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Más cerca del término anticipado del campeonato que de encontrar una fórmula para lograr continuarlo y finalizar las fechas y partidos faltantes. El fútbol chileno vivirá este martes una jornada definitoria respecto a si se suspenderá y en qué forma será este fin, o bien si existe una propuesta real y viable para poder jugar y acabar los partidos que faltan.

Luego de los incidentes que se vivieron en el Bicentenario de la Florida el viernes recién pasado, debido a los manifestantes que sobrepasaron el casi inexistente resguardo policial y de seguridad con que se intentó reanudar el fútbol chileno, la ANFP no tuvo otra salida que suspender la fecha. Y toda decisión de si se sigue o no desarrollando la actividad será resuelta este martes en un consejo de presidentes de carácter informativo pero que será precedido por una reunión entre la ANFP, el SIFUP y el gobierno con la idea de llegar a una propuesta de cómo se podría continuar el desarrollo de los partidos, en un ambiente viable de seguridad.

Pero pese a esta reunión, ya es sabido que la posición del SIFUP y la mayoría de los capitanes de los equipos es la de suspender la competencia argumentando principalmente la seguridad de los jugadores, no sólo en cancha, sino ante las posibles acciones de los manifestantes en contra de estos por jugar.

Ante este escenario, los problemas a los que se enfrenta la ANFP y aquellos equipos que se verían afectados por la suspensión son complejos, por un lado la ANFP debe decidir cómo se determinarán los puestos a las Copas Internacionales, el descenso de Primera A, Primera B y Segunda Profesional, el ascenso desde Primera B y Segunda Profesional. Sólo respecto del campeón de Primera A no hay mucha discusión, pero en el resto de las definiciones la polémica se enciende puesto que para los cupos de copa internacional hoy hay 9 equipos para 6 cupos, y que podrían optar a dichos pasajes si los partidos se jugaran, lo mismo sucede en la lucha por mantener la categoría donde al menos 6 equipos podrían ser los 2 que descienden.

En la Primera B también hay mucho que decidir puesto que faltando 3 fechas matemáticamente son 11 los equipos que podrían ser campeones y 4 luchando por no descender. En las liguillas del ascenso y descenso de la Segunda División faltan 4 fechas por lo que dichas liguillas no tiene nada definido y terminar esto así provocaría más de alguna injusticia deportiva que no sería fácil de manejar.

Otro tema relevante es la financiación de los clubes que dependen de la realización de los partidos, los jugadores que terminan contratos al finalizar este campeonato y el resto de actores del fútbol que verán como sus finanzas se ven afectadas por la situación social que para algunos se ve trastocada por los mismos que han hecho que los partidos de alta convocatoria tengan que jugarse a las 12 del día y que muchas familias prefieran ver los partidos por televisión.

Dentro de las soluciones que se baraja para terminar los torneos están el jugar a puertas cerradas en Quilín, junto a estadios privados como son el Monumental, Santa Laura, San Carlos de Apoquindo y CAP de Talcahuano, otra alternativa sería irse fuera del país a San Juan o Mendoza, pero para que estas opciones se consideren primero debe fallar la seguridad y además que los jugadores y el SIFUP decidan jugar.

Un escenario que parece más cercano hacia el término anticipado del torneo y una fórmula para el cierre deportivo del mismo, habrá que esperar hasta este martes por esa decisión.