El Uno a Uno de Chile: 75 minutos de magia

La que quizás fue la frase más repetida en la transmisión de la televisión por cable señalaba que el de hoy fue el mejor partido de La Roja luego de la Copa del Mundo de Brasil, y es cierto. Los dirigidos de Sampaoli pasaron por encima de la selección “vinotinto” con un marcador expresivo y, más importante aún, un juego de altísimo nivel y durante todo el partido. La jugada del partido estuvo a cargo del entrenador casildense, que en un juego de cintura que nos dejó a todos descolocados, consiguió el retorno de Jorge Valdivia, el mejor “10” de la historia del fútbol chileno, a la lucha por un cupo en Copa América. A continuación, el Uno a Uno de La Roja de todos.

En el arco, Claudio Bravo con camiseta amarilla, la jineta en el brazo y el 1 en la espalda, supo dar la seguridad y el orden de siempre a su defensa con pocas pero sólidas intervenciones. Pese a que en el primer tiempo tuvo dos salidas en falso, desde el minuto 2 de partido comenzó con los 3 mano a mano que supo sortear con éxito.

La defensa nacional estuvo comandada por Gary Medel. El Pitbull empuja al equipo y contagia con la energía puesta en cada balón. Se dio el lujo de “pelearle” la apertura del marcador a Sánchez con un cabezazo combinado y, ya bien entrado el partido, seguía con el ritmo al que nos tiene acostumbrados. Igor Lichnovsky hacía sus primeras armas con la selección absoluta y mostró gran concentración y confianza. El ímpetu le jugó un par de malas pasadas en jugadas que podrían haber terminado en gol venezolano.

Eugenio Mena, con mucha más experiencia que el jugador de Porto B, se mostró impreciso en la entrega y en los cierres por la izquierda. Como siempre, con mucha y más certera vocación ofensiva. Por la derecha, Mauricio Isla trajo a la selección lo que se le pedía hace tiempo. La regularidad alcanzada en la Premier League le permite recorrer toda la banda con velocidad y buenas combinaciones con sus compañeros. Muy cerca del nivel que mostraba en Udinese.

El medio campo tuvo en Marcelo Díaz al motor del equipo, que si bien en el primer tiempo mostró algo de lentitud y más preocupación por el desempeño del árbitro, en el complemento aportó al equipo el manejo de los tiempos y la creación desde terreno propio. Desempeño similar tuvo su ex compañero azul, Charles Aránguiz, que en la primera parte del partido estuvo algo alejado del juego ofensivo, dedicando sus esfuerzos a las coberturas defensivas que siempre logró ejecutar con éxito. En la segunda parte, se acopló al bloque ofensivo con gran destreza. Por su parte, Arturo Vidal demoró algunos minutos en encontrar su lugar en el campo, luego de varios partidos ocupando el rol que había dejado vacante Jorge Valdivia, cuando se ubicó un par de metros más atrás desplegó la entrega habitual y con un muy buen recorrido de la cancha. Capítulo aparte es el regreso del hijo pródigo, Jorge Valdivia volvió a la selección luego del Mundial pasado, y lo hizo como nadie esperaba. Jugó 75 minutos a un nivel superlativo, agregando a su ya conocido talento y brillantez, un derroche de energía y velocidad que poco habíamos visto en su historia futbolística. La magia volvió a la Roja.

En delantera estuvieron los elegidos de siempre de Sampaoli, Eduardo Vargas que marcó un gol y tuvo un tiro en el palo (gracias a la única pelota que tapó el portero visitante), estuvo fuera de foco la mayor parte del partido. Preocupado de “palabrear” a los rivales, tuvo poca interacción con sus compañeros que estaban jugando un par de cambios más rápido. Su compañero fue la estrella y mejor jugador del Arsenal inglés, Alexis Sánchez. El tocopillano realmente pasa por momentos en que parece estar jugando a otro deporte. Bien en el juego aéreo y, tal como lo hace en Londres, echándose el equipo al hombro cuando el juego colectivo no fluye.

En el minuto 75 ingresaron al partido Pedro Pablo Hernández, que tocó un balón con la cabeza y terminó en el fondo del arco venezolano; Rodrigo Millar, que haciendo lo propio, marcó en el minuto 77 tras una tremenda jugada de Sánchez y un dudoso arranque de Aránguiz luego de que la pelota aparentemente saliera del campo; Fabián Orellana quizás fue el que más participó en el juego con una serie de combinaciones al nivel de las que estaban haciendo los titulares. Pese a que sus ingresos significaron las salidas de Valdivia, Vidal y Vargas, el juego de Chile no se desdibujó. Cuando el partido ya se iba, ingresaron Carlos Carmona y Mauricio Pinilla, ambos con tan poca participación que cualquier comentario está de más.