El triunfo de Chile en el Nacional tuvo a 17 millones de jugadores que, toque a toque, buscaban abrir la defensa uruguaya que siempre apeló a la destrucción y no propuso mucho más que sendos pelotazos sólo con la esperanza en que Edinson Cavani pudiera inventar algo, pero el referente de área charrúa tenía su mente en la celda en que su padre está recluido luego de dar muerte a un motociclista en Uruguay, ¡qué bueno que nosotros no hemos estado cerca de vivir algo como eso…! Mejor guardemos silencio y revisemos juntos, con la alegría de siempre, el uno a uno del Chile que clasificó a las semifinales de la Copa América Chile 2015.

En el arco, Claudio Bravo no vio mucha acción y sólo participó en un par de tiros frontales y algunos balones aéreos que tuvo que descolgar con la sobriedad y solvencia de siempre. La única imprecisión la tuvo al inicio del partido al no gritarse con Medel, dándole una oportunidad de remate a Uruguay que achicó de buna forma. El principal deseo del oriundo de Viluco se cumplió con los más de 45 mil hinchas alentando cada minuto del partido y empujando al equipo hacia la victoria.

La defensa tuvo importantes matices, partiendo por Eugenio Mena que aportó marca por el sector izquierdo, pero en ataque sólo mostró dudas al momento de encarar o rematar al arco de Muslera, tanto así que desde la mitad del primer tiempo Alexis dejó de buscarlo y cargó los ataques por el sector en que el mejor jugador de la cancha mostró todas sus credenciales. Mauricio Isla corrió como en sus mejores jornadas en Udine en la mejor entrevista de trabajo que podría haber dado luego de su salida del QPR inglés; marcó el gol que desató la locura abriendo el camino hacia la gloria con un zapatazo que cruzó el área, pasó entre las piernas de Fucile e infló las piolas del arco sur del Estadio Nacional. Los centrales tuvieron actuaciones sobrias y efectivas, pues mantuvieron a Cavani tan controlado y descontrolado como le convenía al planteamiento de Sampaoli. Gary Medel sorprendió con un par de errores en la entrega que difícilmente le habíamos visto antes jugando por Chile y Gonzalo Jara… ¡¿Qué podemos decir de Jarita?! El siempre ninguneado defensa formado en Huachipato entró en los anales del fútbol chileno por terminar siempre siendo titular, y en los del fútbol uruguayo también, pero no es necesario seguir profundizando en eso.

El mediocampo nacional fue el gran artífice del quiebre en la cerrada defensa charrúa, alcanzando un histórico 80% de posesión de la pelota, que ni en la mejor versión del Barcelona pudimos apreciar en un partido clase A. Para este nivel de rendimiento fueron decisivas las actuaciones de Arturo Vidal, que mostró quizás su versión más cercana al guerrero de Juventus, incluso jugando la mitad del partido en una pierna por obra y gracia del patadón que el uruguayo Rodríguez le dio en su tan magullada rodilla izquierda. También destacó el orden puesto por Marcelo Díaz, sobretodo en los primeros minutos del partido en los que aún no se lograba el dominio territorial que se hizo constante desde los 20 minutos de la etapa inicial. Charles Aránguiz estuvo en la suya, como siempre. El volante del Internacional de Port Alegre (Y probablemente del Manchester City a partir de agosto) fue el socio de todos y supo conducir el balón con criterio en tres cuartos de cancha, zona en que se jugó casi todo el partido.

El caso de Jorge Valdivia es aparte, y es que el “10” de Chile disfrutó el partido desde antes de que empezar. En el calentamiento se le pudo ver exigiendo su físico al máximo, como queriendo demostrar que no tendría problemas para cerrar tres partidos en fila jugando los 90 minutos. Y lo habría logrado sin problemas si Sampaoli no lo hubiera sacado para los aplausos sobre el final. Ayer pudimos ver una de las mejores presentaciones del “Mago” con la Roja de todos. Bien por Jorge, bien por Palmeiras y muy bien por Chile.

El ataque nacional fue lo más débil del equipo, pero como nunca en la historia de nuestra selección, fue el equipo el que pudo hacerse fuerte ante un mal partido de su principal estrella. Alexis Sánchez no estuvo fino y, según sus propias palabras, las piernas no lo seguían. Con el coraje y el esfuerzo de siempre para la recuperación, pudo de todas formas mantener la atención de la defensa uruguaya llevándose más que un cariñito mal intencionado. Eduardo Vargas, en cambio, ha mostrado una baja desde lo realizado en los primeros partidos en que pudo marcar. Ayer no tomó el peso del equipo ante el bajón de Alexis y tuvo que ser sustituido a fin de poder destrabar el partido.

En la segunda parte del complemento ingresaron Matías Fernández y Mauricio Pinilla, ambos cambios extraños (fundamentalmente por la salida de Díaz) pero con tremendo frutos para el equipo. Se movió mucho más la pelota y se pudo, gracias a la presencia del “9” en el área, generar la jugada que terminó en el gol de Mauricio Isla y el grito destemplado de todo un país que ha estado ahogado por tanto tiempo. ¿Quién sabe?, en una de esas, ahora sí que sí.