Importación no tradicional

Jorge Sampaoli camina de un lado al otro de su casa como si estuviera al frente de la banca nacional en un partido por clasificatorias, aunque el espacio es un poco más grande gracias al buen acuerdo que logró con el banco para la tasa de su crédito hipotecario. El casildense tiene un problema grande: no tiene considerados a más de 14 jugadores para tomar la responsabilidad de pelear por una primera Copa América para Chile, y no es un problema nuevo, Marcelo Bielsa rotaba incluso a un número inferior. Borghi probó algunos más… y así le fue. Ante este panorama histórico para la Roja, causa gran sorpresa cómo la hinchada nacional (“representada” por la siempre atenta policía twitera) se lanzó como Gary Medel a la marca de un brasilero o como Gabriel Mendoza a un plato de tallarines para oponerse a algo que aún no ocurre: la nominación a la selección absoluta de los argentinos Mauro Zárate y Leonardo Ulloa.

¿Es porque son argentinos? ¿Qué tiene que sean argentinos? No somos Brasil, que podrían armar 5 selecciones competitivas, y tampoco Argentina, que no arma 5 seleccionados, pero que se puede dar el lujo de no convocar a jugadores que en este lado de la cordillera escasean. Para mí, el problema parte principalmente con Zárate, que en repetidas ocasiones ha dicho que no defendería a otro país que no fuese el suyo (el de nacimiento), y genera suspicacias que ahora (al parecer) haya cambiado de opinión. Con naturalidad el hincha común y corriente puede pensar que detrás de esto sólo hay un interés particular del jugador por lograr resonancia a nivel de selecciones que, al no estar en los planes de Martino, no conseguirá con la albiceleste.

Lo cierto es que se produce un choque de intereses, sin conflicto aparente, entre lo que busca el delantero oriundo de Haedo y lo que busca su compatriota que tan bien le ha ido al mando de la selección nacional de fútbol. Entonces, ¿Por qué no nos damos el tiempo de verlos jugar por Chile? ¿Es necesario matarlos ahora? Los hinchas que probablemente no podrían ni deletrear en público la palabra xenofobia, enarbolan banderas y vociferan frases como “¡Váyanse a su país!”, “¡No los necesitamos!”. Creo que sí los necesitamos, o quizás no a ellos puntualmente, ¿pero quiénes sino ellos? Actualmente tenemos a Alexis Sánchez y Eduardo Vargas como delanteros inamovibles, pero sin relevo. Detrás de AS7 y Edú vienen Ángelo Henríquez (que recién se está destapando en Europa), Nicolás Castillo (hace goles en Bélgica pero no es del gusto de Don Sampa), Esteban Paredes (Goleador de raza, pero que no llega por edad a Rusia) y Gustavo Canales (Otro argentino por el que hasta la fecha no se reciben reclamos formales y que también vive sus últimos años de profesionalismo).

En la historia de la Roja hemos tenido 10 jugadores nacidos fuera de nuestras fronteras y que se han puesto la camiseta nacional: Desde el peruano Balbuena en 1947, pasando por Spedaletti en 1975 y Oscar Fabianni el 79. Los contemporáneos José Daniel Morón, Sergio Vargas, Daniel Pérez, el mencionado Gustavo Canales, y Miiko Albornoz. Personalmente no leí ni escuché a los termocéfalos de siempre alguna bravata en contra del “sueco” defensor del Hannover 96, debe ser porque el tipo es calladito y no se iba a imponer en el camarín como lo haría un trasandino. Somos iguales a lo que vemos en nuestros vecinos, nos gusta mirar hacia abajo, y peor aún, sin haber ganado ni un cuadrangular sudamericano.

Les propongo un juego, pensemos que estamos en la final de la Copa América 2015 en el Estadio Nacional contra Argentina (O cualquier otro, ya es suficientemente difícil soñar con la final). Minuto 88 y el silencio en el público refleja, sin necesidad de mirar a la galería sur, que el marcador está en blanco. Alexis Sánchez con el rostro cansado y haciendo sus muecas habituales toma el balón en medio terreno y comienza a evadir rivales, uno, dos y la entrega a Vidal que, con dolores en su rodilla, mete un pase profundo para Zárate, que sale habilitado y ante la salida del arquero la pica… entró… gol de Chile. Perdonen mi francés pero, ¿Hay algún huevón en este país que no gritaría ese gol? ¿Alguien de los que lee esta columna no gritó el penal tapado por Sergio Vargas en el Defensores del Chaco a Chilavert? No creo.

Los invito ahora a hacer algo todavía más simple, esperar a ver qué pasa con la convocatoria y, si se da, analizar recién ahí el desempeño en cancha de Mauro Zárate y Leonardo Ulloa. El primero juega por estos días en el West Ham United de la Premier League, y hasta ahora marcó un gol en la presente temporada y antes defendió a equipos como Inter y Lazio. El segundo milita actualmente en el Leicester City y con cinco tantos, es el goleador del equipo. No son paquetes, tienen historia y buen fútbol. Nosotros… no tanto.