Decano querido, vamos por más

De tanto en tanto Santiago Wanderers nos entrega campañas que enamoran, y es que tal como en el 2001, hoy el equipo porteño nos encanta domingo a domingo con una mezcla perfecta de buen juego y entrega en la cancha de cada uno de sus jugadores. Los dirigidos de Emiliano Astorga avanzan en la búsqueda de un logro difícil, para el que no tienen la primera opción, y ni siquiera dependen de sí mismos. Todo esto no importa, Valparaíso entero se contagia con una ilusión, la esperanza de bajar la cuarta estrella es más verde que nunca y no dejará de crecer hasta la última fecha cuando en los pastos del Elías Figueroa Brander le den un golpe a la lógica, las apuestas y a la historia.

El desenlace de este camino, que ha estado musicalizado con la incondicional melodía de una barra que no abandona, tiene una parada previa en Quillota. Este domingo a las 18 hrs. en el Bicentenario Lucio Fariña, Wanderers enfrentará a una Unión La Calera que pelea por entrar en la liguilla y mejorar su coeficiente de rendimiento para el descenso. El partido se vivirá a estadio lleno y contará con el apoyo adicional de todos aquellos que se quieran sumar a la Plaza Cívica del puerto principal a ver juntos el partido en una pantalla de 24 metros cuadrados que el Municipio pondrá a disposición de los hinchas.

Lo que corresponde ahora, en una columna deportiva que se precie de tal, es dedicar un párrafo a lo futbolístico, pero ¿qué importa? Hace un buen rato que el querido Decano ha sobrepasado el juego con el entusiasmo propio de los que triunfan teniendo todo en contra. Ni los presupuestos, ni los arbitrajes, ni las probabilidades podrán hacer decaer al equipo de Astorga. Además son las emociones las que marcan la historia de este equipo. Las mismas que Viana, Luna, Cellerino y Gutiérrez tan bien han sabido asimilar este torneo para poner a los verdes en lo más alto, a sólo un punto de aquellos que tantas veces tocan el cielo que ya ni saben apreciarlo. Los próximos partidos se jugarán con mucho más que fútbol, tocará poner de lo otro, y de eso en Valparaíso se sabe.

En nombre de la ciudad más linda del mundo, de Don Elías, de Osvaldo Soudre (El Loro) y de mi abuelo, que de chico me llevaba a Playa Ancha a alentar al equipo de sus amores, ¡Vamos Wanderito! Toda una región te sigue y te seguirá pase lo que pase, y sabe que no te quedarás con la idea de que pudiste dar un poco más en la cancha. En estos 180 minutos que quedan dejarán todo en la tribuna, en cada cerro y en el plan, tal como lo harán tus jugadores… ¡Vamos por más!