El anticipo de la Copa

Esta columna siempre fue pensada como un avance de lo que viviremos como país a partir de las 20:30 hrs. del jueves 11 de junio, cuando Alexis Sánchez y Eduardo Vargas muevan la pelota dando inicio al sueño por tomar, por primera vez, la anhelada Copa América. Esa copa que prácticamente todos los países del continente han podido tener en sus vitrinas por obra del buen fútbol, del esfuerzo, de la lluvia o de la altura (Sí, Bolivia también la ganó). Lo que ninguno de los países que competirán por este sueño se imaginaba era el descalabro de proporciones bíblicas que generó el FBI con el destape de una investigación de larga data que trajo hoy, martes 27 de mayo del 2015 (Desde ahora “El día de la FIFA”), las detenciones de los principales dirigentes de la Federación Internacional de Fútbol Asociado.

De pronto la idea de adelantar lo que se nos viene como desafío, las dudas respecto de cuáles serán los jugadores que quedarán fuera de la lista de los 23 bendecidos para ser parte del plantel que defenderá a la Roja, o la manía de Jorge Sampaoli por trabajar en el más absoluto secreto se desvanecen para que hablemos del otro anticipo, del millón y medio de dólares que recibió nuestra querida ANFP por futuras ganancias asociadas a la realización del evento. Lo anterior considerando las declaraciones oficiales de Sergio Jadue desde Suiza (Sí, desde los pasillos vacíos de la sede del máximo ente rector del fútbol).

Todavía queremos hablar de fútbol, de cómo se parará Chile, del estado en que volverán los futbolistas más destacados del año luego de sus participaciones en la final de la UEFA Champions League y la FA Cup. ¡Cómo nos gustaría hablar del “Zamora” de Claudio Bravo, de la notable recuperación de Arturo y su rodilla, o del presente de Alexis! Podríamos estar hablando del multifuncional Miiko Albornoz o del nivel con que Pepe Rojas llega al torneo. Me encantaría escribir de quién será el tercer delantero de Chile o si Valdivia podrá al fin llevarnos por el camino del triunfo. Y es que desde este sector del estadio, lejos de la tribuna preferencial en que más que ver los partidos se cierran acuerdos de televisación y se reparten sobres, los hinchas vemos el juego en su esencia. A nosotros nos importa la pelotita, bromear con el escudo de Chile en la camiseta peruana o preguntarnos por qué viene a jugar Jamaica.

Lamentablemente debemos enfocarnos en otra cosa, en el “anticipo” recibido por Chile y por las demás selecciones, en las pruebas que los beneficiados del fútbol visten traje y corbata cuando se pasean con la frente en alto por Zurich o por Luque (el paraíso sin Dios ni Ley montado en Paraguay), y no los que alientan a sus equipos y a su selección, los que pagan precios descomunales por una entrada o por un abono al canal de televisión Premium. A reclamar a la FIFA…