No hay peor ciego que el que no quiere ver

Roberto Sánchez

Emiliano Astorga es un hombre de muy buenos modales, verdaderamente gente comparado a varios de sus antecesores, pero es humano, muy humano, tal vez demasiado…

Nota del columnista: Este texto surge después de la eliminación de Wanderers de la Copa Sudamericana. La herida aún sangra. Disculpen los exabruptos que surjan.

Esta columna partirá al revés, con lo último. Emiliano Eduardo Astorga Lobos dice en la noche de Asunción que la eliminación pasa porque a los jugadores jóvenes les faltó categoría, sumado al cobro de dos penales por lo menos sospechosos y a la mala fortuna (concepto ya habitual en sus declaraciones) pero no dice que no fue capaz de tomar la iniciativa en los 180 minutos de la serie, más allá del inútil dominio de balón basado en el insulso toquecito hacia el costado que no hace daño. También dice que se volcaron en campo de Libertad y que tuvieron la opción de concretar en los últimos minutos. Profesor, le pediría que nombre solo una ocasión clara que hubo en este partido (salvo el gol), que destaque un esfuerzo del portero y ex seleccionado uruguayo Rodrigo Muñoz que impidió que la pelota ingresara al arco de Libertad este martes. O si se quiere, además sume a ello solo una providencial tapada de Pablo Torresagasti el pasado miércoles en Playa Ancha. ¿Saben qué? No podrá. Porque en estos 180 minutos de juego Wanderers tuvo apenas DOS remates que dieron con el arco: el de Jorge Ormeño que dio en el palo en Playa Ancha y el de Ronnie Fernández que fue gol en Asunción. Entonces, ¿tuvieron opciones reales de concretar?

Más encima, su chivo expiatorio (palabras que tampoco son nuevas y que en su momento este columnista defendió) son los jugadores jóvenes. Este martes los jóvenes utilizados fueron Mario López y Luis García, ambos reemplazados en pleno segundo tiempo por Astorga. Es posible conceder los últimos cuatro días como muy desafortunados para el paraguayo, entre su expulsión en el minuto 13 ante Universidad Católica y el penal que se le sancionó a los 23 segundos del segundo tiempo ante Libertad, pero ha asumido la responsabilidad, ha tomado la titularidad y ha logrado ser el más idóneo dentro de los reemplazantes del lesionado Agustín Parra, al punto que relegó como alternativa justamente a uno de los refuerzos que trajo Astorga. Pero el caso de García no se ajusta a dicha crítica, pues ha mostrado personalidad y se ha jugado la opción de quedarse con el puesto y ganarle la pulseada a Franz Schultz (más allá de la actual lesión de éste). Es más, tanto para el caso de él como de Óscar Opazo aplica el mismo tema: Astorga les restringe el movimiento y trata de que no pasen tanto a apoyar en la ofensiva, cuando ambos colaboran en la generación de peligro combinando con los de más arriba. Entonces, si el mismo Astorga les restringe, ¿tiene tanta validez su justificación?

Astorga ha criticado a los jóvenes pero no ha hecho mención al pobre desempeño de los jugadores mayores, sobre todo los que él trajo y no han funcionado. Nelson Saavedra siempre tiene una infracción inocente e innecesaria a mano pero es considerado cada vez que se puede, Bryan Cortés comenzó con mucho despliegue pero después llenó cada presentación de intrascendencia y aún así sigue siendo el primer cambio en mediocampo, y Paulo Rosales es más lagunero que Jorge Luna y su aporte total se reduce un par de pases profundos que fueron asistencias. ¿Críticas para ellos desde el entrenador? CERO, porque él valida su proceso de adaptación, mientras a los jóvenes – que tienen menos armas y obviamente menos rodaje, por lo que necesitan quizás un mayor proceso de adaptación – no les perdona una y son los principales culpables. Puede que no quiera echarse el camarín encima, pero a cambio ha vendido su credibilidad tanto al interior del camarín como afuera, lo que es un crimen peor.

