El nueve mentiroso

No, no se trata de un partido amistoso entre dirigentes FIFA y la CONMEBOL. Si así fuese, tendría que seguir con “10 corrupto” y “11 ladrón”. Esta vez vamos a tratar, por fin, de hablar un poco de fútbol pensando en que cada vez queda menos para el puntapié inicial de la Copa América y la Roja de Todos (Hasta que no se haga la auditoría respectiva que verifique que efectivamente sea de todos y no de unos pocos) salga al pasto de El Teniente de Rancagua para medir fuerzas con El Salvador. Antes de que el espacio aéreo del campo de concentración de Chile entrara en guerra para bajar los drones que circulan para captar alguna imagen, Jorge Sampaoli filtró a la prensa la alineación con la que probará alternativas para el debut ante Ecuador.

La lista de los bendecidos por el casildense es la siguiente: (Espero que los futboleros se estén imaginando una música de fondo como la de cualquier radio del país) Herrera en el arco (Sin chistes, ahora vamos todos por Chile); en la defensa una línea de 4 hombres con Isla, Medel, Jara y Mena; para el centro de la cancha Aránguiz, Pizarro y Gutiérrez; y en delantera Alexis Sánchez, Eduardo Vargas y, nuevamente, Jorge Valdivia como nueve mentiroso.

Lo que nos deja esta alineación, más allá de que siempre se extraña a Claudio Bravo, Arturo Vidal (En desmedro de Herrera y Gutiérrez), y que de acuerdo a lo que indique su rendimiento físico, debería ser Díaz quien ocupe el lugar que este viernes 5 de mayo desde las 19 hrs. ocupará David Pizarro, es que el cliente favorito del banco español y enemigo del banco nacional (Auspiciador de la Selección) insiste de forma majadera en decirnos que Jorge Valdivia es un nueve retrasado, o un diez adelantado. ¡Mentira! Jorge Valdivia fue, es y será siempre un 10, creador, enganche, como lo quiera usted llamar, pero no un 9.

Esa manía en la que estamos metidos desde que Marcelo Bielsa llegó a Chile a revolucionar nuestro mundo de 32 cascos albinegros (Caída de carnet mediante), de que cualquier declaración que no muestre nuestra constante intención de ir al ataque quemando todas las naves es prácticamente un sacrilegio, nos tiene muy mal enfocados. La sola idea de esbozar un planteamiento en el que nos cuidemos en defensa, no por miedo, sino que por las reales cualidades del rival de turno, es motivo inmediato de rechazo y de generación de desconfianza por el resultado que obtendremos en la competición que venga (Mundiales, Copas América, Copas Gato, y otras de menor importancia).

La pérdida de foco lleva a nuestro mini líder a inventar posiciones y adornarlas con eufemismos que mantienen en los titulares de prensa la señal que la hinchada espera: Vamos a ganar todo lo que venga, como siempre, porque somos los mejores y siempre lo hemos sido. Vamos con calma, muchachos… sino los mentirosos somos todos.