Chupete de Fierro

Es habitual por estos días leer en la prensa, en las redes sociales o escuchar en una conversación de pasillo que somos un país con mala memoria. Basta que pasen un par de meses y muchas de las cosas que marcan nuestra vida como nación ya pasaron al olvido. Uno a uno van quedando en un cajón sin llave historias de buenas y malas gestiones presidenciales, votaciones parlamentarias, escándalos faranduleros y, por supuesto, resultados y rendimientos deportivos.

Para aquellos que se equivocan y no responden a la confianza de la gente esto es una bendición. Es una tarjeta con crédito ilimitado para seguir viviendo a costa de sus votantes, sus seguidores y sus hinchas. El principal problema viene cuando nos olvidamos de aquellos que sí dieron todo por nosotros, esos que le ganaron a la vida y vencieron la pobreza a punta de empuje y coraje, levantándose temprano para ser cada día mejor y responder, en algún momento de sus vidas, a sus familias y a su gente.

Humberto Andrés Suazo Pontivo, Goleador del Mundo en el año 2006 según la IFFHS con 51 goles y goleador de la selección absoluta de Chile en las Clasificatorias al Mundial de Sudáfrica 2010, esto en el que quizás fue su período más prolífero dentro de una carrera llena de logros para él, para su familia y para cada uno de los chilenos. Doy fe, porque estuve en reiteradas ocasiones en el Estadio Nacional mientras toda la hinchada coreaba su nombre. Albos, azules y cruzados aplaudían de pie y ponían sus dedos en sus oídos imitando al “nuevo ídolo”, al que hizo (por fin) olvidar Iván Zamorano y Marcelo Salas, los últimos referentes de área que había tenido la Roja adulta.

Hoy la situación es otra, “Chupete” debe ganarse un puesto en Colo-Colo en una posición en la que triunfó en México, pero en la que sólo ha jugado un par de meses en Chile. En su segunda etapa en Pedreros, el Sanantonino no sólo debe desmarcarse de los rivales, también debe hacerlo de los hinchas que olvidaron todo lo que entregó. 258 goles en su carrera que parecieran no bastar para que nuestros diecisiete millones de entrenadores lo dejen en paz mientras se pone a punto. El nacido en el Planeta Gol debe ser de Fierro, debe soportar una tropa de mal agradecidos que no entienden, que creen que es fácil. No tienen idea.

Hoy se anunció que la lesión sufrida en el último partido ante Unión La Calera lo dejará fuera de lo que resta del Campeonato. Esto es sólo un obstáculo más, un desafío más en la vida del goleador que desde niño le viene doblando la mano al destino de millones de niños sin oportunidades. Este Chupete es de fierro, y así lo recordaremos, porque no va a parar hasta lograr que nuestra memoria mejore y lo ponga en el lugar que merece. Te queremos ver, Chupete… te vamos a ver.