Las críticas no se detienen hacia la labor del entrenador, el cual agotó el crédito de su fantástico 84,3% del Apertura 2014. Las reflexiones respecto a todo lo que cambió en menos de 365 días tampoco se detienen. Al que pregunta qué tanto cambió, lo invito a hacer el primer ejercicio, decir el equipo titular de dicho torneo: Viana; Parra, E. Luna, Prieto; Schultz, Ormeño, Medel, Barriga; J. Luna; Gutiérrez, Cellerino. De los mencionados, solo Ezequiel Luna y Jorge Ormeño vieron acción en esta llave de Copa Sudamericana, mientas Marco Medel con Roberto Gutiérrez preparan su duelo en Uruguay ante Danubio por el mismo torneo defendiendo a Universidad Católica, Gonzalo Barriga está en O’Higgins, Jorge Luna se ambienta al fútbol árabe y Gastón Cellerino acaba de ser reclutado como compañero de ataque del español Raúl González Blanco en New York Cosmos. Por otra parte, Mauricio Viana cedió nuevamente su espacio en el arco a Gabriel Castellón, y los otros tres (Agustín Parra, Mauricio Prieto y Franz Schultz) siguen en Wanderers pero se recuperan de diversas lesiones, al igual que el recién contratado David Pizarro.

Con tanto jugador que ha partido, Astorga ha afirmado en más de una ocasión que es él quien solicita a los refuerzos y que los jugadores que llegaron vienen a cumplir con suplir las necesidades que surgen con los que dejan el equipo. Así llegó solo Carlos González para el Clausura, y para esta temporada llegaron Nelson Saavedra, Manuel Bravo, Andrés Robles, Bryan Cortés, Paulo Rosales, Álvaro Ramos, Carlos Muñoz y David Pizarro, quien todavía no puede debutar en su equipo.

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¿Cómo fue el escenario de la noche de martes en Paraguay? El once escogido fue el mismo de la ida en Playa Ancha (foto arriba) y lo conformaron Castellón; Saavedra, Luna, López; García, Ormeño, Robles, Opazo; Rosales; Fernández, Muñoz. El cambio de mediocampo hacia adelante es traumático porque cada uno de los titulares de este martes dista mucho del equipo del Apertura pasado: García no tiene la dinámica de Schultz y Opazo no apoya tanto como Barriga (como se dijo en el párrafo anterior, por orden de Astorga), Andrés Robles volvió de España más impreciso que nunca (y vaya que era impreciso cuando se fue) además de insistir en creerse mejor con la pelota en los pies de lo que es, Paulo Rosales presenta un estilo de juego diametralmente opuesto a Jorge Luna pues juega parado y apostando a meter un pelotazo preciso, Carlos Muñoz lamentablemente volvió completamente fuera de forma futbolística (aunque aún así es el máximo goleador “caturro”) y su aporte ni se acerca al del “Pájaro” Gutiérrez o al de Gastón Cellerino, y Ronnie Fernández era suplente de los de arriba en aquella etapa por lo que se asume que está un peldaño más abajo por lo menos.

Nota al margen al esquema propuesto. Así como en el Apertura 2014 el 3-4-1-2 funcionó de maravillas, los mejores momentos del plantel actual han sido parando en cancha un 4-3-3 e intentando tomar la iniciativa. Lamentablemente, cuando se logra el objetivo del primer gol, Astorga automáticamente inicia el proceso de replegarse y comienza a desarmar el cuidadoso engranaje alcanzado para pasar a cuidar el rancho, lo que le ha llevado a realizar cambios extraños y le ha pasado la cuenta ya en varias ocasiones esta temporada: San Luis (fecha 1 Copa Chile), San Marcos (fecha 1 Apertura) y Everton (pendiente fecha 2 Copa Chile) son ejemplo de intentos fallidos, mientras el ícono del resultado exitoso fue el triunfo en Quillota (fecha 2 Apertura) con un Wanderers con 9 jugadores cumpliendo labores defensivas la última media hora de juego. Sumen a ello el planteamiento escogido para esta Copa Sudamericana, con Ezequiel Luna destacando al final del partido en Valparaíso lo siguiente: “El objetivo era q no nos convierta, se pudo lograr” y con todos en la previa de la revancha destacando que iban a buscar el gol de visita que les permitiera aguantar un resultado. Sobran las palabras adicionales.

Pese a todo lo expuesto, Emiliano prefiere escudarse en excusas. A veces lo más sano es reconocer los errores, porque tanto tiempo sin hacerlo te pasa la cuenta como le sucede hoy a él, que pasó de ser respetado a ser cada vez más querido fuera del Puerto Principal, sobre todo por su pánico a querer ser protagonista cuando la historia del equipo, la gente y la ciudad te lo exigen. Con Wanderers no puedes especular, debes tomar la iniciativa, y a Emiliano se le desarma el mundo cuando debe hacer eso. Puede que en realidad el club le haya quedado demasiado grande, lamentablemente.

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