pero con este plantel está complicado.

¿Y la liguilla de Copa Libertadores? Por favor, no salgan con eso. No está al alcance futbolísticamente pese a que las matemáticas ayudan. No es tema. Hay que zafar del descenso y punto. Con este plantel y este técnico simplemente no da para más.

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